lunes 15 junio, 2026

La sociedad de la desconfianza – Un libro de fácil lectura sobre un tema relevante

En su segundo encuentro, el Club de Lectura de la Discrepancia ha debatido en torno al
libro «La sociedad de la desconfianza» de Victoria Camps. Centrándose en este tema, el
libro recoge elementos de varias obras de esta Catedrática emérita de Filosofía Moral y
Política de la UAB, que ha sido además presidenta del Comité de Bioética, Senadora
independiente por el PSC y Miembro del Consejo de Estado.
La autora plantea varias cuestiones relacionadas con el estado de la sociedad actual y
señala la insatisfacción, el desánimo y la desconfianza en la política, las instituciones, y
las demás personas, como una de sus principales limitaciones. A ello se suma el papel
que juega internet como instrumento inigualable para visibilizar el descontento.
Para Camps, la raíz de esa desconfianza está en el sentido distorsionado que hemos
dado al valor de la libertad, que ha erosionado el tejido social y nos ha alejado de las
necesidades del otro. El liberalismo puso en un primer plano la idea de la libertad
individual, pero su sentido se ha ido distorsionando hacia una concepción de la libertad
como la ausencia de limitaciones, en lugar de una visión que busca la libertad como un
avance colectivo. El primar la satisfacción de los deseos del individuo, sin considerar el
resto de la sociedad, ha llevado a un individualismo donde se potencia el
empoderamiento y el deseo de autonomía, sin considerar la confianza en los otros. Se
puede hablar así de una libertad negativa, que consiste en hacer todo lo que no está en
contra de la ley o pueda perjudicar a otro, y una libertad positiva definida como la
capacidad de cada persona de elegir lo que es mejor para una vida buena, pero dentro de
una colectividad.
Este estado de ánimo acaba generando a su vez un desapego y una falta de confianza en
la política, lo que impide la colaboración necesaria para avanzar. Como señala la autora,
se ha eliminado el factor de unión, el pegamento que une a las personas y a éstas con las
organizaciones. Y si bien no llega a profundizar en algunos aspectos que analiza, como
el impacto de las expectativas y la comunicación en el modelo actual, o a cuestionar el
para qué de algunas acciones, induce a reflexionar sobre todas estas cuestiones.
Otro punto a considerar es que el diagnóstico que plantea, ha de contextualizarse
también en el cambio de era ante el que nos encontramos. La erosión de la democracia,
la crisis del multilateralismo y factores como el cambio climático o el impacto de las
grandes innovaciones tecnológicas, acrecentados por la IA, hacen necesario un
planteamiento nuevo, incorporando estos hechos. Por ello, tras la lectura del libro, surge
la necesidad de reformular las preguntas esenciales para avanzar ante el nuevo contexto.
Junto a esto, está el hecho de que el libro analiza la sociedad desde una visión de adulto
que ha ido viviendo ese deterioro de la confianza, y que incluso destaca en un capítulo
cómo las generaciones mayores van viviendo la soledad no deseada en sociedades
atomizadas e individualistas, sobre todo en las grandes ciudades. Ante ello, se generó un
debate interesante sobre la importancia de afrontar los problemas desde una perspectiva
más amplia, que vincule e incorpore la visión de las generaciones más jóvenes.

Otro temas también considerados en el libro y que invitan a una mayor reflexión, son la
importancia de la sociedad civil organizada, el impacto de las políticas que refuerzan la
identidad, y la necesidad de desarrollar proyectos que liguen e involucren a la sociedad.
En definitiva, y ante la consideración de tantos temas, la autora destaca que es necesario
restablecer la confianza, y para ello, es importante potenciar las “virtudes” como
ciudadano, más que los “valores”. Éstos son ideas o principios generales abstractos, y lo
que hay que reforzar sobre todo es la práctica, el talante a la hora de relacionarse con los
otros, las cualidades virtuosas o actitudes como el respeto, la moderación, la templanza,
la prudencia y la justicia, y hay que controlar los deseos y el cortoplacismo.
Una lectura muy relevante para cualquier generación, que nos invita a continuar el
debate hacia nuevas preguntas esenciales.

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