Año: 2025

Todos fuimos culpables» de Juan Simeón Vidarte, es un libro de memorias de gran relevancia histórica para comprender la Guerra Civil Española y el exilio republicano. Hoy es una obra olvidada y de difícil localización pero de lectura obligado tal y como graniza en el suelo patrio.

La primera comparecencia de Pedro Sánchez ha dejado insatisfechos a casi todos ellos, y también a muchos ciudadanos progresistas: no basta con pedir perdón, anunciar una auditoría externa de las cuentas del partido y remodelar la comisión ejecutiva.

Si Sánchez no conocía los manejos de la banda de mangantes que se cobijaba bajo las siglas del PSOE -cosa harto dudosa- debería dimitir por su culpable ignorancia Y si lo sabía, aunque fuera algo, ese algo que le obligó a césar a Abalos sin explicación alguna, todavía peor, porque eso lo convertiría en cómplice de los ladrones.

Me he tomado la molestia de recopilar algunos datos económicos que cualquiera puede verificar consultando las páginas de datosmacro.com, newtral.es, Funcas, Banco de España, INE, etc. Estos arrojan un desempeño económico muy positivo desde mayo de 2018 —fecha de la moción de censura de Sánchez a Rajoy—, que contradice el mito de que la izquierda gestiona la economía peor que la derecha.

Feijóo comete, como con el Sáhara Occidental, un error criticando el contenido de acuerdos que respetará si gobierna a pesar de las objeciones de Margallo que siempre fue contrario a una política española inteligente hacia la población gibraltareña que tiene en la práctica la llave del Peñón

La legislatura se encuentra a punto de colapsar. Por un lado, el gobierno no solo ignora al Congreso (recordemos que Sánchez se había declarado dispuesto a gobernar “con o sin el concurso del poder legislativo”), sino que la ministra portavoz se jacta de que, saltándose el trámite de la discusión de unos nuevos presupuestos, el gobierno evita al Parlamento “una pérdida de tiempo”.

El PSOE va camino de la morgue política y allí no estará solo, pues el PP también irá descubriendo sus miserias en los tribunales, pero ahora toca lamentarse por la defunción moral de un histórico de la política española que arrastra su nombre por las cloacas que nunca debió colonizar.

El Partido Popular, desde los últimos años de los gobiernos de Felipe González, ha instaurado un modo de funcionamiento antidemocrático que debe denunciarse por inaceptable, por mucho que, de tanto verlo, parezca que es algo normal.