EL ESTIMATORIO DEL PROFESOR JUAN JESÚS GÓNZALEZ
Para entender la relación entre las elecciones de Castilla y León y las de Andalucía, tanto las que ya están anunciadas como las de 2022, conviene que empecemos observando en qué se parece y en qué se distingue la situación de hace cuatro años y la de ahora. Por lo pronto, los idus de marzo han querido que las turbulencias geopolíticas de entonces (Ucrania) y las de ahora (Irán) hayan sacudido las economías en la misma época del año y, en nuestro caso, hayan coincidido con citas electorales, lo que ha propiciado que su impacto político haya sido inmediato. Esto nos ayuda a entender, por lo pronto, por qué la campaña electoral de Castilla y León de 2022 se volvió en contra del PP en 2022 y ahora, en cambio, le ha sonreído. Es verdad que no podemos echar toda la culpa a la situación económica, pues la principal razón de que las transferencias de voto fueran del PP a Vox en 2022 obedeció a los errores del tándem Mañueco-Casado, de la misma manera que la primera razón de que las transferencias hayan ido ahora en dirección contraria se deben a los errores de Vox, que no encontró otra cosa mejor que hacer que iniciar una purga de disidentes en medio de la campaña, lo que no hizo más que desvelar una crisis de identidad que los críticos internos no tardaron en aprovechar, tal como argumentamos en la entrega anterior.
Una vez sentada esta premisa, es preciso añadir que si la sorpresa del 15-M fue ver al tándem Mañueco-Feijóo como triunfadores de la noche electoral no fue solo porque su campaña fuese mejor que la de Vox sino porque los esfuerzos del primero en presentarse como un gestor aburrido y previsible (“Certezas”) encontraron sentido justamente cuando la guerra de Irán amenazaba con resucitar el fantasma inflacionario de la invasión de Ucrania, momento propicio para que los votantes indecisos corriesen a refugiarse en el PP, dada su capacidad para capitalizar la incertidumbre económica. Conviene insistir en esto porque la cita del 15-M ilustra bien el divorcio que a veces se produce entre opinión pública y publicada, de tal forma que mientras el foco mediático estaba puesto en el No a la guerra y la movilización de la izquierda, nadie pareció percatarse de que había una movilización simultánea pero de sentido contrario provocada por el voto económico.
En consecuencia, el efecto combinado del voto económico (que estuvo ausente en las elecciones de CyL de 2022, pero presente en las andaluzas de meses más tarde) y del cambio de liderazgo (sustitución de Casado por Feijóo) explica el contraste que se produjo entonces entre las elecciones de Castilla y León y las de Andalucía, pues mientras Mañueco solo consiguió cambiar a Cs por Vox como socio de coalición, en Andalucía, en cambio, Moreno consiguió captar el voto de Cs y atraer a una parte significativa de los votantes socialistas (200 mil aprox.), que acudieron a su llamada con el fin de evitar que su gobierno quedara condicionado por Vox. Por su parte, el PSOE fue víctima de su propia contradicción: “Vox es un peligro, pero los socialistas no vamos a impedir que llegue al gobierno de la Junta”, lo que propició una abstención masiva de andaluces que habían votado al PSOE en las generales de noviembre de 2019. Tras esta doble sangría, el PSOE se quedó con un electorado envejecido y ruralizado, un perfil sociodemográfico típico de partido declinante, cada vez más alejado de las capitales y las clases medias.
Así las cosas, la derrota socialista de 2022 no era una más en la secuencia de reveses electorales sufridos por los socialistas a lo largo de aquella legislatura, sino que, una vez perdido el granero socialista por antonomasia, estaba por ver cómo podía el PSOE compensar esa pérdida si quería seguir siendo partido de gobierno. La respuesta, como es bien sabido, estaba en Cataluña, con la hipoteca consiguiente que ahora tiene para el PSOE y, en particular, para su candidata, condenada ahora a hacer una campaña en clave nacional a sabiendas de que los andaluces lo que quieren es que les hablen de sus problemas. ¿Cómo vender en estas condiciones una financiación autonómica que no está pensada para ellos o una gestión ferroviaria que les tiene entre traumatizados e incomunicados?
Con estas premisas, voy a aprovechar la publicación del estudio “Actitudes y demandas de los andaluces tras las inundaciones” del CIS para presentar una estimación en línea con las que venimos haciendo en esta sección. Dado que no disponemos todavía del fichero, me limitaré en este caso a hacer una simple estimación mediante ponderación por recuerdo de voto a fin de corregir el sesgo muestral característico del CIS. Como se puede observar en la tabla adjunta, Vox se mantiene estable, en tanto que el PP podría mejorar sus resultados de 2022 a costa del PSOE, que no consigue cortar la hemorragia de 2022 y prosigue en su dinámica descendente, de la que se beneficiaría principalmente Adelante Andalucía, que podría colocarse por delante de Por Andalucía.
| Marzo 2026 (65,9%) | 2022 (56,1%) | |
| Vox | 13,7% | 13,5% |
| PP | 44,9% | 43,1% |
| PSOE | 18,3% | 24,1% |
| Por Andalucía | 6,6% | 7,7% |
| Adelante Andalucía | 10,1% | 4,6% |
| Otros | 6,1% | 5,3% |
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