lunes 15 junio, 2026

Ese ruido es un animal

Dejarse llevar

Y yo necesito saber, pero no es necesario saber. Es dejarse llevar, es estar atento a los ruidos, al entorno, a tu alrededor, a la música, discernir entre mentira y verdad emocional, estar alertas, no ahogarse en la cotidianidad del día a día, y escapar, quizá escapar, no huir, retorcer la verdad, desnudarse en el vacío del mundo, gritando, habitando, sin provocar los encuentros, porque nadie es el centro del universo ni del sistema, ni siquiera de la estancia, porque decía Dámaso Alonso, “si me deshago, tú desapareces”, y aunque se refería a Dios, se puede aplicar a todas las relaciones personales. 

Ese ruido es un animal es una obra escrita y dirigida por María Velasco y producida por la compañía Cuarta Pared. La obra utiliza el contexto de una rave confinada durante la pandemia para trazar un paralelismo con las históricas «pestes de la danza» medievales. A través de este ambiente, se ponen en escena los mecanismos de evasión, la histeria colectiva, la historia personal y la búsqueda de una vía de escape que no nos haga idénticos unos a otros. 

Se nos presenta con diversos monólogos, ¿qué has hecho tú?, ¿qué oyes tú?, ¿qué dices tú?, reflexiones, sentimientos, en modo performance, abriéndonos los oídos y la vista a algo más allá de lo habitual, a que conectemos con personajes individualizados que se necesitan más de lo que ellos mismos creen. 

La libertad, creo, como trasfondo. 

Adolescentes hirsutos, animales humanos que se creen libres, pero están atrapados en la maraña sociedad inarmónica de la que pretenden escapar.  

Hay que pasar página, pero ¿cómo se consigue si no hemos leído la página anterior todavía? Entonces es donde adquiere importancia el sonido, la música, y con ella las letras, los mensajes, el Claro de luna de Beethoven, el Ojalá de Silvio Rodríguez, la composición techno, la fiesta que no acaba, el desenfreno que, finalmente, cansa, el gato que espera, el estar vivos y tocar, tocar, sentir, tal vez soñar, tal vez amar, y provocar, porque el mañana es incierto y el ahora es intangible. 

Se da importancia y se atiende a la expresividad corporal, a las coreografías repetitivas, absorbentes, extenuantes, para no pensar, para dejarse llevar, por los sentidos, por las sensaciones, por la improvisación.

Al principio todo se reproduce en modo ritual, apelando al interior de cada cual, y dejarse fluir, apresar el instante, estar atentos al reflejo repentino. 

La energía se reparte entre todos, pero cada uno acciona a su manera, la cuestión es no colapsar, no comulgar con lo impuesto, no seguir al pie de la letra las consignas. 

Ese ruido es un animal, se teme del mismo modo a la muerte, a lo desconocido, pero nos dejamos llevar, siempre que nos distienda y no nos produzca angustia, sino anhelo, que consiga sacarnos de la indiferencia.

INFORMACIÓN

ESE RUIDO ES UN ANIMAL

Texto: María Velasco (con aportaciones de la cía)

Dirección: María Velasco

Elenco: Marina Herranz, Álvaro Leiva, Lucía Sánchez, Chelo Valma, Fran Vélez

Coreografía y movimiento: Javiera Paz

Una producción de Cuarta Pared

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