Aron Ralston, un montañero estadounidense atrapado por una roca cuando cayó a un barranco donde nadie sabía que estaba, se cortó él mismo el brazo aprisionado para salvarse.
Ahora Trump quiere acabar, siempre lo dijo, con la guerra que Rusia declaró a Ucrania en 2022 porque Kiev llevaba un rumbo decidido hacia el mundo occidental. La mayoría de los ucranianos deseaban alejarse de Moscú y acercarse a la Unión Europea y a Occidente, dando fin a la opresiva subordinación moscovita.
El que Ucrania estuviese inmersa desde 1991, fecha de su independencia, en una conflictividad civil interna entre la mayoría prooccidental y una minoría prorrusa en el Donbas no altera que Ucrania quería mayoritariamente alejarse de Moscú para ser un país plenamente soberano, lejos del “diktat” del Kremlin. Ya lo intentó en 1917, sin éxito, cuando la revolución rusa.
Putin, un postcomunista y postespía liberado de cualquier compromiso moral y ético, lanzó en 2022 sus formidables ejércitos rusos postsoviéticos sobre Ucrania para conquistarla entera tras haberse zampado Crimea en 2014. Fue un golpe de mano con dos o tres centenares de miles de soldados con apoyo aéreo y protegidos por tanques. Los rusos pensaron que podrían ocupar mucho territorio y su capital para instalar un gobierno títere prorruso.
La operación falló, Kiev resistió, y tras una guerra ya larga de tres años Rusia solo ocupa esencialmente los territorios ucranianos donde había poblaciones que le eran favorables y Crimea,arrebatada a los turcos por Rusia en el siglo XVIII, caprichosa y artificialmente entregada a Ucrania en tiempos soviéticos. Su reapropiación indebida, sin duda inaceptable, por Rusia, un hábito tanto con Zares azules como rojos, constituye una pérdida soportable para Ucrania frente a esta Rusia de nuevo imperialista.
El “blitzkrieg” ruso, al estilo del alemán en la Segunda Guerra mundial, quedó empantanado, fracasado. Al no lograr su verdadero propósito se convirtió en una guerra de trincheras que ahora se mueven muy despacio en favor de Moscú en el Este ucraniano, salvo en la zona rusa de Kurtz ocupada por Ucrania a modo de carta negociadora. Los dos adversarios están exhaustos y va llegando el momento de poner término a esta guerra. Moscú parece disponer de recursos infinitos, pero no será así cuando Putin prefiere importar soldados coreanos que llamar de nuevo a filas a rusos jóvenes y no tan jóvenes. ¿No será esta guerra ya tan popular allí?
Rusia está derrotada porque lo quiso todo y solo obtendrá un pellizco territorial. Si se llega a un entendimiento entre Moscú y Kiev, con mediación americana (o más crudamente, entre Trump y Putin) y quizás con participación europea (lógica si tendrá un rol militar que desempeñar) sobre la base de la línea divisoriaactual entre rusos y ucranianos, u otra semejante, Rusia sólo conservará un 20% de Ucrania formada por esos territorios que eran prorrusos y Crimea.
Un pellizco tampoco tan dañino para Ucrania en términos políticos, económicos y estratégicos al conservar Kiev Odesa y otros accesos al Mar Negro, un 80 % compacto de su territorio original, su libertad, sus campos de cereales, sus importantes minerales y su inmersión definitiva en el mundo occidental, que es la cuestión esencial que se viene dirimiendo desde antes del Maidán, cuando Putin vetó una asociación de Ucrania con la Unión Europea.
A Finlandia le pasó lo mismo cuando la Segunda Guerra Mundial. Enseño los dientes, resistió, perdió una quinta parte de su territorio y basta mirarla ahora para comprobar que salió ganando. Tampoco la Rusia soviética pudo comérsela entera. Cuando se quiere toda la tarta y solo te puedes quedar con dos trozos de los diez que hay es que has perdido como Rusia y Putin sabenmuy bien.
Sin duda estaremos mejor con paz que con guerra y eso requiere un esfuerzo. Queda por ver la letra pequeña de un acuerdo, de qué modo se reiniciarán las relaciones entre el mundo occidental y Rusia, algo positivo, pero tampoco se podrán plantear como si no hubiera pasado nada porque hay que enarbolar de nuevo el Acta Final de Helsinki para regir a Europa, también firmada por Rusia en 1975. En cuanto a los europeos, los de la Unión Europea, lo que tienen que hacer es crear su propia defensa, unirse en un Estado Federal, abandonar pretenciosidad alguna y dejar de llorar.