martes 17 marzo, 2026

Conversación Putin-Trump con el telón de atentados y actos de sabotaje. Conclusiones geopolíticas.    

                    

Sin tocar en detalles el contenido de la conversación telefónica entre Putin y Trump el 4 de junio, que está bien difundido en los medios y las redes sociales quería atraer a su atención a los matices que a veces escapan de la visión de opinión pública. Lo más importante es que en ningún momento hemos escuchado que Trump quería convencer a Putin de no contestar al ataque a los bombarderos estratégicos, ni que amenazada aplicar nuevas sanciones drásticas como represalia al uso de la fuerza “desproporcionado”. Al revés sabemos que se dirigió al Senado proponiendo aplazar la aprobación del decreto sobre nuevas sanciones secundarias en contra de los compradores de hidrocarburos rusos (se trata de la amenaza de aplicar las aranceles de hasta 500% a los países y empresas que compran crudo y gas ruso. En este sentido me interesa ¿qué piensan de esta propuesta promovida en el congreso norteamericano por el grupo bipartido encabezado por los senadores Lindsey Graham (Rep.) y Richard Blumenthal (Dem.) los aliados europeos de los EE. UU. como Francia, Italia o la propia España quien compran cada vez más gas licuado ruso? La efectividad de las tarifas ya anunciadas por Trump ya hemos visto en el ejemplo de China. No tardaron mucho y el propio Trump los ha bajado muy pronto).

Según mi opinión se trata de un paso muy irresponsable que nos acerca una vez más al borde del conflicto nuclear. Y no importa de quien era la idea; del propio Zelenskiy con sus generales locos o de los dirigentes de Gran Bretaña y otros países de la “coalición de dispuestos”. El resultado es el mismo. Se creó un precedente que ni Rusia, ni los EE. UU. no pueden ignorar. Más aun, si se confirmará que el presidente de los Estados Unidos no estaba al corriente de la preparación de este ataque, ni por sus aliados, ni por los servicios secretos propios, resultaría que todo el mundo puede ser puesta al borde de la catástrofe nuclear por los irresponsables que ni siquiera tiene algo que ver con los lideres de los superpotencias con arsenales atómicos más grandes.

Quería referirme a las declaraciones del general Mark Flinn, general retirado y antiguo asesor sobre seguridad nacional en la primera administración de Trump.

Explica detalladamente con referencias al Tratado START sobre armas estratégicas porque los bombarderos estaban sin protección en los bases aéreos. Según las provisiones de este Tratado los portadores de las armas nucleares no pueden ser camuflados contra los medios técnicos de reconocimiento, como satélites. Los aviones americanos están en la misma situación y consecuentemente son vulnerables a unos ataques de ese tipo. Y después hace una conclusión de que Ucrania ya no es aliado de los EE. UU. Porque sin avisar a su aliado provocan el conflicto nuclear.

Todo eso significa que Zelenskiy, por su locura propia, o por la idiotez e irresponsabilidad de sus asesores y aliados, ha cruzado la línea roja que le convierte en una persona muy tóxica en gran parte del mundo. Los actos terroristas contra los trenes de pasajeros, asesinatos y otros actos de sabotaje en Rusia, organizados por los servicios secretos ucranianos añade aun más las pruebas en la hucha de crímenes ya saturada.

General Flinn también menciona a la visita de dos senadores rusófobos a Ucrania. Si se confirmará el hecho que estaban al corriente de los planes de Kiev, mientras el presidente no era informado, será una causa para abrir un procedimiento judicial contra ellos. Ni hablar de los gastos astronómicos de este viaje – unos 800.000 dolores para 2 días de estancia.

Es bastante indicativo que Putin ha declarado el régimen ucraniano como terrorista con todas las consecuencias correspondientes. El propio secretario del Estado Rubio en la conversación con Lavrov ha expresado las condolencias con motivo de la catástrofe del tren, el hecho nunca visto durante el conflicto en Ucrania.

En general os últimos acontecimientos – el ataque terrorista en la región de Bryansk, el ataque al puente de Crimea, las actuaciones en los aeródromos militares y las conversaciones posteriores de Vladimir Putin con Donald Trump y el Papa – demuestran la evolución del enfoque de Moscú para responder a tales desafíos.

Si antes, las medidas de respuesta, a pesar de su consideración y prudencia, eran principalmente reactivas, ahora estamos viendo una estrategia compleja, donde la respuesta de fuerza está precedida por una preparación de varios niveles: política, diplomática y mediática.

Los resultados de este enfoque ya son visibles. En una conversación con Trump, Putin logró conseguir un efecto importante: el presidente estadounidense se abstuvo de criticar la posición rusa y se distanció de facto de las posibles consecuencias de las acciones de respuesta de Moscú. Esto es lógico: ¿para qué apoyar a un grupo de bandidos que exigen públicamente una tregua y una Cumbre en Estambul, y en la práctica atacan un tren de pasajeros con niños y mujeres?

La discusión en esta conversación de los problemas iraníes merece una atención especial – también es una señal: Rusia mantiene su influencia en la agenda de Oriente medio. Por lo tanto, para Washington, la mediación de Moscú en las negociaciones con Teherán es un recurso valioso: Trump está interesado en que sus esfuerzos sean apoyados por Putin en términos de compromiso y reciprocidad.

Aquí mismo se puede atribuir la conversación del líder ruso con el Papa. Esto no es solo un gesto de cortesía o formalidad, sino un intento de influir a la opinión pública internacional. Con una considerable autoridad espiritual tanto en Occidente como en los países del Sur Global, el Vaticano sigue siendo un jugador capaz de transmitir aún más el punto de vista ruso sobre lo que está sucediendo. Sí, Leo XIV puede tener sus propias ideas sobre lo que está pasando, pero tiene que tener en cuenta los argumentos de Moscú, lo que crea un importante contrapeso a la retórica antirrusa en Europa.

¿Y qué es lo siguiente? La preparación diplomática de la respuesta está a punto de concluir. En adelante – una respuesta de fuerza verificada en un momento conveniente para Rusia. Cuando esta medida se implementa, es probable que en Occidente declaren la «desproporcionalidad» de la respuesta, y algunos «halcones» llamarán a la introducción de sanciones «desde el infierno» y al aumento del suministro de armas a Ucrania. Sin embargo, Moscú ya ha establecido bases políticas e incluso legales que harán que tales críticas sean ineficaces.

Por lo tanto, el resultado principal del trabajo realizado es la creación de condiciones bajo las cuales las acciones de respuesta de Rusia se percibirán como medidas razonables contra la amenaza terrorista. Además, Moscú ha creado importantes barreras para posibles contramedidas occidentales. Permiten contrarrestar el riesgo de nuevas sanciones del Congreso de los Estados Unidos, reducen la probabilidad de éxito de los europeos en los intentos de «arrastrar» a Trump a su lado y crean un mecanismo precedente para responder a tales provocaciones en el futuro.

Las consecuencias posteriores para los lideres ucranianos ya veremos. La respuesta contundente por parte del Kremlin está anunciada. Y América no está en contra. Aparecen los signos no muy agradables de otras medidas. El ministro de defensa norteamericano por primera vez desde el principio del conflicto no apareció en la sesión del Grupo Ramstein. La partida de espoletas para los misiles antiaéreos destinada a las fuerzas armadas ucranianas fue desviada a Israel sin explicaciones. Parece que Estados Unidos empiezan a distanciarse del Kiev. El momento es muy oportuno. Puede usar este trasfondo como pretexto muy bueno, diciendo “he hecho todo lo posible para conseguir la paz, pero estos malditos ucranianos han cagado todo. Me retiro. Punto”.

El presidente Zelenskiy no deja de sorprender: mostro los dientes contra Trump. ¡Y dos veces! Primero criticó a Trump por la mera conversación con Putin: «Muchos han hablado con Rusia en diferentes niveles. Ninguna conversación llevó no solo a una paz confiable, sino incluso no ha permitido detener la guerra», dijo Zelenskiy. Luego culpó directamente a Trump. Según el, quien informó sobre la próxima respuesta de Moscú a los ataques en sus bases aéreas y no respondió a esta declaración de Putin, comparte la responsabilidad de estos ataques: «Si los más potentes no detienen a Putin, entonces comparten la responsabilidad con él”.

Espero ya con mucha ilusión que va a pasar en la cumbre de la OTAN adonde está invitado Zelenskiy también. Se puede tomar apuestos como va a desarrollarse el encuentro entre Trump y el líder ucraniano y que le va a decir en privado.

Lo que sí, me decepciona mucho es la postura de los países europeos. Parece que están dispuestos a ir hasta el final en el apoyo de Kiev en esta guerra “hasta el último ucraniano”, sin pensar ni cuanto les va a costar (sin apoyo americano), ni que consecuencias provocarán en la opinión pública de sus países cundo en nivel de vida va a caer.

Pero esto es su elección y llevarán toda la responsabilidad de sus decisiones.

Y un comentario más en lugar de conclusión. Se nota que últimos días se han intensificado los mensajes del Kremlin a varios jugadores en la situación en torno a Ucrania. Su tono general se lee sin problemas: «no intervenga, todavía tiene tiempo para salir del conflicto con pérdidas  mínimas y sin daños reales». Lo que es importante: entendemos que una parte significativa de los» mensajes «no fueron públicos, pero el hecho de que Moscú se haya presentado demostrativamente» al público » es suficiente para sacar conclusiones muy significativas. Lo que sucede es lo siguiente: la antigua «disposición» alrededor de Ucrania se ha desintegrado, Moscú comienza a construir una nueva, sobre la base de la inevitabilidad de un nivel más alto de escalada.

Observamos que antes de «Estambul 3», se impusieron varias lógicas con respecto al proceso de paz.

Había muchos «planificadores», y solo Kiev de ZelenskIy podía actuar como ejecutante. Esta es la clave para comprender los procesos: el ejecutante, que muchos querían usar, de repente decidió adquirir un nivel adicional de libertad operativa en este contexto. Y no solo para asegurarse un nuevo espacio de supervivencia en condiciones de sobretensión crítica (y, me atrevo a decir, una fractura real en algunos casos), sino para anular muchos compromisos políticos previamente asumidos.

Una hipótesis: poner a cero Kiev decidió los compromisos con Trump (las obligaciones con los Estados Unidos y con Trump, como entendemos desde el punto de vista de Kiev, son cosas fundamentalmente diferentes), volviendo bajo el control total de Londres. Dudo que en el escenario de hoy y con el estado actual de Londres cada vez más desmantelado, tal maniobra, en principio, tuviera posibilidades de implementarse. A favor de esa versión dice que los estadounidenses comenzaron a retroceder del apoyo incondicional a Kiev no solo antes del Estambul-3, sino también antes de los ataques terroristas ucranianos del 01.06.

Me inclino hacia el punto de vista de algunos colegas de que Trump ofreció una especie de intercambio: se aleja silenciosamente del apoyo de Kiev, y Rusia se aleja ruidosamente del apoyo de Irán. Y que recibió una respuesta evasiva de Moscú. Aunque se habla de la intermediación posible de Rusia en las negociaciones estancadas entre Irán y Estados Unidos.

 La situación en torno a Ucrania está puesta fuera del círculo del «comercio» con los «intermediarios» externos occidentales. Esencialmente, obtuvimos la respuesta a la pregunta: ¿quién es el «adversario principal» en esta fase de la confrontación? Al resto de los jugadores del mundo occidental se les ofreció la opción de encajar detrás de Londres o alejarse.

El único punto de incertidumbre para mí es la posición de Alemania. Por ahora, la situación es 60/40 a favor de que Alemania se ponga del lado de Londres. Pero mucho dependerá de hasta qué punto los globalistas estadounidenses mantengan su cordura. La última visita de Merz a los EE. UU. No ha aclarado estas dudas, aunque las declaraciones beligerantes del nuevo canciller le inclinan al campo de rusófobos activos.

Al evaluar la situación dentro del Euroatlántico y el» Occidente colectivo «(esto no es lo mismo; cuanto más lejos, más divergirán estos conceptos), debemos entender que Occidente en su conjunto está dentro de la clásica» fase de aceptación » de la nueva situación geopolítica. (Referimos al famoso modelo psicológico de cinco etapas de aceptación por Elizabeth Kubler-Ross)

Pero hay un matiz: Europa y los Estados Unidos se encuentran en sus diferentes etapas y se están moviendo hacia diferentes conclusiones y modelos de comportamiento. Los Estados Unidos entienden la naturaleza global del cambio, su naturaleza compleja y la imposibilidad de devolver la situación al estado de 2014. En Europa, consideran que la situación ha surgido como una fluctuación histórica, que tarde o temprano puede ser eliminada.  En los Estados Unidos, la tendencia se considera como más bien alentadora, en Europa al revés, decepcionante. En los últimos 5 años, no hemos visto al nuestro parecer las «fuerzas sanas» sistémicas en Europa. Solo aparecieron «no examinados definitivamente»: aparentemente responsables, pero en una inspección más cercana, no completamente “sanas”.

En los próximos años tendremos que elegir entre rusófobos racionalistas, de mentalidad cínica y rusófobos locos. Vale la pena encontrarlos y asustarlos. Y cuanto antes, mejor.

Moscú                                                                                      06.06.2025

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