Pero si Felipe no representa a nadie, ¿a qué vienen tantas declaraciones de tantos ministros?
Si Felipe no es nadie, ¿cómo interpretar que abriera todos los telediarios del día con sus declaraciones y las portadas de todos los periódicos del día siguiente?
Cuando Felipe habla se expone a que sus declaraciones sean rebatidas desde dentro o desde fuera del PSOE. Lamentablemente nadie se ha atrevido a rebatirlas. Lo que Felipe dijo fue:
1) Cree que cuando un mandatario lleva en el poder más de dos años, ya no debería hablar de problemas heredados.
2) Teme que los debates y resoluciones dentro del PSOE sobre federalizar se hayan desvirtuado en favor de una centrifugación del poder político que se aleja del proyecto de país que viene defendiendo el socialismo constitucional.
3) Esa centrifugación es la consecuencia de los pactos con independentistas que se basan solo en la continuidad del gobierno actual.
4) González afirmó que él no pactaría con Vox ni potenciaría a esa extrema derecha para perjudicar al PP como parece que ha hecho y le confirman desde determinados ámbitos socialistas.
5) Felipe afirmó que no pactaría con Vox y mucho menos con Bildu. Y que él no pediría en la UE que se sacase a ETA de la lista de organizaciones terroristas. «No pactaría ni de broma, ni de broma con la gente que ni siquiera ha pedido perdón ni ayuda a resolver algunos de los crímenes de ETA más abyectos». No entendió cómo una consejera vasca del PSE ha podido permitir la salida de prisión, durante el día que se recodaba el asesinato de Fernando Mújica, del exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki.
6) Felipe González afirmó su crítica a un gobierno que no haya presentado en los tres cursos de esta legislatura Presupuestos Generales del Estado, lo que le parece «una violación clara de la Constitución”.
Son esos asuntos a los que se le debería contestar y, si pudieran, rebatir. En lugar de analizar lo que dijo FG se han dedicado a realizar estudios psicológicos sobre las razones por las que dice lo que dice.
Si se trata de psicología, todos podemos ejercer de psicólogos y decir con la misma autoridad que ellos que lo que dicen es por odio a quien consiguió cambiar al PSOE y a España. Quieren romper a toda costa el espejo en el que deberían mirarse: se ven feos de fealdad.
No puede ser que una catedrática de historia atribuya a FG razones de tipo económicas para decir lo que dice sin explicar de dónde saca una información que solo apunta como rumor pero que no es capaz de concretar. Da un poco de asco escuchar ese tipo de ataques ad hominem. Tal vez se complementen su sueldo haciendo en televisión española de arietes contra la poderosa figura de FG.
He escrito y repetido varias veces que aquellos que se sientan más de izquierdas que FG, que se avengan a realizar un debate con él. Hasta la fecha nadie se ha atrevido a contestar. El miedo guarda la viña.
Ojalá que Felipe González no haga caso al ministro Torres y no se marche del PSOE. Si así lo hiciera y creara otro partido socialdemócrata no iba a quedar en el PSOE actual ni el apuntador. Afortunadamente, González ha dicho que él no se va. Que son ellos, los que nos están llevando de fracaso en fracaso, los que se tienen que ir.
El efecto Montoro (“Dejemos que España se hunda y nosotros la reflotaremos”) vuelve, en esta ocasión a la dirección socialista (“dejad que perdamos ante la extrema derecha que sus votos volverán a nosotros en las generales”). Ya vimos cómo acabó el gobierno de Rajoy.
Para los que centrifugan:
En noviembre de 1938, con ocasión del Consejo de Ministros celebrado en Pedralbes, el presidente del Gobierno, el socialista Juan Negrín, afirmó, según refiere Julián Zugazagoitia: «No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. Estoy haciendo la guerra por España y para España, por su grandeza y para su grandeza. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sórdida y persistente campaña separatista y tiene que ser cortada de raíz si se quiere que yo siga dirigiendo la política del Gobierno, que es una política nacional. Nadie se interesa como yo por las peculiaridades de la tierra nativa. Amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias, y no desprecio sino que exalto las que poseen otras regiones, pero por encima de todas ellas está España. Quien estorbe esa política nacional debe ser desplazado de su puesto. De otro modo dejo el mío. Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones, que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco. En punto a la integridad de España soy irreductible y la defenderé de los desafueros de los de adentro».
Pues eso, que no soy nacionalista. Yo no me voy.
PS: El comentario “desde el respeto” de Oscar López sobre Javier Lambán es la mejor muestra de cobardía que se conoce en política: el destinatario del comentario no puede defenderse. Echarle la culpa al muerto es la forma más miserable de eludir la propia responsabilidad.
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Efecto Montoro
Juan Carlos Rodríguez Ibarra
Juan Carlos Rodríguez Ibarra (Mérida, 19 de enero de 1948). Maestro Nacional y Licenciado en Filosofía y Letras (Filología Moderna) por Universidad de Sevilla. Es en esa ciudad, en 1969, al inicio de sus estudios de Filosofía, cuando entra en contacto con el PSOE a través de Alfonso Guerra y de Felipe González.
Tras un expediente universitario, vive en Nantes (Francia) en 1973 y 1974, dando clases en el Lycée Clemençeau de esa ciudad.
Terminada su Licenciatura, y de vuelta a Badajoz, reorganiza a partir de 1975 el PSOE junto con su compañero y amigo Francisco Fuentes Gallardo. En 1977 es elegido en las listas del PSOE Diputado Constituyente por la circunscripción de Badajoz. Repite como Diputado en las elecciones generales de 1979 y en las de 1982, dimitiendo en 1983 para dedicarse a la política regional.
En mayo de 1983 resulta elegido primer presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura, volviendo a ocupar esa responsabilidad en las legislaturas de 1987, 1991, 1995, 1999 y 2003, en todas ellas con mayoría absoluta salvo en la de 1995 que gobernó con mayoría minoritaria.
En junio de 2007 decide no presentar su candidatura para la reelección de la Presidencia de la Junta de Extremadura, tras 24 años de gobierno regional. Desde 1988 venía ocupando la Secretaría General del PSOE de Extremadura, así como fue miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE bajo el mandato de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero. De la Secretaría General del socialismo extremeño renunció en julio de 2008, tras haberse incorporado a su plaza de Profesor Titular de la Universidad de Extremadura (Facultad de Educación).
Publicó un libro de reflexión política bajo el título de Rompiendo Cristales (2008). En 2016 inició la publicación de la serie “En Nombre de la Rosa”, cuyos volúmenes recopilan los artículos publicados en distintos medios periodísticos anualmente.
Cuando trató de resumir en una frase su vida política dijo que “fue un espacio que transcurrió entre la denuncia de la Casa de Alba ante los Tribunales de Justicia por las expropiaciones de algunas de sus fincas y la denuncia de Microsoft ante la Unión Europea por la implantación del software libre en los ordenadores de los centros escolares extremeños”.
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