Desde el caso Juan Guerra, los casos de corrupción seguidas de los consiguientes escándalos políticos se han sucedido con pocas interrupciones, desde Filesa al caso Bárcenas pasando por los ERE y el Gurtel, por citar algunos de los más relevantes; casos que afectaron con poca diferencia a los dos grandes partidos españoles. Para terminar con el más reciente de todos el caso o Koldo, también denominado caso Ábalos: un caso que en principio nació como una presunta trama de mordidas en la venta de mascarillas durante la pandemia, pero cuyo alcance fue en aumento por indicios de contrataciones fraudulentas, presuntos rescates de compañías en dificultades amañados y todo un conjunto de picardías todavía por esclarecer, que de momento, se ha saldado con la prisión de dos secretarios de organización del PSOE.
¿Cómo explicar esta plétora, esta reiteración de desmanes que suelen tener su centro en la contratación pública? Una corrupción que no es ocasional, que aparece como un rasgo perverso del sistema político español que se acompaña de otra clase de manifestaciones, como enchufes, subvenciones encaminadas de antemano, favoritismos en la recluta del personal burocrático, maniobras destinadas a sostener las clientelas políticas etc.
1.- Explicación conspirativa. Hay una versión de esta teoría, que podría llamarse ideológica, que atribuye a enemigos poderosos el lanzamiento de campañas de desprestigio. Podemos ilustrar esta “explicación” con un ejemplo muy reciente, tomado del caso de la financiación irregular del PP de Valencia: “Costa, siempre según fuentes cercanas, entiende que la causa por supuesta financiación ilegal y falsedad documental no va contra él (como ex secretario general del PPCV en los hechos investigados) sino contra el partido”. Esta fue la doctrina oficial del PSOE sobre los casos Guerra y Filesa y, en buena parte, sobre el gatuperio de los ERE: Este caso, declaró el ex presidente andaluz Manuel Chávez, «ha tenido connotaciones políticas, ha sido una especie de proceso político judicial, en el que se ha tratado de destrozar a un partido que levantó Andalucía».
Lo último en materia de interpretaciones conspirativas se ha debido al presidente del gobierno de España, señalado por varios casos de presunta corrupción de familiares y altos cargos de su partido. Se trata de la llamada “máquina del fango”, una expresión que es deudora de una obra del filólogo y novelista Umberto Eco. La teoría, por así llamarla, fue expresada en una “Carta a la ciudadanía”, en abril de 2024: “Esta es mi lectura de la situación que vive nuestro querido país: una coalición de intereses derechistas y ultraderechistas que no toleran la realidad de España, que no aceptan el veredicto de las urnas, y que están dispuestos a esparcir fango”.
2.- Aproximación moralista. Propia de una cultura política impregnada de catolicismo, como es la española. Son corrientes las apelaciones a la debilidad de la naturaleza humana o a su carácter pecador. Expresiones sobre la tranquilidad de conciencia de algunos implicados. O bien, en versiones más elaboradas, procedentes de la Iglesia católica. “También nos preocupa la corrupción que provoca alarma social y preocupación entre los ciudadanos y el empobrecimiento espiritual como resultado de la indiferencia religiosa y olvido de Dios”(Asamblea plenaria de la conferencia episcopal, 2015). La jerarquía católica, de cultura anticapitalista, suele mencionar los factores que explican esta situación son tanto económicos como morales, entre ellos el sometimiento a una economía «sin rostro humano», el predominio de la cultura del «aquí y ahora» y un modelo social centrado en la economía y la idolatría de los mercados.
3.- Aproximación de tipo cultural. Son los rasgos propios de la cultura política española, común a otros países mediterráneos, los que explicarían el fenómeno generalizado de la corrupción. Siguiendo el concepto de “familismo amoral”, que fue creado por el sociólogo Edward Banfield, para estudiar en un municipio de Italia las bases sociales y culturales del atraso económico. Maximizar las ventajas materiales a corto plazo es propio de la familia nuclear. Estas pautas de comportamiento caracterizan a las sociedades con valores centrados en el interés personal, y no en el sentido comunitario; unos valores o antivalores que se caracterizan también por el desdén de la ley y la falta de civismo, en que los individuos apoyarán las actividades comunitarias o sociales sólo si hay algún beneficio directo para sí. Este enfoque “cultural” hace referencia otras veces a determinados rasgos de la historia española, tierra de adopción del pícaro, el lugar donde reina la castiza mano izquierda, la trapacería, el caciquismo, la grandilocuencia y el enchufe.
También existe la posición que sostiene que la corrupción, en ciertos casos, colabora al funcionamiento de sistemas en exceso burocratizados o con demasiadas normas.
4.- El enfoque legal, que acaso sea el dominante. Es el que tiende a creer que si existe algún fenómeno de patología social, ello se debe a lo que llama un “vacío legal” o carencias de la legislación o del aparato judicial. Si son frecuentes, pongamos por caso, los delitos que tienen origen en el urbanismo o en la contratación por el sector público, ello se deberá a una “falta de control de la regulación urbanística, de las concesiones administrativas y de la contratación pública general”
Un juez, con la espada flamígera: Joaquim Bosch, portavoz de Jueces para la Democracia: «Estamos a la cabeza europea en el número de corruptos y a la cola en el de jueces. “Tenemos tres tipos de respuesta que no han funcionado bien: han fallado los niveles preventivos, la persecución y el castigo de la corrupción. Y esto explica que tengamos una corrupción sistémica; es decir, está plenamente instalada en el sistema”. Más funcionarios, parece ser su conclusión. Otros reclamas del Código Penal -la enésima-, o la agravación de las penas para determinados delitos, así como la restricción de indultos y la supresión o limitación de aforamientos. El sistema de selección y nombramiento de los miembros del Tribunal de Cuentas, del Consejo del Poder Judicial e incluso del Tribunal Constitucional, que son “excesivamente dependientes de los partidos políticos”, debería también modificarse, según los magistrados.
5.- El enfoque institucional. En términos de Archer Huntington, las instituciones son “Patrones de comportamiento estables, apreciados y recurrentes”. Estas pautas definen o restringen las estrategias que los actores políticos adoptan para alcanzar sus objetivos. Las instituciones, por tanto, no sólo son el contexto, sino que juegan un papel mucho importante en la determinación de la política de los actores sociales. En el caso español, las instituciones que forman el sistema político –dada su opacidad, dado su carácter crecientemente oligárquico-, han ofrecido oportunidades para la corrupción. Ha sido este peculiar sistema, unido a una fase de crecimiento económico peculiar, muy dependiente de sectores con fuerte especulación, el que ha propiciado la extensión del fenómeno política hasta extremos insólitos. Recientemente, el libro de Acemoglu y Robinson, Why nations fail, estudiaron desde este punto de vista, cómo las instituciones (sistema escolar, mercado de trabajo, el “imperio de la ley”, la seguridad en la propiedad, la estabilidad y continuidad de las instituciones políticas), al influir sobre el comportamiento, determinan el auge o la decadencia de las naciones. Estos autores sostienen –y el razonamiento es aplicable al caso español- que elites extractivas, que se proponen lograr ingresos y riqueza de un subconjunto de la sociedad en beneficio de otro, tienen que ver con el estancamiento y la decadencia de las sociedades. Otro ejemplo de este enfoque es el excelente libro de Francis Fukuyama, Los orígenes del orden político, en cuya introducción podemos encontrar esta frase: “Los países pobres no lo son porque carezcan de recursos, sino porque carecen de instituciones políticas eficaces”.
Naturalmente, estas explicaciones tienen un desigual valor heurístico. La primera, la conspirativa, suele ser inverificable. La segunda, la de carácter moral, puede ser metafísicamente poderosa, pero resulta políticamente inane. La de tipo cultural padece de antihistoricismo, quiero decir que tiende a presentar determinadas características nacionales como algo estático o bien como algo que solamente puede modificarse a larguísimo plazo. El enfoque legal puede acertar en lo inmediato, pero tiene una confianza desmesurada en los efectos de la ley y suele llevar a un exceso de legislación, tan inútil y perniciosa como la falta de ella. El enfoque institucional me parece el más convincente, el que hace depender la corrupción de un factor estructural, el sistema político que unido a factores de coyuntura propician el fenómeno de la corrupción. Si bien es cierto que las instituciones formales (El Estado, el principio de legalidad, el gobierno responsable), tienen que complementarse con cambios culturales; la democracia electoral no funcionará correctamente, por ejemplo, si no existen una prensa independiente y una sociedad civil organizada por sí misma que hagan que los gobiernos se comporten honradamente.
Corrupción y escandalo político en España
Serie del Profesor Varela
Cuando la brujula del tiempo nunca marca el Norte
- 1.- El caso Esteban Collantes
- 2.- El estraperlo
- 3.- MATESA
- 4.- El caso Juan Guerra
- 5.- El caso Pujol
- 6.- Negra, gris, blanca. Tres tipos de corrupción
- 7.- 5 hipótesis sobre la corrupción
- 6.- Conclusión. El anillo de Giges
- Arqueología política en la izquierdapor Javier VarelaUno confiesa que es indiferente a la suerte que pueda correr la autodenominada » izquierda transformadora». Más que nada porque creo que, más que transformar, lo suyo consiste en empeorar las cosas. Sus
- Un tal Pradales reclama el Guernicapor Javier Varela«Un tal Blázquez»: así llamó en 1995 X. Arzallus a Ricardo Blázquez, recién nombrado obispo de Bilbao. Acaso pensó que el apellido maketo merecía el término despectivo. El apellido castellano adorna ahora otro
- 7. 5 Hipotesis de las causas de la corrupciónpor Javier VarelaDesde el caso Juan Guerra, los casos de corrupción seguidas de los consiguientes escándalos políticos se han sucedido con pocas interrupciones, desde Filesa al caso Bárcenas pasando por los ERE y el Gurtel, por
- 3. El caso MATESApor Javier VarelaPrimavera de 1975. Está a punto de celebrarse el juicio contra Juan Vila Reyes, empresario textil de cuarenta y nueve años, casado, según contestó a las primeras preguntas del interrogatorio ante la Audiencia
- 5. El caso Pujolpor Javier VarelaDurante más de dos décadas, Jordi Pujol i Soley fue una figura omnipresente en la política catalana. Curioso personaje. Pequeño de estatura, de discurso quebrado, autoritario, con el rostro lleno de tics. Hombre de
- 4. El caso Juan Guerrapor Javier VarelaEn esta serie sobre la corrupción en España, el historiador Javier Varela examina el «caso Juan Guerra», el primer gran escándalo que sacudió los cimientos de la joven democracia española a principios de los años noventa. A través de la figura del asistente y hermano del entonces vicepresidente del Gobierno, el autor analiza cómo el PSOE blindó la responsabilidad política tras la exigencia de responsabilidades penales. Varela conecta este episodio con la posterior oleada de escándalos (Filesa, Roldán, fondos reservados) que marcaron el final de la era y reflexiona sobre el volátil reflejo de la corrupción en la opinión pública hasta nuestros días.







