Carlos Miranda
Embajador de España
Si ladra como un perro, es un perro. Si maúlla como un gato, será un gato. ¿Es España europea? ¿Sorprendente pregunta? Igual la respuesta no es tan clara. No basta estar en el continente ni tampoco ser ahora una democracia. Si los demás se comportan como un perro y tú como un gato, entonces no eres perruno. ¿Será España el país más anómalo de Europa, como pensaba un gran filósofo español, o puede que ni siquiera sea europea?
Actualmente, los europeos son esencialmente fruto de la civilización greco-romana y de la cultura judeocristiana moldeada por la Ilustración (que no parece haber impactado en el Islam sin perjuicio de que también ha influido esta otra cultura en Europa), y partidarios de una economía de mercado bastante determinada por el mundo anglosajón. Todo ello conforma una pauta. España está en la punta suroccidental de Europa, pero los Pirineos parecen aislarnos. Estuvimos en la Europa Central y del Norte con los Habsburgo porque esa dinastía tenía allí intereses, pero los españoles fueron más bien mediterráneos y americanos con la adición filipina.
Tras las guerras napoleónicas España quedó muy aislada de Europa. Salvo dos breves aventuras con ingleses y franceses en México y en la entonces Conchinchina, no participamos en los avatares europeos de los siglos XIX y XX. Aprovechamos económicamente la 1GM por nuestra neutralidad sin apoyar, pues, decididamente a las democracias occidentales (Francia, RU, Benelux y EEUU junto a la Rusia aún zarista) frente a los Imperios centrales (alemán y austriaco) y otomano. En la 2GM nos aliamos con Hitler, en principio solo contra Stalin.
Tras la derrota de Alemania, Italia y Japón quedamos a la deriva. No éramos una amenaza ni contábamos. Ni democracia, ni plan Marshall, ni UEO, ni Consejo de Europa, ni OTAN, ni el germen en Roma de la actual Unión Europea. Nada. Quedamos colgados de árabes y latinoamericanos. Nos salvaron las remesas de la emigración española a Europa y los turistas veraniegos. Descubrimos, entonces, que en Europa eran europeos y nosotros, no.
Tras la muerte de Franco quisimos serlo, aunque no plenamente. Mercado Común, sí, y OTAN, de entrada, no. Singulares, como siempre. Seguimos queriendo ser europeos, pero no occidentales porque, entonces, hay que sumar a los EEUU que no gustan mucho sobre todo en la izquierda y menos en las extremas izquierda y derecha con la excepción de Trump para Abascal. ¿Se puede ser europeo y no ser occidental? Pues no, pero en España los hay que deben creer que sí.
En efecto, algunos no se enteran. El ministro Cuerpo pretendió presidir el Eurogrupo (¡nada menos!) después de que Sánchez ninguneara a Trump y a los demás aliados (¡que son europeos!) con lo de no cumplir el 5 % en gasto de defensa que, sin embargo, firmó, comprometiendo a España. Nosotros siempre diferentes y con el catalán a cuestas como idioma de la UE a nuestra costa, no del gobierno catalán. Eso suplica la diplomacia española siguiendo instrucciones de Puigdemont. Aislados, pero teniendo siempre razón. Esto último se lo creen quizás en Moncloa donde miran sobre todo a Yolanda, Arnaldo, Oriol, Aitor, Carles y Pablo, ese con el que nunca se acostaría Pedro. Ahora es Pablo el que no quiere acurrucarse con él mientras Pedro llora de rodillas ante Carles para que no le abandone.
Cuerpo se retiró. ¿Quién le votaría? Los europeos nos ven ahora más de reojo y los americanos invierten menos en España y nos cortan accesos informativos reservados por ligar demasiado con Huawei y China. Si tus amigos se van por un lado y tú por otro, mejor quédate con ellos para estar bien acompañado. ¡Mantente con la familia! Discute en su seno, pero no te apartes de ella.
Demasiadas veces parecemos no ser europeos, ni occidentales. Si queremos una Europa unida y fuerte (federal) habrá que hacerse a la Europa más predominante que representan principalmente Alemania, Francia, Italia, el Benelux y Polonia en temas de seguridad, amenazada por Rusia como toda Europa, sin olvidar al Reino Unido, aunque esté fuera de la UE. Hay que dejar de ser una excepción.
Pactemos con los europeos y quedémonos junto a ellos. No conviene actuar infantilmente alejándose de los colegas en la foto oficial de la Cumbre aliada para pretender ser diferente. ¡Menuda estupidez siendo la cuarta economía de la UE!
El futuro de Europa está en su unidad y asociado al mundo occidental que incluye a EEUU y a otros países no europeos como Japón, Australia o Corea del Sur entre otros. El futuro de España está en esa Europa y no regalando las joyas de la familia como pueden certificar en Waterloo.
Si los españoles no nos europeizamos más y no nos vertebramos decididamente en la Unión Europea, seguiremos siendo anómalos como decía Ortega y si bien hemos de cuidar los países iberoamericanos no hay que hacer de esa relación una que nos aparte del mundo eurooccidental. Si nos reconocemos en el grupo de Puebla, Trump tendrá razón al calificarnos de país BRIC.
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