El editorial para discrepar - SEMANA 31/2026

La crisis entre Estados Unidos y Venezuela (ahora extendida a Colombia y México) ha entrado en una fase de máxima tensión estratégica. La activación de la “fase dos” por parte de Washington, la movilización venezolana, la implicación indirecta de Rusia, China e Irán y el impacto inmediato en los mercados energéticos convierten este escenario en una de las situaciones geopolíticas más sensibles del momento.

Si la democracia occidental es ciega, tal vez ha llegado el momento de preguntarse si también ha perdido el olfato, porque el hedor de la hipocresía ya resulta insoportable en la forma en que Occidente trata las guerras, ya sea en Ucrania o en el genocidio humano de Gaza, ya sea la víctima musulmana, cristiana o incluso budista del Himalaya.

claves del cambio