No a la guerra
Por Alberto Morate
Cómo olvidarte, maldita guerra. Malditas todas las guerras. Cómo no recordar tanta historia de desolación, muerte y represión.
De niños vivimos en el bando de la victoria. Nos contaban lo que ellos querían o no nos contaban nada. Y nuestros abuelos y abuelas callaban. El miedo había sido demasiado intenso para revivirlo en el recuerdo.
Me vienen a la memoria aquellas novelacas de José María Gironella, ‘Los cipreses creen en Dios’, ‘Un millón de muertos’, ‘Ha estallado la paz’. Ya. Bueno, a la memoria en el sentido de ver los libros por casa, porque creo que no leí ninguno, pero se me quedó aquello de ‘Un millón de muertos’ como algo espeluznante.
Un millón de cadáveres es la obra de Carlos Herrera Carmona que se presenta como un mosaico de historias de dolor que exploran el horror de la Guerra Civil española y la memoria histórica. La pieza se compone de nueve historias breves sobre la Guerra Civil, basadas en la colección de relatos ‘Por culpa de los tiempos’ (Éride, 2023) del propio Herrera Carmona.
Me he acordado de aquella novela de Gironella, pero en realidad hace alusión al verso de Dámaso Alonso, “Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres”, cito de memoria.
Nunca está de más hacer recuento de aquellas historias, de aquello que no pasó de padres a hijos, porque, en aquel entonces, había que olvidar. Pero no. No hay que olvidar. Hay que encender las auroras futuras y presentes para que no se repitan aquellos cadáveres, aquella sinrazón, aquellos odios sin sentido. NO A LA GUERRA. Siempre No a la guerra.
Pero, volviendo a lo que nos compete en esta reseña, Elsinor Teatro busca esa reflexión, aquel impacto, aquel sufrimiento desmedido. Aquellos furtivos fugitivos, aquel buque mercante de refugiados en Alicante, como el barco que se fletó a instancias de Pablo Neruda, el Winnipeg, aquellas muertes de maridos, padres, hijos, sin protección ninguna, vendidos al mejor postor que quisiera denunciarlos, o aquellos homosexuales vejados, vilipendiados, el propio García Lorca fusilado, aquella resistencia de Madrid y su No pasarán, aunque finalmente pasaran, los hijos que ya nacían muertos porque sus padres estaban muertos también, y eran solo cadáveres, aquellos miedos, aquel esconderse, aquellas depuraciones de puestos de trabajo, maestros y maestras, la canción de El Maestro de Patxi Andión me viene a la memoria, Antonio Machado en un exilio que le duró poco, aquella Desbandá y un farero que apaga la luz de su faro para poner un impedimento al bombardeo, que no sirvió de nada, aquellos topos, aquellos maquis y aquellos topos, resistencia y supervivencia, y la guerra siempre de fondo, y la victoria, que no la paz, dando en los morros a quien se salía del tiesto.
Un millón de cadáveres, con Silvia Ros, Ismael Vicente y Juan Pino, exactos, compungidos, relatando la injusticia de lo que nunca debiera haber sucedido, sombríos tiempos, desbordados sentimientos agazapados durante tantos años.
Un millón y un gesto, una obra de teatro para recordarnos que no se puede morir de esa manera porque fantasmas naranjas quieran hacer de su capa un sayo, obra necesaria, no es susurro de lo antiguo. Es el deseo de un No a la guerra, sin matices ni tapujos.

INFORMACIÓN
UN MILLÓN DE CADÁVERES
Dirección, texto y adaptación: Carlos Herrera Carmona.
Elenco: Silvia Ros, Ismael Vicente y Juan Pino.
Música original: Psicolorama.
Una producción de Elsinor Teatro.
Espacio: Sala Tarambana


