La comunicación política actual se centra más en la forma de argumentar que en el contenido de las soluciones que las ideologías ofrecen a las demandas ciudadanas.
Nuestros políticos hoy, en las Cámaras legislativas, y en sus intervenciones en los medios, no parecen preocupados por esta tendencia de pérdida de confianza en las instituciones públicas