Los cambios buscan no solo corregir las deficiencias evidenciadas durante la pandemia, sino también preparar al sistema sanitario para futuros desafíos con un enfoque más resiliente, equitativo e innovador.
La exigencia de visibilidad y la exposición constante de los políticos han llevado a una homogeneización del discurso, relegando las voces disidentes en favor de una narrativa única y oficial.