“Nuevas conciencias, viejas desigualdades”
Abdelhamid Beyuki
Vivimos una época marcada por la incertidumbre, la precariedad y los cambios acelerados. En los márgenes del sistema, especialmente en la orilla sur del Mediterráneo, las generaciones más jóvenes están protagonizando un nuevo despertar social. En Marruecos, la llamada Generación Z se ha convertido en un símbolo de rebeldía frente al desempleo, la injusticia, la corrupción y la falta de horizontes. Jóvenes hiperconectados, pero arraigados en una realidad difícil, reclaman con fuerza lo que sienten que se les niega: oportunidades, dignidad y reconocimiento.
Su protesta no se limita a una crítica al poder o a la desigualdad. Es, sobre todo, una búsqueda de sentido colectivo. En sus reivindicaciones se percibe la necesidad de reconstruir una comunidad más justa, humana y participativa. Algo que conecta directamente con la reflexión que plantea el histórico sindicalista español Cándido Méndez en su libro “Por una nueva conciencia social”*.
Méndez, con décadas de experiencia en la defensa del trabajo digno, analiza en su obra las raíces del modelo económico que debilitó los derechos laborales y erosionó el pacto social que sostuvo a Europa durante buena parte del siglo XX. Su diagnóstico parte de un punto clave, del auge del neoliberalismo en las décadas de 1980 y 1990, personificado en líderes como Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
“En 1960 me di cuenta de que el verdadero enemigo no eran los grandes negocios, sino el gran gobierno”, decía Reagan. “No hay tal cosa como la sociedad; hay hombres y mujeres, y hay familias”, afirmaba Thatcher. Méndez utiliza estas frases para revelar el núcleo del pensamiento neoliberal, que es precisamente la desconfianza hacia lo público y la exaltación del individuo.
El autor – que es un referente de la lucha sindical durante la democracia en España – no se limita a condenar estas posturas; las contextualiza. Explica cómo, tras conflictos como la huelga de los controladores aéreos en Estados Unidos o la de los mineros en el Reino Unido, se impuso una narrativa que presentaba a los sindicatos como obstáculos y al Estado como un lastre para el progreso. Aquel relato, tan seductor como peligroso, tuvo un precio, la fragmentación social, la pérdida de derechos y la sustitución de la solidaridad por la competencia.
Cuarenta años después, las consecuencias son evidentes. Las nuevas generaciones —en Europa, en América Latina y también en el norte de África— crecen en un mundo donde la desigualdad se ha normalizado – en unos más que en otros- y la precariedad laboral se disfraza de flexibilidad. Sin embargo, frente a la apatía, emerge una energía nueva. Desde los jóvenes marroquíes que reclaman empleo y dignidad, hasta los movimientos por la justicia climática o el acceso a la vivienda en Europa, se alza una voz común y interconectada, la exigencia de justicia social y de un futuro mejor y compartido.
En este contexto, “Por una nueva conciencia social” adquiere plena vigencia. Lejos de la nostalgia sindicalista, el libro de Méndez es una llamada a repensar el papel del trabajo, la solidaridad y la participación en la era digital. Su mensaje resuena con fuerza entre quienes, desde distintos rincones del mundo, buscan reconstruir un tejido social más humano en medio de la economía del algoritmo.
La juventud del siglo XXI está reinventando la forma de comprometerse, menos jerarquías, más redes; menos consignas, más acción directa.. Pero el fondo sigue siendo el mismo que recorre el libro de Méndez: la necesidad de una nueva conciencia social que devuelva sentido, justicia y esperanza a nuestras sociedades.
En Marruecos, como en muchos otros lugares, esa conciencia empieza a tomar forma. Una generación entera está diciendo basta. Y en su voz resuena una vieja verdad que hoy suena más urgente que nunca:
Sin trabajo digno, sin comunidad y sin justicia, no hay futuro posible.
*”POR UNA NUEVA CONCIENCIA SOCIAL” Autor: Cándido Méndez .Deusto, grupo Planeta, 2024.


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