lunes 8 junio, 2026

Un lustro después el inicio de la pandemia de Covid-19

Se llama pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad. Se produce una pandemia cuando surge un nuevo virus, como fue el caso del SARS-Cov-2 (Síndrome Respiratorio Agudo Severo Coronavirus 2), que se propaga por el mundo y la mayoría de las personas no tienen inmunidad contra él.

Como empezó todo.

Han pasado 5 años desde el inicio de la pandemia y ya no llevamos mascarillas, las calles vacías ahora se han llenado con una multitud bulliciosa, podemos tocarnos y socializar otra vez.

El 14 de mayo de 2020 era un día en que se celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias y es el aniversario de la primera prueba de un páncreas artificial que administra insulina a las personas con diabetes tipo 1. Era un día soleado, tranquilo, como muchas españoles yo estaba ocupado en elegir donde tomar una cerveza y leer el periódico, pero de pronto, como un rayo que irrumpe en el cielo azul oscureciéndolo, se proclama el estado de alarma para hacer frente a la pandemia de Civid-19, se nos limitaban los movimientos solo a los indispensables para actividades de primera necesidad como nuestra alimentación quedando el resto del tiempo confinados en nuestros domicilios.

Pasamos de la incredibilidad al asombro y después al pánico, no hay nada como una pandemia para revelar el poder crudo del control estatal: bares, supermercados y escuelas cerradas, movimientos restringidos.

LA PANDEMIA

Los coronavirus son una familia de virus que normalmente solo afectan a animales, aunque en ocasiones pueden trasmitirse a las personas.

El SARS-CoV-2 era un nuevo tipo de coronavirus detectado por primera vez en diciembre de 2019. Este nuevo virus puede afectar a las personas y produce una enfermedad respiratoria que llamamos COVID-19 que cursaba como una pandemia.

Charles E. Rosenberg, Profesor de Historia de Harvard, inspirado por La Peste de Albert Camus definió la estructura de un brote epidémico.

Según Rosenberg las epidemias son dramas sociales que se despliegan en 3 actos:

  1. Los signos precoces de la epidemia son sutiles, influenciados por sus deseos de ignorar el peligro o para proteger sus intereses económicos los ciudadanos y las autoridades ignoran los signos de que algo va mal hasta que aparecen enfermos y muertos que les fuerzan para tener en cuenta la epidemia.
  2. El reconocimiento del problema dispara el 2º acto en el que la población por una parte pide y por otro propone explicaciones al fenómeno que son de tipo mecanicistas o morales.
  3. Las explicaciones generalmente incorrectas generan una respuesta del público que puede hacer que el tercer acto sea tan dramático y disruptivo como la enfermedad en sí.

Como comenta Albert Camus en su novela La Peste: “Lo peor de la peste no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso”.

Las epidemias se resuelven por las acciones de los dirigentes, los científicos y la sociedad o porque ya no hay victimas susceptibles de enfermar.

La epidemia se inicia en un momento determinado en el tiempo, continua en un estadio limitado en espacio y duración, sigue descubriendo lo ignorado, lo que aumenta la tensión produciendo una crisis de carácter individual y colectivo. A continuación, deriva hacia su conclusión.

Esto es lo que pasó con el Covit-19 en muchos países alrededor del mundo.

Las epidemias ejercen una gran presión sobre las sociedades a las que golpea, esta presión pone de manifiesto estructuras sociales malvadas ocultas como la pobreza, la precariedad laboral, las frustraciones personales y otras que de otro modo no serían tan visibles. Como resultado, las epidemias ofrecen un muestreo para el análisis social que revela lo que realmente importa a una determinada población y qué es lo que realmente valora, cada sociedad produce sus propias vulnerabilidades específicas. Estudiarlas es entender la estructura de la sociedad, su nivel de vida y sus prioridades políticas.

La pandemia de COVID no solo cambió el enfoque de nuestro ciclo vital sino también nuestras prioridades, nuestros afectos y la forma de relacionarnos.

Un aspecto dramático de la respuesta a una epidemia es el deseo de buscar responsables para la peste en la Europa medieval a los judíos, para la peste en San Francisco en 1900 a los emigrantes chinos, para España en 2020 a el 8 de marzo.

Siempre alguien es culpable, Charles Kenny del Center for Global Development comenta: “Una de las primeras pandemias registradas fue una plaga que azotó Atenas en el año 430 a.C. La muerte y el desorden resultantes contribuyeron a la derrota de Atenas en la guerra contra Esparta. El declive de la democracia ateniense ayudó a

allanar el camino para el utopismo autoritario de Platón que influyó en el pensamiento político durante milenios. Sin embargo, parece haber un vínculo entre la escala de una amenaza infecciosa en un país o comunidad y un mayor apoyo al conformismo y al autoritarismo”.

Pero como muy bien dice el profesor Frank M. Snowden “Epidemics and Society: From the Black Death to the Present,” una de las enseñanzas de la pandemia de Covid es que tiene que haber un cambio absolutamente fundamental en nuestra mentalidad.

“Tenemos que pensar que tenemos que trabajar juntos como especie humana para estar organizados para cuidarnos unos a otros, para darnos cuenta de que la salud de las personas más vulnerables entre nosotros es un factor determinante para la salud de todos nosotros, y, si no estamos preparados para hacer eso, nunca, nunca estaremos preparados para enfrentar estos devastadores desafíos para nuestra humanidad”.

Doktor Schnabel von Rom (Doctor Pico de Roma). Primer antecedente de las vestimentas de protección en epidemias y pandemias.

VACUNAS

El desarrollo temprano de vacunas con la Covid-19m fue uno de los grandes éxitos científicos de este periodo. Las vacunas ayudan a desarrollar inmunidad al imitar una infección. No obstante, ese tipo de “pseudo-infección” no provoca enfermedad, pero sí hace que el sistema inmunitario produzca linfocitos T y anticuerpos que luchan eficazmente contra el virus.

Una vez que la imitación de la infección desaparece, al cuerpo le queda un suministro de linfocitos T de “memoria” y también de linfocitos B que recordaran como combatir esa enfermedad en el futuro.

El desarrollo rápido de vacunas fue posible gracias a décadas de inversión en investigación y colaboración público-privada. Este modelo debe mantenerse para futuras crisis

Consecuencias a largo plazo de la pandemia de Covid-19

La pandemia de COVID-19 ha cambiado nuestras vidas de innumerables maneras. Ha alterado el ritmo de la innovación tecnológica, ha arrojado luz sobre la salud pública y ha aumentado la xenofobia y la culpa. Pero ¿qué cambios de este período se mantendrán y cuales se convertirán en un recuerdo lejano?

Es probable que todos hayamos utilizado al menos una nueva tecnología desde que empezó la pandemia, ya sean herramientas de videoconferencia, una nueva plataforma de redes sociales o una aplicación para aumentar la productividad del trabajo a distancia.

Innovaciones tecnológicas para frenar la propagación de enfermedades por los que algunos cambios tecnológicos como consecuencia del brote de una enfermedad fueron impulsados por los esfuerzos para frenar la propagación como en otras pandemias. Así, la Tercera Pandemia de Peste, que comenzó en China y se extendió por todo el mundo a finales del siglo XIX, dio lugar a importantes esfuerzos tecnológicos para evitar que las ratas viajaran en barco. Aunque la peste sigue existiendo en algunas partes del mundo, las técnicas utilizadas en esa han impedido con éxito que la peste vuelva a alcanzar la categoría de pandemia. Ejemplos de estas innovaciones son la adición de simples guardarratas a los cabos que sujetan los barcos al muelle y la fumigación química.

Pero con toda esta rápida innovación durante y después de la pandemia de COVID, cabe preguntarse si alguna de ellas se afianzará a largo plazo. Las pandemias del pasado han estimulado la innovación y los cambios en la forma de trabajar y estudiar. En algunos, estos cambios han permanecido mucho tiempo después de que la enfermedad y la muerte remitieran.

¿Es probable que la pandemia cambie la asistencia sanitaria o las nociones de salud

pública? Durante la pandemia de COVID-19, medidas de salud pública como el uso obligatorio de mascarillas para evitar que las gotitas respiratorias lleguen a otras

personas o la confianza generalizada en la asistencia sanitaria y otros organismos para la orientación sanitaria se han convertido en algo habitual. La pandemia también ha reavivado los debates sobre el valor de un sistema nacional de asistencia sanitaria. Pero queda por si estas normas

Las pandemias y otros brotes de enfermedades a lo largo de la historia han puesto de relieve la importancia de la salud pública.

¿Es probable que la pandemia influya en la xenofobia y las desigualdades raciales?

A lo largo de la historia, durante las pandemias han surgido chivos expiatorios similares contra los que son diferentes, a veces con consecuencias nefastas. Hacer hincapié en la «extranjería» de pandemias cuando el nombre de las enfermedades ha perjudicado a la población destinataria.

La Sífilis era famosa por llamarse siempre con el nombre del enemigo: el mal francés por los italianos y el mal español por los holandeses.

La pandemia de 1918 se convirtió en la gripe «española» a pesar de que el microbio no se originó allí. España recibió la culpa debido a su neutralidad durante la primera guerra mundial. Informar públicamente del brote (a diferencia de otros países

que lo mantuvieron en secreto) creó la falsa impresión de que la gripe era una enfermedad española y estigmatizó a su población.

¿Tendrán éxito nuestros esfuerzos de vacunación? La eficacia de las vacunas, la resistencia a vacunarse y las variantes del virus son algunos ejemplos de los interrogantes que persisten en relación con la posibilidad de que la vacunación masiva contra el COVID-19 funcione a largo plazo.

Hemos metabolizado un trauma global -millones de muertos, naciones puestas de rodillas, una generación marcada por el dolor, el aislamiento y la perdida tan rápido que no parecía haber ocurrido.

Cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19, se han identificado numerosas enseñanzas clave que abarcan áreas como la salud pública, la investigación científica, la gestión sanitaria y la cooperación internacional. A continuación, se resumen las principales lecciones aprendidas.

Tras la pandemia de COVID-19, se han implementado diversos cambios estructurales en los sistemas sanitarios, especialmente en España, para abordar las deficiencias detectadas y mejorar su capacidad de respuesta:

Reorganización y fortalecimiento del sistema sanitario

Como resultado de las experiencias vividas en la pandemia de COVID se ha procedido a considerar la Atención primaria como eje central potenciándola y se ha reforzado la capacidad de seguimiento de los pacientes crónicos mediante consultas telemáticas y otras tecnologías digitales. Con diferente fortuna en las distintas Comunidades Autónomas.

Se ha tratado de eliminar las barreras entre la atención especializada, primaria y los recursos sociales, promoviendo una atención integrada y coordinada. Se busca garantizar la continuidad asistencial mediante modelos integrados que incluyan interoperabilidad entre sistemas de información sanitarios y sociales.

Además, se ha introducido mayor flexibilidad en la asignación de personal sanitario para responder a picos de demanda asistencial, no siempre con éxito.

El Ministerio de Sanidad avanza en una reserva estratégica de material sanitario en el SNS, se han establecido estándares mínimos de material de protección y protocolos para intervenir centros sanitarios en situaciones críticas.

Innovación y digitalización. Se ha potenciado el uso de tecnologías digitales para mejorar la atención sanitaria, incluyendo acceso universal a historias clínicas digitales y herramientas para la estratificación poblacional según complejidad. La telemedicina ha ganado protagonismo como herramienta clave para evitar desplazamientos innecesarios y mejorar el acceso a la atención sanitaria.

Se ha apostado por una financiación sólida del sistema sanitario, reconociendo su papel como vector de cohesión social y económico.

Estos cambios buscan no solo corregir las deficiencias evidenciadas durante la pandemia, sino también preparar al sistema sanitario para futuros desafíos con un enfoque más resiliente, equitativo e innovador.

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