Más Trescientos escritores valencianos han firmado un manifiesto en apoyo de la Academia Valenciana de la Lengua y contra los ataques al valenciano. Trescientos son muchos escritores. Lo anunciaba el diario La Vanguardia, siempre atento a los sucesos y ocurrencias de la Comunidad Valenciana. Eso era el día 19 de agosto. Dos días después el Levante, periódico local, asciende generosamente a quinientos los escritores (y escritoras, claro está), indignados, enardecidos, sublevados ante ese propósito lingüicida que atribuyen a los actuales gobernantes. Jamás hubiéramos sospechado que la lengua de Ausiàs March tuviera tantos cultivadores, ese número asombroso de paladines letrados. A tanto monta nuestro asombro porque algunos de los firmantes suelen expresarse por escrito en castellano. Protestan, dicen, por los ataques que el valenciano sufre por parte de eso instituciones. «Es todo una estrategia del PP y Vox para hacer desaparecer el valenciano», proclama uno de los firmantes, Puri Mascarell, docente, autora de varios ensayos escritos en castellano: ¡La revolución va de bueno! La modernización de la pelota valenciana (2009) y El canto chamuscado. Las albaes de Xàtiva (2012). Al igual que Rafa Lahuerta, quien protesta porque «Es la misma estrategia de siempre, hacer desaparecer el valenciano reduciendo su poder, generando un conflicto para que al final el usuario deje de utilizarlo». Lahuerta es autor de La balada del bar Torino y de la novela Noruega (2024), aunque también escribe ocasionalmente en valenciano. En unas declaraciones al diario Levante dijo que era escritor porque había fracasado como panadero. Curioso paralelismo. Más o menos, lo mismo que le ocurrió a Pío Baroja. También hay firmantes que se atienen exclusivamente al valenciano, como Josep Piera o Anna Moner o. el escritor conocido por sus novelas policíacas, Ferran Torrent, recientemente galardonado por Carlos Mazón con el premio a las letras valencianas. ¿Será este un signo de persecución? Defienden los manifestantes, asimismo, la tarea reguladora, purificadora vamos al decir, de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL) y propugnan que los políticos dejen en sus sabias manos todo lo referente a la lengua. Por lo visto, los usuarios tienen poco que decir y han de ser los filólogos quienes le enmienden la plana.
¿Ataques repetidos, insidiosos, dicen los manifestantes? Un conseller de Educación convocó en febrero 2025 un referéndum sobre la lengua básica, la que debía primar en la enseñanza de los colegios públicos. En los referéndums siempre cuentan más, ante la indiferencia de la mayoría, lo que los franceses llaman “minorités agissantes”. La mitad de las familias votó a favor del valenciano. A pesar de ello, antes de saberse el resultado, beneficioso para la lengua autóctona, se suscitó cierto escándalo entre el valencianismo de izquierdas, porque hasta en materia lingüística existen matices políticos. La autodeterminación en materia de lenguaje se interpreta como un ataque alevoso, solapado. Lo mismo ocurre que ocurre en Cataluña para quien pone en entredicho la llamada inmersión lingüística.
Me parece a mí que las disputas sobre el valenciano y los símbolos tienen en el viejo reino un tinte grotesco. No hay acuerdo sobre la denominación de la comunidad autónoma. Para unos ha de llamarse País Valenciá, al modo de Joan Fuster -héroe intocable y venerado- y para otros Comunidad Valenciana. El empleo de una u otra denominación es signo de simpatía o preferencia política. Es materia de disputa, relativamente aplacada después de años de gresca, si la bandera ha de llevar una franja azul en lado del mástil -cosa importantísima para unos- o limitarse a las cuatro barras del reino aragonés, signo de afirmación pan catalana. Hay debates llenos de fervor sobre si ha de escribirse Valéncia o València, con acento agudo o grave. Esta es la polémica más reciente que divide a izquierdas y derechas. Algunos, los que estamos au-dessus de la mêlée, nos atenemos a la vieja costumbre de poner Valencia. ¿Imaginan ustedes un cartel oficial con las dos propuestas? Tan estúpido como rotular Bilbo y Bilbao.
Algunos defienden la tesis que considera el valenciano como una lengua aparte, diferente al catalán. Cierto que el habla valenciana está empedrada de castellanismos y tiene una fonética accesible a los oídos castellanos, no ocluye y tuerce la o hasta convertirla en u. El valenciano no ha pasado por el rodillo «normalizador» de Pompeu Fabra ni ha tratado de aproximarse al francés con el fin de distanciarse del castellano. Digamos que la AVL ha tenido y tiene en la Comunidad Valenciana una autoridad limitada, creo que por fortuna. Pero resulta ridículo defender esa especie de apartheid lingüístico, esa manía de cierta derecha de inventar una lengua aparte, postura en ocasiones abanderada por Lo Rat Penat, venerable institución. Recordamos ahora a aquel político valencianista, Vicente González Lizondo, que sentenciaba su propuesta con una frase rotunda: «Tenemos que meter la cuchara en la paella de Madrid», el hombre que llevó una naranja al congreso de los diputados, el propagandista del «amor per lo nostre». Y todas estas polémicas idiomáticas vienen a cuento por un problema teológico. Catalán, valenciano y mallorquín son tres denominaciones distintas y una sola lengua verdadera.,
Esto de los ataques al valenciano me parece una exageración. Una tempestad en un dedal de agua de Valencia. El valenciano, ciertamente, no se generaliza. Se habla más en los pueblos que en las capitales. En Valencia, sin ir más lejos, se escucha el idioma local sobre todo en el Mercado Central y en la universidad pública, entre los horteras y los docentes. La universidad es aquí la cantera de todo nacionalismo; una ideología que siempre ha promocionado la pequeña burguesía letrada, ansiosa de promoción social. Todos los rótulos de la UPV están escritos en valenciano, como si el castellano fuera una lengua extranjera.
Era una tesis vigente hasta hace poco que el nacionalismo, la exaltación de la patria valenciana, de sus rasgos presuntamente diferenciales, había tropezado con la inexistencia de una burguesía consciente de sus intereses. Había existido, ciertamente, una clase de ricos agricultores y naranjeros exportadores, pero no una verdadera burguesía industrial al modo catalán. Uno no entiende muy bien que tendrá que ver la fabricación de tejidos con el separatismo, pero así se veían las cosas. Así lo veía Joan Fuster, subido por sus parciales en un altarcillo laico. En Valencia nació la política moderna, de masas, a fines del siglo XIX, con el republicanismo inspirado por Blasco Ibáñez, anticlerical y españolista, no por la iniciativa de ninguna agrupación o partido nacionalista. Y una vez limadas las aristas anticlericales del blasquismo, el carácter español -a veces hasta la caricatura-, sigue impregnando la mentalidad de buena parte de la sociedad valenciana.
No avanza, pues el uso del valenciano, pero nadie lo persigue. Sus alzas y bajas se deben a las circunstancias. En Valencia, con la mayor naturalidad, todo el mundo se maneja o entiende ambas lenguas, nadie se escandaliza, a no ser los firmantes -300, 500, 1500- del manifiesto, aunque prefiera usar una de ellas. Hacerse la víctima resulta a veces útil en la batalla política. Esa suele ser una táctica habitual de los nacionalismos, aunque se disfracen de otra cosa, de defensa de la AVL por ejemplo. Acusemos a la globalización o bien a las preferencias de los usuarios y no busquemos tres pies al gato lingüístico.
- La historia les juzgarápor Rafael VeraAbrimos un fin de semana de lluvias casi generalizadas y de obligada reflexión para la clase política. Todas las miradas vuelven a concentrarse en la posibilidad de un adelanto electoral, pero esa incertidumbre no debería ocultar la cuestión decisiva: el fracaso de
- Kaliningrado, el enclave que puede convertir el Báltico en el escenario más peligroso de Europapor Adalberto AgozinoBuenos Aires – Kaliningrado ocupa en el mapa europeo una superficie relativamente modesta, pero ninguna consideración puramente geográfica permite comprender su verdadero peso estratégico. El óblast ruso, de unos 15.000 kilómetros cuadrados, se encuentra separado del territorio continental de la Federación
- Movimientos socialespor Francisco VelázquezEn la era de la inteligencia artificial, los movimientos sociales, con amplia y exitosa repercusión electoral, toman caminos relativamente inexplorados y hasta ahora patrimonio de grupos de jóvenes a quienes parecía no interesarles las elecciones, ni siquiera la política considerada en
- Vivienda: una crisis social que sacude la política españolapor Fernando MoraEl artículo 47 de la Constitución Española reconoce el derecho de todos los españoles a una vivienda digna y adecuada. Pero lo hace como principio rector de la política social y económica, no como un derecho subjetivo que pueda exigirse directamente ante los tribunales. Los poderes públicos están obligados a promover las condiciones para hacerlo efectivo, aunque su
- Armas en el parlamentopor Carlos MirandaUna diputada del PP exhibió hace poco un espray de pimienta mientras intervenía en el Congreso de los Diputados para ilustrar el desamparo de las mujeres en la Ceuta invadida por 80.000 migrantes de los que quedarían unos 15.000 según la propia policía a modo de población flotante, un 13%
- El acuerdo frente al insultopor Juan Carlos Rodríguez IbarraDe nuevo, la vivienda ha vuelto a calentar el ánimo de tantos ciudadanos que no pueden acceder a una de ellas para poder iniciar un modelo de vida autónomo. Desgraciadamente la vivienda no se contempla en la Constitución española como un
- Siervos y señores de ayer y hoypor Némesis GraciaQuienes pillamos el boli (valga máquina infernal) ocasional o diariamente, en modo frívolo o sesudo, tenemos la obligación de, si escribimos, opinar sobre Ceuta, la vivienda, los locos egregios o sólo locos, el cambio climático…….vaya….que nos podemos derretir en miles de
- Hipotecas de 2006, demandas de 2026: casi una de cada dos ejecuciones sobre vivienda nace en plena burbuja inmobiliariatapor Gustavo EgusquizaNOTA DE PRENSA El INE sitúa en el 46,7% el peso de los préstamos firmados entre 2005 y 2008 en las ejecuciones iniciadas el último trimestre. Muchos ya no los reclama el banco que los concedió, sino un fondo de inversión
- La financiación singular insolidariapor José María Castro AbellaDESIGUALDAD ENTRE COMUNIDADES AUTONOMAS El PIB per cápita demuestra la desigualdad de cifras entre las distintas CCAA. Madrid tenía un PIB de 44.479 € en 2024, frente a 24.252 € de Andalucía, y 32.750 € de media nacional. El PIB de
- Marruecos pone rostro de mujer a su Gobiernopor Abdelhamid BeyukiLo verdaderamente novedoso del nombramiento de Fátima Ezzahra El Mansouri no está solamente en que una mujer llegue por primera vez a la jefatura del Gobierno marroquí. Está en lo que esa imagen significa dentro de un sistema político en el
- La reconversión educativa que impulsa el Observatorio EducAcción llega a Naciones Unidas y comienza a aplicarse este curso en 100 centros de Españapor LADISCREPANCIALa presidenta del Observatorio para el Futuro de la Educación y miembro de Education 2040 de la OCDE, intervino el pasado viernes en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, durante la Semana de Alto Nivel de la 81.ª Asamblea
- Un vídeo de treinta y siete segundospor Abdelhamid BeyukiEste relato nace de una realidad demasiado dolorosa para ser contada únicamente con cifras, informes o titulares. Ceuta, ciudad suspendida entre dos orillas, ha sido escenario de tragedias humanas, de sueños rotos, de desapariciones y de preguntas que, a veces, quedan
- Dos acampadas, una misma preguntapor Rafael VeraSol y Ceuta: dos acampadas ante la vivienda, la frontera y la respuesta del Estado El otoño arranca con dos campamentos separados por 523 kilómetros y por realidades muy distintas. En Ceuta, la entrada masiva desde Marruecos desbordó la acogida y
- «Libre» e «indignidad»por CLUB DE LECTURA LA DISCREPANCIADos libros para reflexionar ante el colapso de las ideologías. El Club de lectura de “La Discrepancia”, que forma parte de la red de Clubes de lectura Alexandreia, se ha reunido para debatir sobre dos libros de la escritora albanesa Lea
- Achaques de la edad y dolencias infantilespor Lluís RabellDie Linke, la izquierda radical alemana, ha obtenido una rotunda victoria electoral en Berlín. Guillaume Beringer, catedrático de la Universidad de Paris-Nanterre, se hace eco de ello en las páginas de “Le Monde”. Muy oportunamente, se interesa por las diferencias
- Delcy enamoradapor Carlos Miranda¿Qué otra cosa puede uno pensar de una mujer como Delcy Rodríguez que camina varios kilómetros con luz y taquígrafos para ver a Pedro Sánchez? ¿Kilómetros? Bueno, una exageración, pero fue un trayecto muy largo. Las imágenes del acontecimiento, pues fue
- La foto de la discordiapor Juan Carlos Rodríguez IbarraEl calor de este verano nos confundió con noticias de poco calado y con asuntos de gran envergadura. Sobre estos, invasión de Ceuta, se habló y se sigue hablando. La foto de la discordia pasó, como era lógico, sin pena ni
- Ceuta le importa un rábano a la derechapor Ricardo PeñaLo hemos visto innumerables veces en estos ocho años de gobierno de la izquierda: cada vez que hay una crisis, la derecha y la ultraderecha españolas —a las que cada vez cuesta más distinguir— la utilizan como material inflamable contra el
- América Latina vista desde la Asamblea General de Naciones Unidaspor Adalberto AgozinoEn la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York entre el 22 y el 28 de septiembre de 2026, un grupo de jefes de Estado sudamericanos y centroamericanos coincidió en un lenguaje que, más allá de matices nacionales,
- «Tenemos que hablar»: diplomacia, petróleo y una película sin guionpor Rafael VeraNueva York, 22 de septiembre de 2026. En la sede de las Naciones Unidas se inauguraba el debate general del 81.º período de sesiones: discursos solemnes, traductores al límite de sus auriculares y el mundo entero tratando, una vez más, de
- ¡Españoles, a Marruecos!por Abdelhamid BeyukiHay frases que sobreviven a las guerras porque las guerras, en realidad, nunca terminan del todo. Cambian de uniforme, de frontera, de vocabulario. Lo que ayer fue un grito de combate puede convertirse mañana en una pregunta incómoda. En 1859, durante























