La gentrificación
Alberto Morate
La gentrificación. Cada vez más, los barrios marginales, los que antes se consideraban arrabales, limítrofes, anexos al centro de la ciudad, van subiendo sus pisos, atrayendo a inmobiliarias, a fondos buitre, a empresas que solo buscan hacer negocio y la vivienda sube y sube y sube, incluso sin ascensor.
Cada vez cuesta más encontrar un sitio digno donde independizarse de los padres, donde rehacer una forma de vida, donde arraigarse formando barrio.
Así, se van desplazando de su lugar primigenio los habitantes y los ciudadanos que conformaban una identidad cultural, la esencia y el espíritu de un sentir especial.
El cerco se va estrechando, como los pisos van menguando de metros cuadrados. Y con ello, los problemas de habitabilidad, de relaciones personales, de hacinamiento en superficies insalubres y deterioradas.
Nos acabaremos convirtiendo, con el tiempo, en ‘Los habitantes de la casa deshabitada’, como aquel título del maestro dramaturgo Enrique Jardiel Poncela pero, en estos casos, con bastante menos humor y ganas de reírse.
A pesar de ello, Los hermosos, compañía creada por Paul Alcaide, coautor y director del montaje, Alberto Fonseca, coautor e intérprete y Cira Ascanio, actriz, nos presentan Donde caernos muertos, en pequeñas historias donde se va viendo la degradación, la falta de espacio, los problemas personales, la distopía que no está lejos de convertirse en realidad, desgraciadamente, triste realidad.
Esto se convierte en una especie de carrera de fondo: la lucha por encontrar un techo donde cobijarse, un lugar que podamos considerar hogar o, sencillamente, no tendremos Donde caernos muertos.
Por eso hay incomunicación, violencia, acecho, vigilancia, desconfianza, hasta el punto de querer sobresalir por encima de los demás, no atender a las necesidades nada más que las propias, resistir en el mundo oscuro de los tabiques de cartón piedra.
Representada con las clásicas cajas de mudanza, no podía ser de otra forma, nos muestran el naufragio en el desierto de la vivienda, la travesía del desierto en la resignación y en la traición, el no arrepentimiento en las conciencias colectivas.
Nos ofrecen una clarividente situación actual donde se rompen todas las expectativas de la propiedad. No es que queramos ser acomodaticios, es que no tenemos cabida en el tumulto de las colmenas de los pisos en torres que desafían la gravedad.
La gravedad está en el tema en sí mismo, alquileres que no se pueden asumir, pisos vacíos, especulación de unos pocos, y la gente, sin encontrar donde caerse muertos, porque, también debajo de los puentes, está ocupado el espacio.
Estas historias tienen un denominador común, la crisis que se genera y la desesperación, parece que nos conformamos, pero traspasamos nuestras angustias a nuestro entorno, padres, hijos, compañeros, amistades, pareja.
No es de extrañar que el tema de la vivienda sea, hoy en día, el problema más acuciante en las encuestas de población. Por eso conviene venir al teatro, no para que nos lo cuenten de manera trágica y solemne, sino para concienciarnos y, al mismo tiempo, pasar un rato agradable, que una cosa no quita la otra.

FICHA ARTÍSTICA
DONDE CAERNOS MUERTOS
Elenco: Alberto Fonseca y Cira Ascanio
Autor/a: Paul Alcaide y Alberto Fonseca
Director/a: Paul Alcaide
Escenografía: Marcos Olivares
Música: Nicolás Quincke
Producción: Los Hermosos
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