Estamos saturados de información, de política, de opinión, de datos…
En la era de la sobreinformación hemos alcanzado la masa crítica informativa, esa cantidad de materia necesaria para que se mantenga una reacción en cadena, en este caso, la crispación.
Eso es lo que nos pasa, que tenemos tal cantidad de materia (información) que no podemos dejar de reaccionar, todos, en cadena, hacia una explosión nuclear.
El momento crucial lo alcanzamos hace ya mucho, pero no hay una cantidad máxima, cuanta más masa haya más tiempo se mantiene la reacción, y ahí estamos, con todos esos datos que nos llegan, reaccionando sin parar.
De manera individual, a veces nos da por desintoxicarnos, dejar de recibir tanto y pararnos un poco a valorar lo que tenemos. Pero el mundo gira tan deprisa que nos da un poco de vértigo y creemos que lo podemos hacer porque los demás no lo hacen, porque si no… Si no ¿qué?
Si no, igual bajaríamos de ese punto en el que la gota colma el vaso, podrían caernos más gotas, podríamos analizar las situaciones, los hechos, y podríamos dar valor a lo que lo tiene, y quitárselo a lo que no. Pero no, estamos de los nervios, esperando que nos digan «hola», para contestar «¿hola? ¿de qué? ¿Tú que te crees que me puedes saludar así como así?»
En ocasiones necesitamos otro tipo de entradas para bajar el nivel. Ver una película, observar un cuadro, escuchar una canción nos ayudan a bajar la saturación y nos permiten ver el mundo con mejores ojos.
Por eso, en La Discrepancia apostamos por aportar un poco más que crispación (tampoco queremos cerrar los ojos a lo que pasa en el mundo), queremos hablar de Cultura, de Humor, de entretenimiento, y hacerlo todo de una manera sosegada. ¿Te apuntas?


