viernes 8 mayo, 2026

El riesgo turístico

El Modelo Turístico Español Ante la Encrucijada: Riesgos Latentes y la Necesidad de una Transformación Resiliente


El turismo, pilar fundamental de la economía española, se encuentra en una coyuntura crítica. Si bien las cifras de 2025 apuntan a una evolución positiva, superando incluso los registros prepandemia y con la anticipación de una Semana Santa histórica en términos de gasto y llegada de turistas internacionales, el modelo actual exhibe fragilidades significativas. La concentración de visitantes en ciertos lugares y momentos, sumada a deficiencias infraestructurales y tensiones sociales, dibuja un escenario de riesgos latentes que exigen una profunda reflexión y una transformación hacia un turismo verdaderamente sostenible y resiliente.


El informe de coyuntura turística de 2025, presentado por Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo, enfatiza la «triple sostenibilidad» como eje central del nuevo modelo turístico. Sin embargo, la teoría contrasta con una realidad donde la infraestructura existente y ciertos fenómenos sociales ya están evidenciando la superación de la capacidad de carga turística en múltiples destinos.


El Colapso de la Infraestructura: Apagones, Retrasos y Atascos

Uno de los riesgos más tangibles y de impacto inmediato es la vulnerabilidad de las infraestructuras básicas. Los «apagones» o cortes de luz, como los experimentados en zonas turísticas como Magaluf, no son incidentes aislados sino síntomas de una demanda energética creciente, especialmente en picos de afluencia turística. En Baleares, por ejemplo, el aumento de la demanda eléctrica en agosto es atendido mayoritariamente por centrales térmicas que queman gas natural, con una contribución renovable aún baja, lo que plantea un riesgo ambiental y de sostenibilidad energética. Más allá de los cortes localizados, un apagón masivo, como el que afectó a importantes centros de viajes en España y Portugal en abril de 2025, puede paralizar operaciones aéreas y ferroviarias, generando caos y dejando a miles de turistas varados en aeropuertos y estaciones.


Los retrasos ferroviarios y las cancelaciones, un problema recurrente en la red española, también minan la experiencia turística. La falta de puntualidad ha caído significativamente en los últimos años, con un aumento en las cancelaciones. Causas como las obras en la infraestructura de estaciones clave (e.g., Chamartín) y averías en trenes de nueva generación contribuyen a este deterioro del servicio, impactando directamente en las agencias de viajes y frustrando los planes de miles de pasajeros. La visión de la Unión Europea de trasladar más desplazamientos de la carretera al tren para 2050 se ve comprometida si la fiabilidad del servicio no mejora drásticamente.


El colapso de las carreteras es otro frente de riesgo, especialmente en destinos con alta concentración turística. Ejemplos como el acceso a la playa del Bollullo en Tenerife, donde la vía se convierte en un embudo intransitable, o los atascos kilométricos en Sóller (Mallorca) y O Hío (Cangas), no solo generan frustración entre los visitantes sino que también provocan el hartazgo de los residente. En Ibiza y Formentera, las movilizaciones contra los «excesos del turismo» incluyen el «colapso en las carreteras» como una de las principales quejas, junto con la especulación inmobiliaria y el despilfarro de recursos . Estos atascos son un reflejo palpable de la masificación turística que el modelo actual no logra gestionar eficientemente.


La Capacidad de Carga Turística y la Tensión Social
La Universidad Complutense de Madrid subraya que el crecimiento descontrolado y masivo del turismo tiene profundas repercusiones en el medio natural, las economías locales, el patrimonio monumental y las propias sociedades receptoras. La saturación de los destinos se traduce en congestión de accesos y servicios, precios al alza, banalización del patrimonio y, en última instancia, el rechazo de la población local. Ciudades como Santiago de Compostela, con más de 23.000 visitantes en días pico, experimentan la sobrecarga en todos los niveles del sistema turístico local. Esta presión turística genera conflictos de gestión, desplazamiento funcional de residentes y un deterioro visible de los monumentos y su entorno.


La sostenibilidad, en este contexto, no es solo ambiental, sino también social y económica. La estrategia de «turismo con propósito» que compañías como Mercan Properties han adoptado en Portugal, buscando un desarrollo turístico que aborde la crisis de la vivienda y contribuya al bienestar social, ofrece un camino para España . La incapacidad de garantizar una vida digna a los residentes en zonas turísticas masificadas, evidenciada en protestas contra los excesos del turismo, es un polvorín social que puede desestabilizar el sector.


La Moral Baja de la Guardia Civil y su Uso Político: Un Riesgo para la Confianza Institucional
Aunque no directamente ligada a la infraestructura turística, la mención de una Guardia Civil con la moral baja por ser utilizada en el debate político introduce un riesgo latente para la confianza institucional y, por ende, para la percepción de estabilidad y seguridad de España. Casos de condenas por infracción de la neutralidad política o solicitudes de información comprometida sobre mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) en el contexto de disputas políticas, como se ha visto recientemente, erosionan la imagen de una institución clave para la seguridad pública .
Una fuerza de seguridad debilitada o percibida como politizada puede tener consecuencias indirectas en la imagen del país como destino seguro y estable. La confianza en las instituciones es un activo intangible que influye en la decisión de los turistas y los inversores. Si la Guardia Civil, baluarte del orden y la seguridad, se ve comprometida, la imagen de estabilidad de España, un factor crucial para el turismo, podría verse afectada.


Hacia un Futuro Resiliente: Más Allá de las Cifras.

El desarrollo del turismo en España no puede cifrarse únicamente en el aumento de la llegada de visitantes o en el gasto medio. Los informes oficiales, como el «Plan de impulso para el sector turístico: hacia un turismo seguro y sostenible» de 2020 y los estudios que identifican los «desafíos y retos del turismo» pospandemia, ya señalan la necesidad de abordar cuestiones más allá de la promoción . La inflación y la pérdida de poder adquisitivo también son factores que limitan el crecimiento y requieren atención.


El futuro del turismo español dependerá de la capacidad de abordar estos riesgos de manera integral. Invertir en la modernización y resiliencia de infraestructuras críticas (energía, transporte), gestionar de forma efectiva la capacidad de carga de los destinos, y fomentar un modelo que priorice la convivencia y el bienestar de los residentes son pasos ineludibles. Asimismo, es imperativo salvaguardar la integridad de las instituciones públicas, garantizando su neutralidad y su capacidad para cumplir con sus funciones sin interferencias políticas.
Solo así España podrá consolidar un modelo turístico no solo exitoso en cifras, sino verdaderamente resiliente, sostenible y beneficioso para todos.

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