jueves 2 julio, 2026

“Eppur si muove”

“Y sin embargo se mueve”. Esta conocida frase, atribuida a Galileo cuando la Inquisición lo condenó y le obligó a detractarse por defender que la tierra giraba alrededor del sol, nos viene a la memoria en el momento que estamos viviendo. 

Por supuesto, no estamos en 1.633 y no se pueden comparar en absoluto los contextos históricos.  Estamos en el siglo XXI. Pero si buscamos en Google la frase utilizando la IA, vemos cómo esta afirmación ha sido considerada siempre como representación de “la perseverancia de la verdad científica y la evidencia empírica frente a dogmas establecidos, presiones sociales o ideologías que intentan negar hechos evidentes.”

Y hoy, en España, estamos viviendo un hecho evidente que algunos no quieren considerar. Vivimos una situación de gravísimo deterioro institucional de un sistema democrático, en el que los diferentes partidos, en especial los del Gobierno y los de la Oposición, priman sus obcecación por mantenerse en el gobierno, los unos,  o su obsesión por derrocar al gobierno, los otros, convencidos que es lo mejor para el país; y para ello se valen de todo tipo de argumentos, por encima de primar la evidencia científica sobre lo que este tipo de confrontación supone para la democracia.

En Ciencias Sociales no hay verdades absolutas, pero sí es cierto que este clima deteriora la convivencia, la confianza en las instituciones, y dificulta la búsqueda de soluciones que permitan afrontar los grandes retos a que España tiene que hacer frente, al igual que otros países de nuestro entorno.

Y sin embargo, algo se mueve. Aunque sea poco a poco. Los medios de comunicación recogen los movimientos que van surgiendo en el seno del PSOE, que expresan su malestar y sus críticas ante una posición de “cierre de filas” en lugar de asumir las críticas y responsabilidades políticas, y actuar en consecuencia. En PP no parecen aflorar públicamente posturas en este sentido, de reducir el acoso y las descalificaciones, y sustituirlo por iniciativas constructivas sobre las políticas públicas que deben de priorizarse.

Afortunadamente, la llamada sociedad civil si parece estar también reaccionando, aunque tímidamente. Así, los medios recogen también la iniciativa de creación de un nuevo partido, de centro liberal, que vendría a buscar el espacio que antes ocuparon partidos ya desaparecidos en la práctica. Sus impulsores ya venían exponiendo sus ideas desde una Fundación.

Y junto a estos movimientos, instituciones como el Banco de España defendían hace unos días que el problema de la vivienda ha de abordarse como “una emergencia nacional”.  La afirmación llega con meses de retraso, pero está ahí. Desde la Discrepancia llevamos sosteniendo esto desde nuestro nacimiento, hace casi año y medio.

En fin, lo importante es que algo “se mueve”. Por supuesto será crítico el ver qué actitud y qué decisión adoptará el Comité Federal del PSOE que se reúne este fin de semana en Madrid, qué actitud y qué reacción adoptará el PP, y que otras decisiones se adoptarán desde instituciones y asociaciones de la sociedad civil.

Y sería bueno y deseable que algunas Instituciones del Estado, que han jugado siempre un papel muy positivo contribuyendo a consolidar la democracia en este país, se pronunciaran abiertamente, ante esta situación extraordinaria, haciendo una llamada a parar ya el clima de enfrentamiento y retomar un diálogo constructivo. Y nos referimos a Instituciones como el Consejo de Estado, el Defensor del Pueblo, el Consejo Económico y Social, o la Patronal y los Sindicatos. En todas ellas trabajan equipos de profesionales que conocen la realidad de nuestro país, y la necesidad de evitar el deterioro institucional.

Por nuestra parte, desde La Discrepancia seguiremos insistiendo en que la prioridad hoy en España es acabar con ese enfrentamiento bronco y nada constructivo, y dar paso a un debate de ideas y proyectos sobre cómo queremos que sea  España en los próximos años, y en consecuencia qué políticas públicas deber ser implementadas. Veríamos incluso que, en algunos casos, el consenso saldría por sí solo. Pensamos que este cambio es indispensable si queremos seguir viviendo en un sistema democrático, y con una economía que crezca y lo haga con menos desigualdades, estabilidad social y con sostenibilidad medioambiental.

¡Que el “movimiento” a favor de la ciencia empírica siga adelante con más fuerza e intensidad, y que la racionalidad impere sobre el visceralismo y el dogmatismo!

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