Editorial de la semana

Bolivia es un país de contrastes profundos. Sentada sobre el mayor tesoro de litio del planeta y rodeada de energía, agua y minerales, su riqueza natural convive con una desigualdad persistente y una institucionalidad frágil. Esa paradoja (la abundancia que no se convierte en bienestar) sigue marcando su destino. Desde esa tensión, este informe analiza cómo la segunda vuelta electoral de octubre puede redefinir no solo el rumbo económico de Bolivia, sino también su papel en el tablero geopolítico sudamericano, en un país que aún busca su lugar entre la historia y el futuro.

En la Unión Europea la solución no pasa por blindarse ni por rendirse. Pasa por recuperar el pensamiento crítico y la aceptación de la alteridad como base del consenso democrático. Pensar críticamente no es oponerse a todo; es aprender a distinguir, a deliberar, a escuchar

claves del cambio

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