martes 16 junio, 2026

Pensamiento, lenguaje y… Política

Crónicas apócrifas, o no, de lo que va pasando. 9 de junio 2025

La formación de conceptos, la representación mental de la realidad exterior y de los procesos mentales con los que definimos nuestra posición respecto al mundo, requieren de una forma de expresión que llamamos lenguaje. Si, como siempre, nos atenemos a la RAE, vemos que nos lo define como “Facultad del ser humano de expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos” lo cual incluye, y me parece bien, otras formas de comunicación además de la verbal.

Si hacemos el camino al revés, nos daríamos cuenta de que todos los pasos del proceso están interconectados, de manera que el propio pensamiento está condicionado por la forma en la que estructuramos el mundo que nos rodea y lo nombramos. Quitemos los nombres y nuestro pensamiento funcionará y procesará nuestro mundo de forma diferente, que podrá ser más grande o más pequeño en función de la capacidad de conectar el concepto (dejaros de coñas con Airbag, por favor) con la palabra adecuada. Ambos son dependientes y si quitamos la palabra el proceso se interrumpe: cuanto mayor es el número de palabras, nuestro pensamiento será más rico, más preciso y más sutil. Si el instrumento que procesa la palabra, el lenguaje, es arcaico, rígido y limitado en su capacidad para incorporar nuevos conceptos a las palabras, nuestro pensamiento será, igualmente, limitado y poco preciso.

Viene esto a cuento de los últimos acontecimientos respecto al uso de los idiomas oficiales en España y la enorme dificultad que éstos tienen para sobrevivir frente al castellano, más moderno, más plástico, más amplio -aunque cada vez dominamos menos número de términos y palabras – que el resto, con especial debilidad en el Euskera. Aunque sus hablantes no lo sepan, esos idiomas también son producto de una determinada visión del mundo, más urbana, más rural, más técnica o más conceptual, pero siempre la suya propia nacida del entorno que rodea a sus hablantes.

Sus hablantes tienen la enorme ventaja de conocer, manejar y elegir entre dos formas de nombrar la realidad, de forma que eliminar sus lenguajes es cercenar una parte de su pensamiento en favor de otra, perdiendo mucho en el proceso. Tienen la batalla perdida, pero entiendo que luhan y peleen por su lengua y por su universo conceptual, intentando evitar que les pase lo mismo que les ha pasado a los Inuits, han perdido gran parte de su comprensión y capacidad de nombrar muchas formas y características del hielo que condicionaba sus vidas: las motos de nieve las han hecho inútiles, pero antes la vida de los que salían de caza dependían de cómo se iban a encontrar el camino: favorable, imposible, peligroso, amenazante …más de 1000 palabras definían su mundo hasta el más mínimo detalle y su conocimiento era imperativo. Hoy no hace falta: la gasolina suple la necesidad de conocer y estructurar conceptos, lo arrasa todo, y sus palabras morirán cuando mueran sus últimos conocedores.

Eliminar lenguajes o renunciar al conocimiento de las palabras, empequeñece el mundo, nos hace más planos, más uniformes e incapaces, cada día más, de conocer el mundo que nos rodea e integrarnos con él de forma armónica. Que cada cual elija sabiendo lo que hace y lo que les quita a otros y a sí mismo.

¿Tienes una opinión que compartir sobre este artículo?

En La Discrepancia valoramos tu perspectiva. Cuéntanos qué piensas de este artículo. ¡Te leemos directamente por WhatsApp!

No te pierdas ningún artículo. Únete a nuestro canal de WhatsApp para las últimas opiniones.

¿Te ha gustado? Compártelo:

Artículos relacionados...

Trenes de Cercanías

Tranquilamente instalado en la terraza de mi bar favorito, observo a los viandantes y, con envidia, a los jóvenes que

Leer más »

Despejar la X

En el colegio nos enseñaban a resolver ecuaciones despejando la X. Nos producía una gran satisfacción resolver la ecuación y

Leer más »

Tu colaboración mantiene la información libre

💖 Colaboración Bizum: Sigue estos 3 pasos

A continuación, se muestra el número telefónico al que puedes enviar tu Bizum.

626 72 02 08

Por favor, CÓPIALO manualmente, ve a tu aplicación bancaria (o la App de Bizum) y PEGA este número para realizar tu donación.