Un orgullo para La Discrepancia
En La Discrepancia estamos de enhorabuena. Nuestro comentarista teatral, Alberto Morate Sánchez, ha sido nombrado Miembro de Honor de la Unión Nacional de Escritores de España (UNEE), un reconocimiento que no solo distingue su trayectoria personal, sino que también confirma el valor y la profundidad de su trabajo crítico y literario a lo largo de los años.
Quienes siguen sus crónicas saben que Alberto Morate no es un mero reseñista de estrenos. Es, ante todo, un hombre de teatro en el sentido más amplio y noble del término. Su mirada no se limita a describir una función, a enumerar aciertos y fallos o a otorgar una calificación. En sus textos late siempre una concepción del teatro como espacio de encuentro, como arte vivo que interpela a la sociedad y como tradición que se renueva en cada escenario. Esa combinación de erudición, sensibilidad y compromiso cultural es lo que ha hecho de él una voz respetada y necesaria.
Alberto Morate ha dedicado buena parte de su vida al estudio y la divulgación del hecho teatral. Dramaturgo, investigador, crítico y dinamizador cultural, ha sabido conjugar la pasión por los clásicos con la atención a la creación contemporánea. Sus artículos, publicados en distintos medios y ahora también en La Discrepancia, se caracterizan por una prosa clara, rigurosa y cercana, capaz de dialogar tanto con el lector especializado como con el espectador curioso que se acerca por primera vez a una sala.
No es casual que su trabajo haya sido reconocido por la Unión Nacional de Escritores de España. La UNEE es una institución de larga trayectoria que agrupa a autores de distintos géneros —poetas, narradores, ensayistas, dramaturgos— con el objetivo de promover la literatura, defender la dignidad del escritor y fomentar el intercambio cultural. Ser nombrado Miembro de Honor de la UNEE no es un gesto simbólico sin contenido: es un reconocimiento explícito a una carrera consolidada, a una aportación sostenida al panorama literario español y a un compromiso inequívoco con la cultura.
La UNEE ha distinguido históricamente a figuras que han contribuido a enriquecer la vida intelectual del país, y la incorporación de Alberto Morate a ese elenco de Miembros de Honor supone situar su nombre en un lugar de especial relevancia. No se trata solo de premiar la cantidad de textos publicados o los años de dedicación, sino la calidad de una obra y la coherencia de una trayectoria.
En un tiempo en el que la crítica cultural corre el riesgo de diluirse entre la prisa digital y la opinión superficial, la figura de Alberto Morate representa lo contrario: pausa, estudio, contexto. Sus artículos no se agotan en la anécdota ni en el titular fácil. Son piezas que invitan a pensar, a volver al teatro con otra mirada, a reconocer la complejidad del proceso creativo. En cada reseña hay referencias históricas, conexiones con la tradición dramática y una defensa firme de la libertad artística.
Para La Discrepancia, contar con su firma ha sido y es un privilegio. Desde nuestras páginas, Alberto ha sabido trasladar al lector la emoción del telón que se levanta, la tensión del silencio en la sala, la vibración de una interpretación lograda. Pero también ha sabido señalar, con elegancia y argumentación, aquello que merece ser revisado o cuestionado. Esa honestidad crítica es una de sus mayores virtudes.
El nombramiento como Miembro de Honor de la UNEE nos confirma que el camino emprendido por Alberto no es solo valioso para quienes le leemos habitualmente, sino también para la comunidad literaria en su conjunto. Es la constatación de que la crítica, cuando se ejerce con rigor y amor por el arte, es también una forma de creación. Y de que el teatro, lejos de ser un entretenimiento menor, sigue siendo uno de los espacios privilegiados para reflexionar sobre nuestra condición humana.
Celebramos, por tanto, este reconocimiento con alegría sincera. Lo hacemos como medio cultural comprometido con la palabra y con el pensamiento crítico. Y lo hacemos, también, como compañeros de viaje que han tenido la fortuna de compartir con Alberto Morate páginas, debates y proyectos.
Su nombramiento es un motivo de orgullo colectivo. Es un estímulo para seguir apostando por una cultura exigente y accesible, por una crítica fundamentada y apasionada, por una literatura que dialogue con su tiempo sin renunciar a sus raíces.
Desde La Discrepancia, querido Alberto, recibe nuestra felicitación más cálida y nuestra admiración renovada. Este reconocimiento de la Unión Nacional de Escritores de España es merecido y justo. Y estamos convencidos de que no será el último.
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