El proyecto del Euro digital lleva más de cinco años dando vueltas, desde que el Banco Central Europeo publicó en 2020 un informe sobre su posible creación. Después, comenzó la fase de preparación técnica, destinada a probar su funcionamiento real, trabajar con los bancos y comercios y otros proveedores. A lo largo del último año, fue obstruido por algunos grupos de extrema derecha del Parlamento Europeo. En la actualidad, la eurocámara lo ha approved y, hace unos días, ha dado comienzo al reglamento de puesta en marcha a través del procedimiento legislativo ordinario de los trílogos, entre el Consejo, el Parlamento y la Comisión.
En España, hasta ahora, la opinión pública ha escrito muy poco sobre la relevancia del Euro digital. Sin embargo, se espera que tenga una importancia como la que tuvo la puesta en marcha del Euro, precisamente, casi treinta años después de su implantación en 1999. El Euro digital va a tener una enorme relevancia para el papel internacional del Euro frente al dólar y a otras monedas internacionales, así como muchas ventajas para los ciudadanos. Será la forma de actualizar el dinero a la economía digital, y funcionará exactamente igual que el efectivo, solo que en lugar de utilizar billetes y monedas, los pagos se podrán realizar a través del móvil u otros sistemas digitales.
El valor del Euro digital será el mismo que el del dinero físico. 1 Euro digital equivaldrá a 1 Euro convencional, ya que es lo mismo. Al ser una moneda de curso legal, es de obligada aceptación. No será un reemplazo del dinero en efectivo, sino una alternativa, y ambas convivirán en igualdad de condiciones. Utilizar una u otra opción dependerá de las preferencias y las necesidades del consumidor. Con ello, también se busca que los comercios no puedan prohibir el pago en efectivo, haciéndose obligatorio el uso de ambos sistemas.
Además de las ventajas a los ciudadanos, el Euro digital es una respuesta a dos objetivos estratégicos. Hoy, cuando un ciudadano paga en efectivo utiliza dinero emitido directamente por el Banco Central Europeo. Cuando paga con tarjeta, con el móvil, o a través de una aplicación, depende de dinero bancario y de infraestructuras privadas. El BCE quiere que esta posibilidad de usar dinero público también exista en el dinero digital, porque los pagos digitales son los que más crecen cada ello, desplazando poco a poco al efectivo.
Por otro lado, hay una razón importante de soberanía estratégica. Europa quiere reducir la dependencia de empresas privadas y extranjeras en los pagos online. Las dos tarjetas más frecuentes en Europa son Visa y Mastercard, y Apple y Google los pagos por móviles. El BCE sabe que más de 2/3 en las transacciones con tarjetas en la zona euro se procesan mediante esquemas internacionales y que 13 de los 20 países del euro dependen por completo de soluciones no europeas, al carecer de un sistema nacional propio.
El avance del Euro digital ha tenido muchas controversias. Ente ellas, la banca privada no le ha gustado mucho que esto se ponga en marcha, e intentan retrasarlo. Sin embargo, los grupos más favorables al proyecto lo defienden como una herramienta de soberanía financiera. El Partido Popular Europeo y los socialistas han estado a favor en la negociación parlamentaria, y han subrayado que el Euro digital debe complementar al efectivo y no sustituirlo. En contra, se han mostrado parte de los grupos de extrema derecha, como los Patriotas y los Conservadores y Reformistas, que temen una vigilancia excessive por parte del BCE. Yo más bien creo que están defendiendo el retraso de su puesta en marcha porque favorece a la banca privada.
En el próximo mes de octubre, el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, en su decimotercer Consejo Territorial, celebrará en Castellón un importante simposio en torno a esta problemática y donde estudiaremos las ventajas e inconvenientes que esta nueva moneda va a plantear: ventajas para el ciudadano y también para la consolidación de la autonomía estratégica de la Europa soberana, para la que el CFEME está trabajando para alcanzar. Recientemente, se ha publicado el libro “Hoja de ruta para la Europa Soberana” (Catarata, Madrid, 2026) que recoge alguna de estas ideas.


