Mientras que la inteligencia es escasa y valiosa, la pereza es común y despreciada. El oxímoron se hace paradoja y la paradoja ironía, mostrando lo gracioso de la situación: valoramos las cosas en función de su escasez, en cambio, aquello que es inherente a nuestra forma de ser, lo desdeñamos. Parece que en nuestra ineptitud hemos encontrado la manera de incentivarnos, somos vagos, pero valoramos que algún inadaptado trabaje por nosotros, y con su inteligencia o esfuerzo nos mejore la vida, ya sea con un gran descubrimiento o con su servicio. Incluso ensalzamos al inteligente con premios y aplausos. Desde…
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