Los geniales Uderzo y Goscinny caricaturizaban el chauvinismo francés gracias a la negación de la existencia de Alesia, último bastión de la rebelión gala contra Roma liderada por Vercingetorix. (El Escudo Arverno) En su aventura solo se hablaba de Gergovia, la única posible victoria del caudillo galo, y esa cerrazón me ha venido a la cabeza al pensar en los varios olvidos que hemos consagrado y bendecido en España.
Según encuestas e investigaciones universitarias realizadas en el País Vasco, son muchos los jóvenes vascos que no guardan memoria alguna sobre los años de plomo vividos por sus padres y sus abuelos: ETA o no existe o queda dulcificada por un manto de silencio y olvido que favorece el lavado de imagen de los que, tras haber empuñado pistolas o informar de hábitos de aquellos que fueron muertos a tiros o por bombas, siguen el la vida pública de Euskadi.
Si retrocedemos en la historia reciente, el franquismo es, a estas alturas, un terreno vetado para la lógica separación temporal que suele ser anticipo de la reflexión y el análisis. Mientras la historiografía, de forma unánime, califica el tiempo transcurrido entre 1939 y 1975 como una dictadura, todavía hay un buen porcentaje de españoles que se resisten a calificar aquellos años con ese nombre. Cualquier acercamiento racional choca con lo más visceral de las reacciones emotivas y son varias las administraciones autonómicas que luchan contra el juicio unánime de la historia: a “ellos les fue bien” y tratan de justificar la dureza de esos tiempos mediante complicados argumentos que acaban, de forma unánime, en una especie de asunción que valida el famoso “el fin justifica los medios”.
Durante los primeros años de la democracia parecía que los jóvenes podrían saber la realidad de un periodo tan duro como el protagonizado por Franco, pero, al igual que sucede en el País Vasco con ETA, no ha llegado la verdad, el conocimiento, el análisis y la asunción de un periodo de la historia que el silencio actual no podrá modificar jamás. Habrá silencio, habrá olvido, pero no habrá verdad y eso es malo, muy malo.
Mientras el mundo parece dirigido a validar, como en los años 30 de España, la llamada “dialéctica de las armas”, nosotros nos empeñamos en tapar nuestras miserias y nuestros errores bajo una alfombra que nada oculta y que se desvanecerá con el tiempo. El revisionismo histórico, bajo el prisma de la realidad actual, no es más que el empeño por abrazar la ignorancia y mantener la incomprensión de lo ocurrido.
Mientras la historia de España es rica y llena de enseñanzas aprovechables, abrazamos la ignorancia que nos condena, una y otra vez, al error de la confrontación, la descalificación de los que no piensan como nosotros y, por fin, a liarnos a palos como si la violencia tuviera la capacidad de convertir en verdad lo que no es más que basura moral. ETA era una banda terrorista y el franquismo una dictadura, y eso no hay cristiano que lo modifique, pues ya ha pasado, ha sucedido y no hay forma de cambiarlo, aunque siempre, para algunos, quede el olvido…
El fin de los tiempos
Mientras que muchos vamos viendo que la cosa se complica, aunque parezca mentira, muchos judíos, los más ortodoxos y recalcitrantes del mas extremos sionismo, están deseando que se monte la gorda confirmando todos los augurios que, en su enloquecida creencia, anticipará el fin de los tiempos y la venida del verdadero Mesías que propiciará el triunfo de Israel sobre el resto del mundo. Según ellos, los judíos se enfrentarán al mundo en una época de sufrimiento y dolor, pero justo antes del exterminio, ese Mesías hará que triunfen sobre la maldad que se desatará contra ellos.
La verdad es que a mí, personalmente, esa profecía no me tranquiliza nada, pero a ellos les encanta y parece ser que se empeñan en hacerla realidad tocando las narices a todo bicho viviente, chinos incluídos. Una vez más, harán caso omiso de la reciente resolución de la ONU y los silbidos, abucheos y boicot a la intervención de Netanyahu sólo les conforman lo que ellos vienen pregonando desde siempre: el mundo nos odia. Por cierto, el mismo mundo y la misma institución que les otorgó un estado “por el morro” a costa de liarla parda, tal y como estamos viendo.
No es probable, aunque sí posible, que la actual situación en la antigua Palestina acabe en un enfrentamiento bélico global, pero tampoco podemos relajarnos mucho. Israel está rodeado de otros angelitos inocentes y bienintencionados como Irán e Irak, muy dados al tiro fácil por un quítame allá esas pajas y otros, que han preferido la calma y la intermediación, se han cabreado mucho, lo que puede prender una mecha peligrosa. Pienso, y es una opinión particular e intransferible, que si no fuera por la división sangrienta entre suníes y chiíes, el peligro sería aún mayor, pero esa división ha facilitado que ahora mismo no esté liada una todavía más gorda.
Vivimos momentos convulsos que no afectan sólo a oriente medio sino a al mundo entero, sujeto a una serie de cambios inminentes que lo van a perturbar todo, desde la sanidad hasta los sistemas de comunicación, producción y transporte, de manera que, en un par de décadas, estaremos inaugurando un nuevo periodo histórico en el que todo será distinto. Hay quien lo sabe, es consciente y además, lo impulsa con ganas sabedor de que el primero que controle el cambio tiene mucho ganado, pero hay otros que están a verlas venir sin enterarse de la que se nos viene encima, como, por ejemplo cercano, la Unión Europea, vieja dama esclerotizada perdida en sus discusiones internas.
Mientras los judíos ortodoxos esperan a su Mesías que les dará el poder y el triunfo sobre el mundo, los demás ya podemos ponernos las pilas para formar parte de esa nueva clase sacerdotal, controladora de los nuevos arcanos tecnológicos, que gobernará el mundo sobre una caterva de idiotizados consumidores de ocio y contenidos absurdos propagados por las redes sociales que bendicen el analfabetidmo como si fuera una nueva gracia divina.
Los nuevos tiempos blandirán su espada para separar el polvo de la paja, al capaz del indefenso sumiso, nuevo esclavo de esos estados que, rápidos e inteligentes, les pagarán para que se queden en casita, tranquilos y modosos, sin protestar ni montar líos.
Cosas veredes D. Sancho
USA contra el mundo
Tratar de analizar el discurso de Trump en la ONU es como intentar escribir un tratado completo de psicopatología de 15 tomos en un ratito perdido: nos lo enseñó todo, no se dejó nada y, de forma muy especial, dejó claro que ningún país sensato puede sentirse tranquilo pensando que los Estados unidos están en condiciones de seguir liderando nada que no sea una trifulca organizada en una taberna portuaria. Ya se que es complicado pretender que nuestros actuales políticos cuiden formas, contenidos y lenguajes con el mismo éxito de los Churchill y compañía, pero el espectáculo de ayer rebasa lo más zafio, grosero y mediocre que hayamos podido tomar como referencia exacta de lo que no se debe hacer.
Desde la venganza por un contrato perdido hasta la bronca con la que sorprendió a sus ¿aliados? europeos, Trump se fue deslizando por la pendiente del escarnio internacional dejando claro que es tan peligroso como un mono con pistola. Tras el largo exabrupto de ayer, hay que tener claro que, de momento, Europa está sola, que no podemos esperar nada de ese lado del Atlántico y que no hay planificación, acuerdo o alianza que pueda considerarse estable y confiable. Nada, fuera de lo que es su propio ego, inmarcesible, inmenso y desmedido, cuenta para este megalómano en busca de la glorificación de sus ridículos transmutados, gracias a su distorsionada visión de sí mismo, en grandes logros que nadie acepta.
Paranoico de libro, parece ser que ha encargado a los servicios secretos que investiguen si la avería de una escalera mecánica ha sido un acto de sabotaje. Esa puede ser la medida de su confusión mental, de esa percepción que tiene sobre su papel en el mundo: todo debe suceder en torno a él mismo, nada hay que se escape de su influencia y “los malos” acechan para frustrar cualquier simple acción emprendida por él. Jaleado por sus fieles, el círculo exterior de sus incondicionales se va reduciendo a personajes extraños y demasiado poco convencionales mientras pone el foco en sus propios delirios, pero no mide consecuencias ni repercusiones. Desprecia y a la vez teme a los BRICS sin ser consciente de que ha conseguido defraudar y obligar a muchos a buscarse su propio lugar en el mundo construyendo alianzas y proyectos más fiables de lo que USA -o su actual presidente – ofrece.
Estados Unidos se ha entregado a una carrera peligrosa en pos de su propia degeneración y rechazo internacional. Si bien sigue siendo muy importante, cada vez es menos imprescindible, menos fiable, menos cómodo y menos agradable como socio de cualquier proyecto, acuerdo o alianza. Creo que nadie es, hoy por hoy, capaz de refrenar los delirios imperiales de este personaje, absolutamente ajeno a cualquier idea de contención, diplomacia o mesura. Circunscrito a un vocabulario de primaria, es incapaz de comprender y manejar ideas complejas o definir matices que superan su capacidad mental. Bajo su visión del mundo en blanco y negro, sólo entiende de la imposición de su propio capricho temporal.
En vista de que el que era nuestro principal socio se ha entregado al absurdo, creo que cada vez es más importante seguir manteniendo encendida esa vela que Europa parece haber confiado a Sánchez para que siga iluminando el camino que conduce a Pekín.
La aldea gala (21 09 2025)
Mañana se reúne la asamblea general de la ONU y 156 países, de un total de 193, intentarán, sin éxito, hacer valer sus posturas frente al desastre de la invasión de Palestina reconociendo la legalidad de su estado. No va a pasar nada, pero la dinámica internacional toma fuerza y cada día son más los estados que presionan para acabar con lo que la propia ONU, siempre cauta, ya califica abiertamente de genocidio.
No seré yo el que niegue la posibilidad de que cada cual mantenga sus posturas basadas en la ética, la moral y sus propios principios, pero mucho me temo que el PP, en este caso, se está quedando colgado de la brocha sin saber muy bien la razón de sus actuales posiciones al respecto. Hace años, el partido, encabezado por Aznar, era un firme partidario del reconocimiento y viabilidad de ese estado, pero hoy se muestra contrario y mucho me temo que el principio básico que mantiene su actual negativa es posicionarse contra Sánchez y tratar de pasar a VOX por la derecha.
Que yo sepa, ninguno de esos estados que se muestran favorables a la existencia de Palestina como estado pretende borrar a Israel de la faz de la tierra ni negar nada a los israelitas, pero la actual postura del PP , con Ayuso a la cabeza, se ha colocado en una postura numantina que le enfrenta a todas las actuales corrientes de sensibilidad, solidaridad y humanidad que vemos crecer en Europa y en el mundo. No hay correlación entre ese reconocimiento y la cualidad del gobierno afectado: izquierda y derecha deciden por igual avanzar en la solución que ofrecen esos dos estados en convivencia, pero el PP parece decidido a quedarse sólo y demostrar que el mundo se equivoca y que, una vez más, la mayoría no el sinónimo de acierto.
Mientras la ciudadanía se muestra indignada – no sé en qué porcentaje exacto, pero parece que muy alto – y clama por el fin de esa indigna masacre, el PP parece validar todas y cada una de las medidas adoptadas por Netanyahu a la espera de no tener que pagar ningún coste electoral cuando llegue el momento. No soy sociólogo ni analista político, pero dudo mucho que esa jugada no tenga coste alguno y más bien, me temo, tendrá el efecto contrario y aliviará un poco la presión sobre el abandono de los votantes a la figura de Sánchez.
Por último, no creo, – sinceramente, no lo creo – que la inmensa mayoría de los votantes del PP no se sientan ajenos por completo a esa postura del partido. Más bien pienso que ven, entre asombrados y decepcionados, cómo su partido preferido se queda solo y les obliga a apoyar una medida en la que ni creen ni consideran adecuada. Imagino, como muchas veces en los últimos tiempos nos ha sucedido a los votantes del PSOE, viven cabreados esa separación entre sus ideas y posturas y lo que hacen sus representantes. Digamos que es el mal de la época que demuestra que, cada vez más, los partidos van a los suyo con la única idea de perjudicar al contrario por encima de cualquier otra motivación.
Transmutado en la reproducción de la aldea gala de Astérix, el PP trata de resistir hoy y siempre al invasor y cierra ideas y principios a la nefasta y perniciosa influencia extranjera

- Lo que asusta y lo que nopor Juan Manuel BeltránLos discursos políticos de los últimos 70 años solían centrar sus miedos en el “poder rojo”, en la maldad del “comunismo internacional” y
- ¿Se nos ha ido la pelota?por Juan Manuel BeltránAlicante, donde yo vivo ahora, se ha convertido en noticia por un proceso de adjudicación de vivienda pública y veo la foto del
- Ecología política: los espacios vacíospor Juan Manuel BeltránLa retirada de Estados Unidos de los compromisos ambientales internacionales genera que otros actores ocupan esos espacios.
- El judo de los materialespor Juan Manuel BeltránLeo que China ha conseguido crear un material que hace bueno ese antiguo principio del judo: aprovecha la fuerza del enemigo y úsala
- La negación siempre es posiblepor Juan Manuel BeltránJuan Manuel Beltrán Cuando un español discute, lo hace entregado: la pelea se establece a vida o muerte y sólo la completa derrota
- Reflexiones de un fin de semanapor Juan Manuel BeltránJuan Manuel Beltrán Cuando la arquitectura funciona (Día de la Constitución) Ha muerto Frank Gehry, un genio. Este arquitecto era capaz de crear
- Una frase mágicapor Juan Manuel BeltránLas reflexiones de Juan Manuel Beltrán Elijo una, de entre muchas, una frase lapidaria de Nelson Mandela que explicaba la razón fundamental sobre
- Parar para pensarpor Juan Manuel BeltránJuan Manuel Beltrán pone a nuestra disposición todos sus pensamientos, día a día.
- Nadie sabe dónde está Alesiapor Juan Manuel BeltránMientras la ciudadanía se muestra indignada – no sé en qué porcentaje exacto, pero parece que muy alto – y clama por el fin de esa indigna masacre, el PP parece validar todas y cada una de las medidas adoptadas por Netanyahu a la espera de no tener que pagar ningún coste electoral cuando llegue el momento.
- La agonía de las tortugaspor Juan Manuel BeltránUna de las costumbres más siniestras, crueles y espantosas de las que he tenido noticia, se centra en la costumbre de los antiguos












