lunes 15 junio, 2026

«Las mujeres siempre tenemos razón, pero no nos gusta demostrarlo»

«Las mujeres siempre tenemos razón, pero no nos gusta demostrarlo» es un libro que, desde su título, ya nos invita a reflexionar sobre la dinámica de género con una buena dosis de ironía. Escrito por Marieli Moreno, una autora que, con su aguda inteligencia y sentido del humor, se perfila cada vez más como una influyente en el ámbito de la literatura femenina contemporánea. En esta obra, Moreno nos guía a través de un recorrido histórico lleno de anécdotas y ejemplos que respaldan su atrevida tesis: a lo largo del tiempo, las mujeres han sido las verdaderas visionarias, mientras que los hombres, en su empeño por mantener el control, han insistido en subestimarlas, a menudo con resultados desastrosos.

El libro comienza con un repaso por la antigua Grecia, una cultura que, pese a su esplendor filosófico, relegaba a las mujeres al ámbito doméstico. Moreno nos recuerda a Aspasia de Mileto, una figura que, según se dice, influyó en las ideas de Sócrates y Pericles. Imaginen si las mujeres de esa época hubieran tenido la libertad de participar plenamente en la vida pública; quizás la democracia habría sido aún más inclusiva desde sus inicios.

Aspasia de MiletoPrimero amante y luego pareja oficial de Pericles, uno de los gobernantes más importantes de Atenas, Aspasia de Mileto (470 a. C. – 400 a. C.) fue una de las mujeres más fascinantes de la Grecia Clásica.

Avanzando en el tiempo, Moreno nos transporta a la Edad Media, donde nos presenta a Hildegarda de Bingen, una mujer que, a pesar de las restricciones de su tiempo, destacó como escritora, compositora, y visionaria. Mientras los hombres se enredaban en guerras interminables, Hildegarda escribía sobre medicina y ciencia desde su convento, anticipando conceptos que no se aceptarían hasta siglos después. La autora nos invita a imaginar cuántas otras Hildegardas quedaron silenciadas por un sistema que prefería ignorar sus voces.

Moreno no se detiene ahí; su análisis avanza hasta la revolución industrial, un periodo donde las mujeres comenzaron a dar pasos significativos hacia la igualdad. Sin embargo, la autora señala cómo, incluso entonces, las contribuciones femeninas a menudo quedaban invisibilizadas. Pensemos en Ada Lovelace, a quien se considera la primera programadora de la historia. Mientras que los hombres se atribuían los avances tecnológicos, Ada ya vislumbraba el potencial de las máquinas de cálculo. Como Moreno señala con su mordaz humor, si los hombres hubieran prestado más atención a las ideas de Lovelace, quizás hubiéramos llegado al siglo XXI con coches voladores.

Hildegarda de Bingen, quien compaginó su rol como maestra cervecera con el de teóloga, escritora compositora musical y botánica, entre otras habilidades, finalmente fue canonizada doce siglos después.
Hildegarda de Bingen, la santa que además de describir por primera vez el orgasmo femenino inventó la fórmula de la cerveza que se bebe hoy día

El libro también aborda el siglo XX, un periodo crucial para el movimiento feminista. Aquí, Moreno no escatima en ejemplos de cómo las mujeres comenzaron a reclamar su espacio, desde sufrag.istas hasta líderes políticas como Margaret Thatcher. Aplicando su característico tono irónico, Moreno sugiere que, mientras los hombres se enzarzaban en conflictos bélicos, las mujeres estaban ocupadas, asegurando derechos civiles y sociales, allanando el camino hacia un mundo más justo.

Ada Lovelace, fue una matemática y escritora inglesa considerada la primera programadora informática de la historia

En la actualidad, Moreno observa cómo, a pesar de los avances, los hombres todavía parecen empeñados en mantener un status quo que, como los hechos demuestran, nunca les ha sido favorable. En un tono que combina ironía con una pizca de resignación, la autora sugiere que quizás es hora de que los hombres aprendan una lección: escuchar más y hablar menos. Pero claro, con sarcasmo, se pregunta: ¿estamos realmente preparados para aceptar que las mujeres siempre tienen razón?

El encanto de «Las mujeres siempre tenemos razón, pero no nos gusta demostrarlo» reside en su capacidad para abordar un tema complejo con humor y desenfado. Moreno no busca culpabilizar ni enfrentar, sino más bien invitar a la reflexión desde una postura crítica pero constructiva. A través de su aguda pluma, nos muestra que la historia está llena de momentos en los que las mujeres han sido las verdaderas pioneras, y que la insistencia masculina en subestimarlas solo ha servido para retrasar el progreso.

Como lector masculino, el libro me ha dejado una sensación agridulce. Por un lado, es difícil no sentir cierta vergüenza al ver cómo, históricamente, los hombres han sido tan obtusos. Por otro, el enfoque irónico de Moreno me deja una sonrisa, recordándome que el verdadero poder reside en reconocer nuestros errores y aprender de ellos. Quizás sea momento de dejar de lado las guerras culturales absurdas y comenzar a valorar más las perspectivas femeninas, que, como Moreno nos recuerda, han demostrado ser acertadas una y otra vez.

En resumen, sostengo que la obra que hoy les traigo es un libro que, a través de la ironía y el humor, nos invita a replantearnos nuestra visión del mundo. Es una lectura refrescante que, sin duda, deja una huella en el lector, animándonos a ser partícipes de un cambio necesario y justo.

Mari Eli Moreno, escritora, autora de Las mujeres siempre tenemos razón, pero no nos gusta demostrarlo

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