INCENDIOS FORESTALES 2025
Leer para opinar con fundamento
1.- Incendios que nos retratan EDITORIAL
2.- Incendios de sexta generación ¿Qué son?
3,- El problema principal no es el cambio climático
4.- Incendios intencionados y política inadecuada
5.– Incendios forestales y cambio climático
6, Los incendios forestales en España: causas, contexto y dinámicas estructurales
Introducción
Cada verano se repite el mismo relato mediático: el país arde por culpa de pirómanos solitarios, cuya maldad irracional se convierte en explicación única del desastre. Sin embargo, los datos oficiales y los estudios científicos muestran una realidad mucho más compleja. La mayoría de los incendios en España son de origen humano, sí, pero responden a motivaciones sociales, económicas y estructurales que van mucho más allá del cliché criminal. Pensar que el fuego nace solo del capricho de unos locos es una forma de invisibilizar los fallos de gestión, la presión climática y la crisis del mundo rural.
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- Causas principales: más allá del pirómano
Según datos de la Guardia Civil (SEPRONA) y de la Fundación Civio, entre 1996 y 2022 el 96 % de los incendios en España tuvo un origen humano, ya fuera intencionado o negligente. Los provocados por causas naturales —fundamentalmente rayos— no llegan al 4 %.
Las investigaciones muestran que:
• Incendios intencionados: entre un 55 % y un 60 % de los casos investigados.
• Negligencias (quemas agrícolas mal gestionadas, barbacoas, chispas de maquinaria, tendidos eléctricos): alrededor del 30 %.
• Causas desconocidas o no esclarecidas: en torno al 10 %.
El perfil del pirómano psiquiátrico es residual: según el SEPRONA, menos del 2 % de los incendios investigados en España responden a personas con desórdenes mentales que prenden fuego por impulso.
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- Motivaciones detrás del fuego
En las zonas rurales y de interfaz urbano-forestal, el fuego responde a intereses muy concretos:
• Agrícolas y ganaderos: quemas de rastrojos, limpieza de pastos para regenerar hierba, eliminación de matorral en zonas de monte bajo.
• Conflictos de uso del suelo: incendios provocados para cambiar la vocación del terreno (aunque la Ley de Montes de 2015 lo limita).
• Caza: generación de pastos para especies cinegéticas.
• Intereses económicos: seguros, especulación urbanística en zonas periurbanas, limpieza barata de terrenos.
Las motivaciones, por tanto, están ligadas a usos históricos del territorio, agravados por la falta de regulación efectiva y la escasa vigilancia preventiva.
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- Factores climáticos y estructurales
La crisis climática actúa como multiplicador de riesgo. España es uno de los países europeos más expuestos a los denominados “incendios de sexta generación”, caracterizados por:
• Olas de calor más largas e intensas (AEMET ha registrado 3 veces más episodios extremos en los últimos 20 años que en el periodo 1960–2000).
• Sequías súbitas y prolongadas.
• Vegetación con estrés hídrico extremo.
• Incendios que generan sus propias condiciones meteorológicas (pirocúmulos, tormentas de fuego).
El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC/EFFIS) alerta que la temporada de incendios en el sur de Europa se alarga ya más de un mes respecto a hace 30 años.
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- Despoblación rural y abandono del paisaje
El factor humano no solo enciende, también agrava. La España rural representa el 84 % del territorio, pero apenas concentra al 16 % de la población. El abandono de la agricultura y la ganadería extensiva genera un aumento masivo de la biomasa disponible.
Donde antes había mosaicos agrícolas y ganaderos que reducían la continuidad del combustible, hoy se extienden matorrales y pinares densos. El resultado es un paisaje continuo de combustible que favorece los grandes incendios.
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- Costes económicos y modelo de inversión pública
España gasta más de 1.000 millones de euros anuales en incendios forestales, según estimaciones de ASEMFO (2025) y del propio MITECO. Sin embargo, el reparto es muy desigual:
• Extinción: 70–75 % del gasto.
• Prevención (gestión forestal, limpieza de montes, educación ambiental): apenas 25–30 %.
Otros países mediterráneos han demostrado que invertir en prevención resulta más rentable a largo plazo: reducir la continuidad de combustible, planificar la interfaz urbano-forestal y aplicar quemas prescritas evita incendios que después son imposibles de apagar.
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- Voces expertas y denuncias sociales
Las organizaciones ambientales llevan años reclamando un cambio de modelo. WWF España señala que “sin gestión forestal no hay prevención eficaz” y que seguir apostando por un modelo centrado en la extinción es “apagar el fuego con gasolina presupuestaria”.
En territorios concretos también emergen resistencias ciudadanas:
• En Tarifa (Cádiz), colectivos locales han denunciado la relación entre incendios y proyectos urbanísticos en zonas de alto valor natural.
• En la Comunidad de Madrid, ecologistas apuntan a la falta de inversión en prevención en la Sierra de Guadarrama, donde la presión urbanística y recreativa se suma a la crisis climática.
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Conclusión: un paradigma agotado
Los incendios en España no son fruto de la maldad irracional de unos pocos, sino del cóctel entre factores humanos, abandono rural y emergencia climática. El modelo actual, basado en gastar la mayor parte de los recursos en extinción, se ha demostrado insostenible. La pregunta ya no es si habrá incendios, sino cuántos de ellos se convertirán en mega-incendios imposibles de controlar.
La prevención, entendida como gestión activa del territorio y como política pública de Estado, es la única vía para reducir el riesgo. Apostar por ella implica cambiar la narrativa: dejar de culpar solo al pirómano y asumir colectivamente que el fuego es consecuencia de cómo hemos gestionado —o abandonado— nuestro paisaje.
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Referencias
• Guardia Civil (SEPRONA), datos de causas investigadas (1996–2022).
• Fundación Civio, Quién quema el monte en España (2021).
• WWF España, Informe incendios forestales (2023).
• ASEMFO, La situación de los incendios forestales en España (2025).
• MITECO, Estadísticas de incendios forestales (1970–2024).
• JRC/EFFIS, Advance Report on Forest Fires in Europe, Middle East and North Africa (2024).
• IPCC, Special Report on Climate Change and Land (2019).
• CSIC, Los incendios de sexta generación en el Mediterráneo (2022)


