Desde 2007, e incluso antes, cada vez más la prensa diaria se ocupa de un nuevo tratamiento de los cánceres: el tratamiento inmunológico o la inmunoterapia del cáncer.
¿Por qué el sistema inmunológico que es tan eficaz para luchar contra la infección por bacterias, virus y hongos, falla al luchar contra las células cancerosas y su multiplicación desordenada?
¿Qué es y en que consiste el tratamiento inmunológico del cáncer?
El tratamiento inmunológico del cáncer, también llamado inmunoterapia, consiste en estimular o potenciar el propio sistema inmunitario del paciente para que reconozca, ataque y destruya las células cancerosas. A diferencia de la quimioterapia o la radioterapia, que actúan directamente sobre el tumor, la inmunoterapia “enseña” al sistema inmune a combatir el cáncer de forma más eficaz y con memoria, lo que puede ofrecer respuestas duraderas.
En realidad, el sistema inmunológico lucha contra las células cancerosas y en muchos casos impide que se desarrolle un cáncer, pero en otras las células cancerosas son capaces, mediante diversos cambios, de eludir al sistema inmunológico y desarrollar un cáncer.
Como parte de su función normal el sistema inmunológico detecta y destruye las células anormales e impide el desarrollo de muchos tumores. Algunas veces observamos a las células inmunológicas alrededor de un tumor, a las que llamamos linfocitos infiltrantes del tumor (TILs en inglés), que es un signo de que el organismo está respondiendo al tumor. A las personas con cáncer que tienen TILs les va mejor que a las que no los tienen.

¿Cómo evaden los canceres al sistema inmunológico y continúan destruyendo al órgano en que residen?
Normalmente, el sistema inmunitario utiliza puntos de control (como las proteínas CTLA-4, PD-1 y PD-L1) para evitar que las células T destruyan tejidos sanos del cuerpo. Sin embargo, muchas células tumorales se aprovechan de este mecanismo produciendo proteínas que se unen a estos puntos de control, lo que «apaga» las células T y les permite camuflarse.
Estos medicamentos anticancerosos se llaman Inhibidores de los puntos de control que producen el bloqueo de la unión de PD-L1 con PD-1 mediante un inhibidor de puntos de control inmunitario (anti-PD-L1 o anti-PD-1) lo que permite que las células T destruyan las células tumorales (imagen derecha).

Fuente: © Terese Winslow (https://www.cancer.org/es/cancer/como-sobrellevar-el-cancer/tipos-de-tratamiento/inmunoterapia/inhibidores-puestos-de-control-inmunitarios.html)
Se trata de anticuerpos monoclonales humanizados que desarman el sistema de defensa de las células tumorales y permiten su destrucción por los linfocitos T Killers.
Terapia de transferencia de células T (CAR-T)
En 2014, Carl H. June nacido en 1953, inmunólogo y oncólogo estadunidense,
fue el principal impulsor del primer producto de terapia génica aprobado por la FDA, Kymriah, que utiliza células T con receptor de antígeno quimérico (CAR) para tratar la leucemia linfoblástica aguda de células B.
Immunotherapy Gets Up Close and Personal: A conversation with pioneering researcher Carl H. June, MD, reveals the origins of cell-based anticancer technology—and hints at future applications. https://doi.org/10.1089/gen.40.S1.08
La prensa destaca que la terapia CAR-T (células T con receptor de antígeno quimérico) es una de las mayores revoluciones recientes en oncología. Los medios se hacen eco de su capacidad para tratar leucemias, linfomas y mielomas múltiples, reprogramando los propios glóbulos blancos del paciente para que destruyan las células tumorales, es un tratamiento que fortalece la capacidad natural de las células T para combatir el cáncer. En este tratamiento, se cogen las células inmunitarias que rodean al tumor del paciente. Las células que son más activas contra el cáncer se seleccionan o cambian en el laboratorio para que ataquen mejor las células cancerosas, se multiplican en grupos más grandes y se re-ingresan al cuerpo por medio de una infusión.
La terapia de transferencia de células T puede llamarse también terapia celular adoptiva, inmunoterapia adoptiva.

España consolida el acceso equitativo a las terapias CAR-T con 40 designaciones de centros en el Sistema Nacional de Salud. El SNS dispone actualmente de siete medicamentos CAR-T financiados, cinco de fabricación industrial y dos de fabricación no industrial, aplicados principalmente en patologías hematológicas graves. Las solicitudes se concentran en linfoma B difuso de células grandes y leucemia linfoblástica aguda B.
Las CAR-T representan un avance sin precedentes en el abordaje de neoplasias hematológicas refractarias, logrando tasas de remisión de hasta el 80% en leucemia linfoblástica aguda y superando el 85% en mieloma, los tratamientos actuales enfrentan retos críticos. Resultados a largo plazo: Estudios muestran que células CAR-T pueden persistir y funcionar hasta 10 años después del tratamiento.
Anticuerpos monoclonales, son proteínas del sistema inmunitario creadas en el laboratorio con el propósito de unirse a blancos específicos en las células cancerosas. Algunos anticuerpos monoclonales marcan las células cancerosas para que puedan ser vistas mejor y destruidas por el sistema inmunitario. Tales anticuerpos monoclonales son un tipo de inmunoterapia.

Los anticuerpos monoclonales pueden llamarse también anticuerpos terapéuticos.
Vacunas de tratamiento contra el cáncer, funcionan al fortalecer la respuesta del sistema inmunitario contra las células cancerosas.
La idea en la que se basan las vacunas de tratamiento es que las células cancerosas contienen sustancias llamadas antígenos asociados a tumores; este tipo de antígenos no están presentes en las células normales o, si lo están, se encuentran en concentraciones menores. Las vacunas de tratamiento ayudan al sistema inmunitario a aprender a reconocer y a reaccionar a estos antígenos, y a destruir las células cancerosas que los contienen.

Estas vacunas, que pueden ser personalizadas (neoantígenos) o basadas en ARN mensajero, buscan detener el crecimiento, destruir células remanentes o evitar recaídas en tumores como melanoma y cáncer de pulmón.
Las vacunas de tratamiento son diferentes de las vacunas que ayudan a evitar las enfermedades.
¿Cómo funcionan los inmunomoduladores contra el cáncer?
Los inmunomoduladores son sustancias que se usan en la inmunoterapia para mejorar la respuesta inmunitaria del cuerpo contra el cáncer. Hay distintos tipos de inmunomoduladores:

Las citocinas son proteínas elaboradas por los glóbulos blancos. Estas desempeñan funciones importantes en las respuestas inmunitarias normales del cuerpo y en la capacidad del sistema inmunitario para responder al cáncer. Las citocinas activan los linfocitos T citotóxicos que destruyen las células cancerosas. Las células T (respuestas inmunitarias), liberan la perforina y las granzimas, y atacan las células cancerosas. A través de la acción de la perforina, granzimas entran en el citoplasma de la célula diana, y conducen a apoptosis, destrucción de la célula cancerosa.
Impacto de la inmunoterapia en el tratamiento de los cánceres
La inmunoterapia ha supuesto una auténtica revolución en la oncología, cambiando el paradigma de tratar el tumor de forma externa a potenciar las defensas del propio paciente. A diferencia de los métodos tradicionales que atacan directamente a las células tumorales, la inmunoterapia capacita, estimula y dirige al propio sistema inmunitario del paciente para que reconozca y destruya los tumores de forma específica.
Su impacto en la curación es profundo y se puede resumir en dos grandes hitos: ha convertido ciertos cánceres antes incurables en dolencias controlables e incluso curables, y está redefiniendo el estándar de tratamiento al lograr respuestas completas sin necesidad de cirugía o quimioterapia.
Aunque los beneficios son incuestionables, su eficacia varía según el tipo de tumor, por lo que la investigación actual se centra en expandir estos logros a más pacientes.


