Somos quienes somos con nuestras sombras
Por Alberto Morate
Parto de la base de que no creo en los pecados, ni en los ‘habituales’ o de andar por casa, ni en los capitales. Son un invento de vaya usted a saber quién, para amedrentar nuestras conciencias. Ciertamente, existen los excesos que, como bien sabemos, nunca son buenos para nada.
Que la soberbia es dañina y perjudicial, pues claro que sí, como la avaricia, todo para mí, la lujuria sin medida, por supuesto la ira, no te digo nada de la envidia, el defecto más español, la pereza, aunque algunas veces no viene mal y la gula, en la que se come más por la boca que por los ojos, dándole la vuelta al dicho.
Gula nos traen Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina, en forma irreverente, transgresora, provocadora, pero de alguna manera, también poética, evocadora de anhelos y horizontes reprimidos, porque en más de una ocasión nos han querido enseñar a encerrar el viento, cuando todos sabemos que eso es imposible.
No es tanto la gula de hambre y querer comer de todo sin fin, no saciarse jamás, sino, metafóricamente, pretender engullir ideas, pensamientos, relaciones, que no nos producen ningún bien, sino al contrario, querer estar a todo y controlarlo todo, que no se nos escape nada, incluso a costa de los demás, metiendo en esa Gula la soberbia, la ira, la lujuria carnal, la envidia, la pereza para no dejarlo, la avaricia de querer acapararlo todo en un estado anímico de egocentrismo exacerbado.
Somos quienes somos con nuestras sombras. Y Oriol Pla y Pau Matas hacen un alegato irónico y clownesco, una farsa festiva de comer productos envasados y que engordan y perjudican a la salud, unos despojos industriales de máquina suministradora de viandas de hospitales, mientras dejamos de lado un niño dormido, un niño con miedos, un niño que quiere agradar a todos, un niño al que ya no le importan lo que le digan porque se ha emperrado en ello.
Oriol Pla, en plan saltimbanqui, augusto de frente roja, bufón sin rey, cómico de la villa y corte, porque ahora está en Madrid, junto con Pau Matas son pescadores de sombras, que no pecadores, de soledad quizá, de contar cuentos tiernos y, al mismo tiempo, trágicos, extienden sus brazos, su música, su carro de la farsa, su estructura de trepa, su caos, el placer oculto de comer con las dos manos y a manos llenas, tirarlo todo por el suelo, mezclar los sabores, eructar si viene al caso, y todo porque el dónut que pedían al principio no les es suministrado. Ahí hay, por tanto, protesta, negatividad, rebelión, frustración amarga, pero eso sí, con humor, con originalidad, con sátira, con crítica velada y con imaginación a raudales.
Gula o Gola, en catalán, o gluttony, gourmandise, ingordigia… mi boca grande que se engulle todo, sin apreciar los sabores, sin asumir consecuencias posteriores, huir del dolor, porque es lo que nos ofrecen, no ellos, estos cómicos, que nos encandilan con su creatividad, sino los mandatarios, los jefes, la publicidad, los algoritmos, todo aquello que, hoy en día, ya no tiene corazón y por eso son capaces de comérselo.

INFORMACIÓN
GULA / GOLA
- Creación y dirección. Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina.
- Composición musical, espacio sonoro y música en directo. Pau Matas
- Reparto. Oriol Pla Solina
- Espacio: CDN – Teatro Valle Inclán – Sala Francisco Nieva
- Un vídeo de treinta y siete segundospor Abdelhamid BeyukiEste relato nace de una realidad demasiado dolorosa para ser contada únicamente con cifras, informes o titulares. Ceuta, ciudad suspendida entre dos orillas, ha sido escenario de tragedias humanas,
- «Libre» e «indignidad»por CLUB DE LECTURA LA DISCREPANCIADos libros para reflexionar ante el colapso de las ideologías. El Club de lectura de “La Discrepancia”, que forma parte de la red de Clubes de lectura Alexandreia, se
- El Picnic Paneuropeo de 1989: el día en que Europa comenzó a derribar sus fronteraspor Carlos Uriarte SánchezEl 19 de agosto de 1989, en un rincón de la frontera entre Hungría y Austria, tuvo lugar un acontecimiento aparentemente modesto que acabaría adquiriendo una enorme trascendencia histórica.
- Yo fui santa – A Juan Luis Canopor Alberto MorateYo fui santa, pero solo un poquito, fui santa, pero, en realidad, no. Fui santa y sigo siéndolo, porque soy buena persona, fui santa e invoco a los recuerdos,
- La vigilia de Rahma*por Abdelhamid BeyukiNadie supo exactamente cuándo empezó a perderlo. No fue aquella noche en que Mustafá se lanzó al agua. Tampoco el día en que dejó el instituto o cuando empezó




