Ríete de ti mismo
Creo recordar que fue Groucho Marx quien vino a decir algo parecido a: «Partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria». Es una forma perfecta de describir una situación cuando se ha llegado a un nivel insuperable de caos.
Pues algo parecido nos viene a contar Clara Ingold cuando nos dice: «es de la mierda desde donde se hace la mejor comedia». Utilizando canciones en directo, con todo su desparpajo, sus frustraciones llevadas al límite y riéndose de ello y de ella misma, la actriz, con total naturalidad, nos relata hechos que podrían resultar absurdos, ridículos, en cualquier caso, vergonzantes en otros y, dándole la vuelta, nos interpreta algo así como dime quién eres, dime qué buscas, dime qué te pasa… y pasa por encima de todo ello.
Clara Ingold utiliza sus propias vivencias, lo que se podrían considerar defectos y anécdotas personales, no solo para desahogarse, y hacernos reír, sino para construir un espejo y un retrato generacional o, incluso, de la sociedad actual.
Si te fluye una tristeza, una pesadumbre, un amargor, transfórmalo en una estructura sostenible de tirar para adelante, de sorberse las lágrimas y la rabia, de mojarse y apencar con lo que nos ha tocado.
A diario, y demasiado a menudo, estamos expuestos al juicio de lo que pensarán los demás, de quedar bien, de no molestar, de la presión mediática y social, del miedo al error y al fracaso, aquello que me irrita solemnemente de “perdedor” que se oye en muchas películas, la manipulación psicológica a la que nos vemos sometidos la mayoría de las veces sin que nos demos cuenta. E incluso nuestra propia censura. Por eso, a veces, quisiéramos, o Clara Ingold quisiera, convertirse en una Paloma de parque, campar a sus anchas, cagarse donde le apetezca, sacar pecho, desafiar los pisotones de los viandantes. Y volar cuando le venga en gana.
Va siendo hora de hacer caso omiso de modas corporales, de estéticas de diseño, de lencería cara que nadie va a poder apreciar, de mercantilización y asignación de roles sexistas, así como de cargas emocionales, de apelación a los sentimientos, una mujer como tú, cómo se te ocurre, de accionar como se espera, sin causar problemas ni sorpresas. Es decir, de ser sumisa, buena persona, mejor ama de casa, eficiente compañera.
Todo eso lo pone en tela de juicio con Paloma de parque, sin renunciar al humor, a la alegría, en una narrativa que no es, para nada, aleccionadora, ni pretende dar consejos, ni que se sigan sus pasos a modo de manual. Busca complicidad con el espectador, que se la da desde el primer instante cuando la ven cambiar de registro, de voces, de falta de pudor ofreciendo cercanía y sinceridad. Se autoparodia y hace que nos reflejemos en ella porque, al fin y al cabo, nos damos cuenta de que todos tenemos muchos defectos de fondo y forma que nos han traído por la calle de la amargura. Pero ante esa amargura, contrapón distensión, diversión, y cuando la mierda te llegue al cuello, respira, prioriza lo que consideres más importante y ríete de ti mismo.
INFORMACIÓN
PALOMA DE PARQUE
Autoría: Clara Ingold
Dirección: Clara Ingold y Josep Orfila
Elenco: Clara Ingold
Teatro del Barrio


