miércoles 17 junio, 2026

LUZ EN LA PALABRA

Tras años de maduración poética, Carlos Doñamayor regresa a las librerías de la mano de la Editorial Erato con La luz en la palabra. No estamos ante un poemario convencional; es un ejercicio de orientación, una búsqueda de lo sagrado a través del lenguaje puro. En esta entrevista, exploramos el silencio que precede a sus versos y la arquitectura de una obra que busca iluminar las sombras del pensamiento contemporáneo.

La Discrepancia: Vamos al origen de la obra: El título sugiere una unión casi mística entre el logos y la claridad. ¿Nació ese libro de la necesidad de encontrar respuestas o de la voluntad de formular mejores preguntas?

No ha sido mi intención escribir un poemario místico. En ningún momento. Reconozco que tanto la luz como la palabra tienen una resonancia religiosa y mística profunda que se manifiesta en todas las religiones, y así lo recordé durante la presentación del libro, pero por mis propias convicciones filosóficas me alejo sistemáticamente de todo aquello que tenga relación con la religión y con la mística. Es evidente que cuando se habla de la noche, por ejemplo, es inevitable pensar en San Juan de la Cruz, y cuando se habla de la luz y/o de la palabra, la referencia inevitable es Santa Teresa. Pero no ha sido ese mi objetivo.

El libro nace de una necesidad gestada en mí desde la adolescencia de escudriñar en esos dos conceptos, la luz, que no deja de ser una radiación de electrones, y la palabra, que no deja de ser la transcripción silábica de unos fonemas emitidos por el hombre con una intención comunicativa. Lo que sucede es que al tratarlos desde una perspectiva filosófica, los conceptos cambian, y me valgo de la poesía como manifestación estética para transmitir un pensamiento filosófico basado en la observación y el razonamiento. Lo digo claramente en las palabras preliminares, donde establezco diferencias entre la luz que no es  esencial para la palabra, pero sí para los objetos que ilumina aparte de por la claridad, por la nitidez que trasfunde; y la palabra como “vehículo de lo que se vive “ (Jorge Guillén). La conjunción de ambas, esenciales para el hombre, es lo que me he atrevido a analizar en este poemario.

Tampoco ha sido mi intención hallar respuestas, sino redefinir los conceptos, tan manejados (por no decir manidos) por filósofos y teólogos a lo largo de la Historia. He sido consciente desde siempre que ambos conceptos ocultan parte de su verdad ante el hombre. Ten en cuenta que la metafísica europea es hija de la desconfianza, por lo que estos conceptos siempre han generado duda: mi intención ha sido clara, los he convertido en sujeto para recobrar su verdad.

La Discrepancia: Publicar en una editorial con tanta sensibilidad estética como Erato parece el hogar natural para estos versos. ¿Cómo fue el proceso de edición y curado de estos poemas?Erato nace hace unos pocos, muy pocos años, tras las conversaciones entre el editor Rafael Castillo con varios poetas, y uno de ellos fui yo. El editor era consciente de que en el campo poético editorial había una gran diáspora de editoriales, pero ninguna centrada en la necesidad real del poeta, sino en el interés crematístico y comercial. Editoriales de grandísimo prestigio y larguísima trayectoria no consideraban esta importante cuestión. Además, no todas las editoriales ofrecían una calidad e impresión destacada, sino que esta se veía condicionada por intereses comerciales en detrimento de la calidad. Apostar por una impresión sobresaliente, por una edición muy cuidada que resultase luminosa a la vista (lejos de las portadas coloreadas, o motivos de dudoso gusto que todos conocemos) y una calidad refrendada de su contenido, constituye un reto difícil de asumir para una editorial. Erato se ha rodeado de un grupo de lectores-críticos que estudian cada obra que se envía a la editorial, y se selecciona para esta u otra colección, y se ha creado un organigrama editorial dinámico y comprometido con el control de una muy alta calidad de la impresión. El libro en sí debe ser bueno en su formato y en su contenido, y el poeta debe ser escuchado y debe participar en la edición. No hay nada así en el mercado: su éxito está asegurado. La edición es limpísima y el formato y el diseño de la colección ha sido muy estudiado y tiene una uniformidad muy atrayente desde el punto de vista visual.

En cuanto a la edición, esta fue absolutamente participativa conmigo. En esta ocasión he recibido hasta 4 galeradas para su corrección y mi supervisión, ¿quién ofrece esto a un poeta? Se ha cuidado la ubicación exacta y homogénea del poema dentro de cada página (lejos de la costura y de los cortes, etc.), los índices, las portadas y contraportadas, el colofón, etc., etc. Todo esto requiere tiempo y un coste evidente. Si la expectativa del libro es deficiente o cuestionable, esto no es asumible.

La Discrepancia: El tiempo de gestación: Se percibe en el libro una contención que sólo da el tiempo. ¿Cuánto tiempo ha habitado La luz en la palabra en tus cuadernos antes de salir a la luz?

Los primeros poemas los escribí en la última semana de agosto de 2019, en unos días de intensísima concentración e inspiración, que lamentablemente tuve que suspender al comenzar a trabajar en septiembre. Pero la idea quedó girando en la cabeza, y me acompañó diariamente durante años en todas situaciones imaginables: viajes, vacaciones, tiempo de ocio, reuniones de trabajo, etc. y por supuesto en las noches. Ignoro cuántas noches me he levantado de madrugada para ponerme a escribir porque tenía algo rondando en la cabeza: han sido muchas, muchísimas, y lo siguen siendo para cualquier poema, la inspiración no tiene hora. Siempre he rellenado cantidad ingente de cartulinas, fichas, notas, apuntes en cualquier lugar, y en mis lugares de trabajo, en los bolsillos y, por supuesto, en mi rincón de mi biblioteca, que es un enorme y profuso cajón de sastre donde puedes encontrar cualquier nota, poema, apunte, proyecto, etc.

El aislamiento durante le pandemia del COVID-19 supuso un espaldarazo muy importante para el poemario, y en 2023 decidí cerrarlo y dejarlo dormir. Lo hago siempre. Pero me costó trabajo, pues aún así (había escrito cerca de 180 poemas al respecto) continué añadiendo algún que otro poema. En verano de 2024 le pasé el mecanuscrito a la Dra. Joselyn Michelle Almeida para la elaboración del prólogo, y ya me dijo que el libro le entusiasmaba. En enero de 2025 decidí retomarlo, como acostumbro con cualquier poemario, y entré nuevamente en una fase frenética de eliminación, corrección y ordenación de los poemas y los conceptos, así como de revisión de lo escrito para adecuarlo a la mejor exposición poética posible. Fue ese año de 2025 cuando añadí el epílogo, pues me percaté de que el libro “había quedado abierto” y convenía cerrarlo con un albur de esperanza.  En total el libro me ha supuesto casi seis años de trabajo.

Después vino la presentación ante el editor, que consultó con sus lectores-críticos, quienes dieron su visto bueno con elogios, por lo que pasó a la edición. Verano y otoño de ese mismo año fue el momento de las correcciones de las impresiones. Salió de imprenta en octubre de 2025.

La Discrepancia: La economía del lenguaje: En este poemario la palabra parece pesada, elegida con una precisión quirúrgica. ¿Cómo trabajas el equilibrio entre decir lo suficiente y dejar espacio al silencio del lector?

La poesía sugiere, no explica. Y la poesía de pensamiento o reflexiva, que es lo que yo practico, con mayor motivo. No trato de contar nada al lector, eso lo dejo para otro tipo de poesía, sino que intento transmitir una idea, una emoción, una observación de una manera muy esquemática, siempre cargada de belleza estética, para despertar en él esa misma emoción u otra diferente que le haga reflexionar sobre lo que he escrito o sobre lo que a él le despierte. Esa es mi intención. Lo que yo diga o piense, acertado o no, siempre estará sujeto a la interpretación, por lo que a priori acepto cualquier cuestionamiento reflexivo o interpretativo.

El poema, necesariamente ha de ser bello, y transmitir un mensaje, por lo tanto hay que sintetizar en muy pocas palabras la experiencia estética y concentrada, ajustada, a la importancia del momento, de la observación o del mensaje que se quiere transmitir.  Para ello están las reglas escritas y no escritas de la poesía, donde el ritmo, la forma, la intensidad, el vocabulario, el fondo mismo del poema debe ajustarse a unos cánones donde las cesuras, las pausas de silencio deben dejar tiempo al lector para su asimilación, para su comprensión, para que a lo largo de la lectura vaya gestando su propia emoción o idea.

En cuanto al lenguaje, procuro que sea lo más claro posible, pero soy incapaz de sustraerme a la elección más precisa del vocablo, es lo que despierta el interés en la poesía. Es importante lo que se dice, pero en poesía es más importante cómo se dice. La selección del lenguaje debe ser precisa y ajustada, pero sobre todo, bella, y debe aportar luminosidad al poema. En este sentido a veces tengo problemas (como todos los poetas) para encontrar la palabra exacta que busco. Cada poeta tiene sus recursos, y en mi caso a veces lo “pienso” en alemán. En este idioma es más fácil exponer un concepto abstracto, pues la legua alemana se presta con más facilidad a inventar palabras que todos comprenden con facilidad. Tanto es así, que a veces, lo dejo en alemán y me olvido del poema en español, porque su sonoridad poética y su precisión a veces me parece más completa. En este libro hay unos pocos poemas en esta circunstancia, y aunque los he traducido, “no son lo mismo”.

La Discrepancia: La luz como símbolo: La luz atraviesa todo el libro, pero no siempre es una luz cálida; a veces es una luz que ciega o que revela cicatrices. ¿Qué faceta de “lo lumínico” te interesaba explorar más?

La luz representa la coyuntura poética y filosófica de la fascinación. De aquí podemos partir hacia donde queramos, tanto en poesía como en filosofía. Desde el punto de vista de la física, está muy claro lo que es la luz; desde el punto vista de la poesía podemos otorgarle el significado que deseemos, real o simbólico, y desde el punto de vista filosófico son múltiples las perspectivas que origina, muchas de ellas encauzadas hacia la religión. En el arte, la luz clásicamente se relaciona con lo dionisíaco, y así podríamos seguir en cualquier disciplina humana. Sin embargo, lo que a mí me ha interesado es la vinculación con la palabra, o dicho de otro modo, la luz que reside oculta en la palabra, esa que brilla por sí misma. Y acerca de esa conjunción y también de forma aislada (sólo la luz) en la sucesión de poemas que presento diserto extensamente sobre las cualidades de la luz, de su implicación en la vida, en el recuerdo, en la memoria, en el olvido, y por supuesto en la poesía. Invito al lector a la lectura lenta y detenida de estos poemas, pues prefiero que él mismo vaya descubriendo y caminando por el sendero que yo he transitado previamente en busca de una comprensión coherente, tanto en el espectro poético propiamente dicho como dentro del ámbito filosófico. Al final, ya lo anticipo, dejo entrever que la luz y la palabra tienen prácticamente un mismo fundamento para el hombre, y que junto con la vida, constituyen un misterio.  En mi poemario Hasta que el tiempo vuelva (2018) invoco dese el principio la extrañeza para el hombre de “existir y saberlo”; en este poemario lo extiendo ante la extrañeza del “conocimiento” de la luz y la palabra, y de su repercusión en la vida.

La Discrepancia: Influencias y ecos: Se escuchan ecos de la poesía mística y de la generación del 50 en tus versos. ¿Quiénes han sido tus faros durante la escritura de este libro?

Puede que lo parezca, pero no es así. ¿Qué poeta de mi generación no ha leído profusamente a los poetas de la generación de los 50? ¿Qué poeta de mi generación y anteriores no ha estudiado a los místicos en el bachillerato, y también después? Pero esto no quiere decir que este libro esté influenciado por unos ni otros. Si buscamos poetas que hablen sobre la luz y la palabra los encontramos fácilmente entre los místicos y entre los de la generación de los 50, pero curiosamente no lo encuentras entre poetas “jóvenes o actuales”. Resulta entonces fácil entender que las citas que incluyo al inicio de los capítulos procedan de aquellos.

En cuanto a qué faros me han alumbrado en la escritura de este libro, es difícil saberlo. Ten en cuenta que desde hace más de 40 años prácticamente lo único que leo es poesía, por lo que no descarto que algo de lo leído me haya dejado alguna huella que haya aflorado de forma natural y espontánea durante la escritura de estos poemas. Seguro que sí, por lo que creo que me han iluminado muchos autores en su conjunto, pero ninguno de forma particular. Esto es algo muy común a todos los poetas.

En cuanto a la forma de escribir, siempre me he decantado por los poemas cortos, densos pero claros, con un lenguaje lo más preciso y ajustado posible, incluso a veces un tanto crudo. Si hay algo que me obsesiona en poesía es “quitar, reducir, abstraer”; añadir siempre estropea, por lo que mis poemas son generalmente breves, donde los silencios, las cesuras dejan espacio al lector para entrar en el poema lentamente, como ya he dicho más arriba. Para completar tu curiosidad, te diré que sólo escribo poemas algo más largos en la poesía amorosa, que actualmente me la tomo como una distracción que me relaja mucho. También he escrito poemas largos en otros libros, sobre todo en Cicatrices de silencio (2019) y Soledad sin cielo (2022), en los que las reflexiones sobre el silencio y la soledad, sobrevenidas por la atroz enfermedad de mi mujer, me llevaron a reflexiones que requirieron mayor extensión poética.

La Discrepancia: La palabra como refugio: En un mundo saturado de ruido y comunicación vacía, ¿puede la poesía seguir siendo un acto de resistencia?

La respuesta es SÍ, tajantemente, tanto un acto de resistencia como de refugio. Gottfried Benn (1886-1956), médico, poeta, filósofo y ensayista, dijo que ante el capitalismo y nihilismo de la sociedad actual (¡¡1950!!), la poesía es el único reducto lógico del pensamiento (y de la filosofía). Sí, estoy de acuerdo con él, a pesar de que hayan pasado más de 75 años. Ante un mundo saturado de comunicación vacía en diversos órdenes, la poesía sigue siendo un refugio.

En cuando a la poesía como acto de resistencia (intelectual y de propia supervivencia, se entiende), siempre lo ha sido y lo seguirá siendo, y te cito tres autores de referencia y de distintas épocas: Friedrich Hölderlin, Charles Baudelaire y Paul Celan. Su obra poética fue un verdadero acto de resistencia ante su propia vida.

La Discrepancia: Lo cotidiano y lo eterno: Logras elevar escenas diarias a una categoría casi litúrgica. ¿Es el poeta un traductor de lo invisible que ocurre a plena vista?

Bueno, la poesía es algo de eso: extraer de lo cotidiano aquello que pasa desapercibido, describirlo con belleza y lograr que trascienda en el pensamiento o sentimiento común. Quizá no sea tanto traducir sino transcribir. Como bien dices, la liturgia de lo cotidiano está ahí, solo hay que captarla, sintetizarla y transcribirla poéticamente. Con el pensamiento filosófico sucede algo similar: muchas veces está ahí, al alcance de todos, pero es necesario que alguien lo transcriba y lo desarrolle para el resto. Es posible que en mi poesía haya algo de eso, pero la mía es un vehículo más, simplemente. Creo que la poesía es la síntesis axial de diferentes opciones estéticas, filosóficas y de sensibilidad ante la realidad, ante lo que nos rodea, visible o no. Con la luz y la palabra, así como antes hice con el tiempo, el silencio y la soledad, marco un punto o diferentes puntos de inflexión ante los que creo que es conveniente detenerse y recapacitar. Sin ningún otro tipo de pretensión.

CARLOS DOÑAMAYOR EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DE SU LIBRO

La Discrepancia: La madurez creativa: ¿Qué queda del Carlos que empezó a escribir en este autor que ahora publica en Erato: ¿Ha cambiado tu relación con la inspiración?

Podría contestarte que sigo siendo el mismo, pero me engañaría.

Comencé a escribir hacia los 16-18 años, y los tres primeros libros publicados por mí en los años 90 (bajo seudónimo para alejarlos de mi profesión) recogen una buena parte de lo escrito hasta entonces.

Me acerqué a la poesía a través de la poesía amorosa o romántica, como la mayoría de los autores. Actualmente esta poesía para mí es una forma de distracción y entretenimiento, no exenta de disciplina, por supuesto. Te cuento una anécdota: hace 2 años una poeta amiga me pidió un poemario de amor para una colección que ella dirige bajo el auspicio del Ayuntamiento de una gran ciudad madrileña. En tres meses escribí más de 70 poemas para ese libro. La edición recogió solo 53 (Piel que tú encendiste, 2025) y cuando salió a la venta en una edición limitada (100 ejemplares), se agotó en 9 días.

No descarto seguir escribiendo sobre al amor, pero lo que a mí me atrapa, me mueve y me motiva es la poesía reflexiva con un trasfondo filosófico. En ERATO he encontrado mi casa, mi hogar para esta poesía. Otros autores, cada día más, buscan ahora a Erato por su calidad editorial y por la vasta amplitud de su criterio; y saben que han de pasar un filtro de lectores-críticos, pero eso motiva y refrenda al autor.

Y no ha cambiado para nada mi relación con la inspiración: sigo escribiendo sobre lo que me conmueve, lo que me emociona y lo que me preocupa. Todo aquello que transpira humanismo, inquietud humana en cualquiera de sus vertientes, es lo que me interesa y ocupa mi mente y mi escritura. Pero también es cierto que el Carlos de ahora escribe muy diferente al del comienzo de su andadura…

La Discrepancia: Lectura recomendada: Si el lector sólo pudiera quedarse con un poema de este libro para recitar en voz baja, ¿cuál elegirías y por qué?

Soy incapaz de expresar preferencia por alguno de mis “hijos”. No me atrevería nunca. Lo que a mí me gusta, o mis preferencias, no tiene por qué coincidir con la de los demás.

Te cuento una anécdota a este respecto. En uno de mis libros publicados (no voy a decir cual), el editor me hizo la observación de que un capítulo terminaba en página par (algo que no me agrada en absoluto) y que valorase añadir otro poema. Unos días antes había retirado un poema que no me acababa de convencer, y decidí volverlo a incluir, sin que el poema me pareciese relevante. Meses después de la publicación me encontré con un viejo conocido y amigo en la parada del autobús y, aparte de elogiarme el libro, me expresó su más intensa y profunda compenetración con un poema en concreto: aquel que yo había decidido primariamente retirar ¡!. Ya sabes, sobre gustos…

Pero en caso de dudas, y volviendo a lo anterior, que rebusquen en el epílogo del libro, dice mucho más de lo que parece: reflejan mi yo más íntimo.

La Discrepancia: Con la luz ya en las manos de los lectores, ¿hacia qué sombras se dirige ahora tu pluma?

Pues tengo varias líneas de trabajo y disfrute, pero no son sombras, son haces luminosos que me inspiran y me mantienen vivo.

Una de ellas, aprovechando la resonancia de el último poemario sobre el amor, es preparar una Antología de poesía amorosa (ya tengo edad para ello), a la que añadiría nuevos, novísimos poemas sobre esa cuestión desde mi perspectiva de la edad actual. Podría ser interesante, y tengo numerosas amigas que me instan vehementemente a ello. Ya veremos más adelante…

Otro proyecto, ya bastante avanzado, es un poemario reflexivo sobre la vida a lo largo de la misma (ya tengo también edad suficiente para ello), que me tiene muy ocupado y atrapado. Me está gustando mucho (¡qué voy a decir yo!), y los poemas sobre este proyecto que estoy leyendo en tertulias y encuentros están encontrando resonancia.

Y el tercer proyecto, ya acabado pero que he dejado dormir de momento (siempre lo hago), es sobre el fuego, pero he de revisarlo y reestructurarlo con detalle. Si no logro alcanzar la expresión poética y emoción inquietante que me he propuesto (lo estudiaré en un par de años), lo dejaré dormir el sueño de los justos, como otros que no han visto ni verán nunca la luz.

Muchas Gracias

El poemario de Carlos Doñamayor esta publicado en la Editorial ERATO.

LA palabra da cauce 
A lo mudo y lo invisible,
atraviesa un espacio de incertidumbre,
deliberadamente infiel,
y trata de establecer un orden
-siempre variable-en su indefinición.
La intensidad de su latido,
a veces,
nada tiene que ver con lo que dice,
dentro de su elocuencia,
su torpe afán
limita el silencio.

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