miércoles 12 agosto, 2026

Cumbre OTAN en Ankara

Muchos en Europa no ven la realidad. No la ven porque no tengan gafas, que las tienen, no la ven porque no les gusta. Así ni con, ni sin gafas. En nuestra juventud hubo muchas cosas que no nos gustaron, pero tuvimos que hacerles hueco. Para unos fueron las lentejas, para otros, los deberes escolares o tener que aceptar que manda otro. Puede que queramos cambiar la realidad, pero eso también conviene hacerlo con realismo.

La OTAN acaba de celebrar una Cumbre en Ankara, poniendo así de relieve la importancia de Turquía en el flanco Sureste de la Alianza. Durante la Guerra Fría era el baluarte frente a Rusia y su expansionismo hacia el Sur. La prudencia aconsejó no desmantelar la OTAN tras el derrumbe del Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética. Putin lo reconfirma y Turquía vuelve a ser el importante torreón aliado que vigila el acceso de Rusia al Mar Negro y su salida al Mediterráneo.

Al principio de la guerra de Ucrania, Moscú no pudo reforzar su Armada en ese mar por la Convención de Montreux bien aplicada por Turquía, pero, luego, la evolución del conflicto y el predominio de los drones aéreos y navales ucranianos, así como el poder devastador de los misiles, han hecho que Rusia resguarde ahora en sus puertos del Mar Negro sus buques de guerra, tan vulnerables como los ya hundidos por Kiev, huérfana de flota alguna que ahora no necesita. Tomen nota nuestros marinos.

Erdogan es un déspota equivalente a Trump, o más, tan electo como el americano, pero a los efectos aliados lo importante es Turquía, sus Fuerzas Armadas, su importante situación geoestratégica, entre los Urales que Moscú pretende avasallar y un Oriente Medio siempre inestable. Erdogan se lleva mejor con Trump que con Biden. El turco se lleva también con Putin y está ahora peleado con Netanyahu (habría puesto en duda la existencia de Israel), ha ayudado a estabilizar la Siria post Assad que Macron ha visitado y a la que Trump ha levantado las sanciones. El punto caliente para Ankara, con o sin Erdogan, son los kurdos que están en Turquía, Siria e Irak y que quieren un Estado propio.

El movimiento terrorista PKK siempre fue el motivo para ser duro con ellos a pesar de ser siempre valiosos aliados de los americanos en la región pues son enemigos del endémico yihadismo con sus violencias, su rechazo a la democracia, a los derechos humanos y a la libertad de la mujer. Tampoco el Oriente Medio de hoy en día da para mucho más en estas cosas. En todo caso el PKK acaba de entregar sus armas.

La OTAN sigue, pues, valorando a Turquía como un aliado importante y una batería española antiaérea y antimisiles está destacada por la Alianza en su frontera pensando en los misiles iraníes, coordinada, si necesario, con buques estadounidenses con la misma misión y cuya base es Rota. 

La Cumbre fue un “show” de Trump porque el interesado lo pretende, los medios venden más con él y algunos esconden sus miserias bajo la alfombra roja del americano. No hay que picar por mucho que la tentación sea inevitable, si bien es verdad que la agenda de Trump difiere en parte de la de los aliados europeos. También es cierto que los europeos ignoraron las educadas advertencias previas de los predecesores de Trump. Solo han reaccionado ante los malos modos de este último y eso a quienes no enaltece es a los europeos.

Tras la Cumbre hay que registrar que la OTAN, una organización política con un brazo militar, no solo sigue en pie reafirmándose en el rol defensor de sus miembros, sino que mantiene y avanza en los planes de ser más europea lo que cuadra con la aspiración declarada, necesaria, aunque ingenua, de la UE de ser autónoma estratégicamente. Un eslogan que permite avanzar como una tortuga hacia la defensa europea que difícilmente podrá disociarse, incluso a medio plazo, de los EEUU.

Pero algunos siguen viendo solo a Trump y su muleta roja y le embisten con furor e indignación olvidando que es el morlaco el que suele sucumbir. En el tendido de Moscú toman nota y para su disgusto ven que la OTAN se mantiene. Con discusiones que no ocurrían en el Pacto de Varsovia comunista dominado solo por Moscú. En la Alianza pesan más los EEUU, cierto, pero se puede estornudar y hasta ser insolidario como lo es España con Sánchez. Eso lo retienen los demás aliados y como con quien toma demasiado el sol, luego acaban saliendo las consecuencias. Ahora España está en contradicción tanto con su atlantismo como con su europeísmo en materia de seguridad y ya se sabe, sin seguridad no hay prosperidad.

En el tendido chino ven que los europeos son provinciales y se resisten a que la OTAN sea global, pero la realidad es que es una organización compleja con lazos en otras partes del mundo que Europa, y cabe ayudar sin ser parte de un conflicto como ocurre con la guerra de Ucrania.

Comentaristas importantes señalan que Europa debe obtener su “independencia” de los EEUU o recuerdan que Europa reposa sobre dos pilares, el político-económico de la UE y el político-militar de la OTAN que debieran coordinarse mejor. Eso está muy bien, pero debe materializarse. Europeizar la OTAN requiere más que un incremento del esfuerzo militar europeo y un empujón serio a su industria militar, requiere también una Estructura Integrada de Mandos militares europeos que podrían encajar en el marco aliado u operar autónomamente si EEUU no es parte de la operación, una estructura “plug in, plug out” en la aliada, aunque no es sencillo.

Tradicionalmente el segundo jefe militar de la OTAN en Europa es un General británico. Ahora que el RU no pertenece a la UE sería lógico que ese puesto fuese al menos uno de rotación al que podrían aspirar generales alemanes, franceses o polacos. Haría falta también un Mando Militar supremo europeo supervisado por los Representantes europeos en la UE como ocurre en la Alianza cuyos Mandos están supervisados por el Consejo Atlántico formado por los Embajadores en la OTAN.

Pero no parece que vayamos rápidamente en esa dirección no solo porque EEUU se resista a soltar el control militar en Europa que ostenta por ser el aliado más fuerte, sino porque los europeos siguen siendo como gallinas en un corral, corriendo en direcciones diferentes ante la mirada irónica del gallo. El fracaso francoalemán del FCAS lo evidencia siendo el más perdedor su socio minoritario, España, y ahora resulta que el importante rearme alemán asusta. ¡Habrá que elegir!

El baremo de inversión en defensa del 5% del PIB sirve para demostrar la verdadera voluntad europea. Hay que llegar a un 3,5% en inversión puramente militar y otro 1,5% más “fácil” ya que afecta a inversiones tanto de uso civil como militar como pueda serlo, por ejemplo, un puente que soporte el peso de material militar pesado o un oleoducto que sirva también una base militar. Unos países están cerca de este objetivo por conseguir al menos en 2035 mientras otros están aún lejos, siendo el más representativo de estos últimos España que abiertamente señaló que no cumplirá un compromiso que adquirió. “Donde dije digo, digo Diego”. Bastante vergonzoso.

Sin embargo, el volátil Trump tuvo en el avión regresando a los EEUU una misteriosa consideración positiva hacia España diciendo que se había portado bien con un pago importante. Aunque Moncloa aseguró no saber nada, la cuestión podría girar, según alguna especulación, en torno al pleito entre Santa Bárbara, filial de la estadounidense General Dynamics, e Indra, controlada por el Gobierno español, así como Escribano Mechanical and Engenering, pleito que podría resolverse incluyendo a la filial americana en un contrato de miles de millones de euros a lo que se opondría el Gobierno estadounidense alegando dificultades en materia de transferencias de tecnología. ¿Será que Moncloa ha “comprado” una tregua sin perjuicio del diferendo sobre el 5%?

En todo caso, Ankara es una buena Cumbre aliada a tenor de su comunicado final que todos los aliados han suscrito. Léanlo, es público y corto (vigencia del articulo V, más gasto europeo, una OTAN más europea, respaldo a Ucrania, Irán no debe ser nuclear). A pesar de discrepancias internas que reflejan que es un conglomerado de países libres, la necesaria unidad sigue presente y la OTAN no va a explotar. Más bien se va alterando la relación transatlántica interna en la que los europeos han de responsabilizarse más sin que ello altere la eficacia político-militar aliada.

Lo que quiere Rusia es que los EEUU se marchen de Europa, y eso no será así. Beijing comprueba que EEUU sigue pivotando hacia el Pacífico sin abandonar a los europeos. Son estos últimos los que deben hacer el mayor esfuerzo si quieren poder defenderse y más autonomía porque falta mucho para que sean capaces de establecer una UE federal que pueda hablar de tú a tú a EEUU, China y Rusia.

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