Antes, Macron era coleguilla de Trump. También se besuqueaba desde la punta de una eterna mesa blanca con Putin que ahora le rememora el final de Napoleón,…
Los ciudadanos no pueden permitirse la ingenuidad de pensar que la democracia es un sistema sólido e inquebrantable. La historia demuestra que puede desmoronarse con una rapidez aterradora si se permite que el poder político controle la información.