martes 16 junio, 2026

La verdad

La percepción de la realidad

La verdad contra la propia verdad, en la mentira asentada. Mentira con mentira se paga, de una mentira sale una verdad y una verdad a medias es una mentira.

En La verdad de Florian Zeller, este juego de jugar a la verdad y a la mentira da mucho juego. Así lo entiende el director, Juan Carlos Fisher, que ya ha dirigido otras obras de Zeller como El Padre y La Madre y creo que entrevé perfectamente esa mentira necesaria  para sacar a la luz las verdades y esa verdad que, en realidad, era mentira.

Todo esto parece un mero intríngulis de palabras, un rocambolesco zigzag de dos términos que parecen contrapuestos, pero es que la obra se desarrolla en ese estado constante de ser, pero no estar, de estar sin ser, de cuerpo sin cuerpo, de suposiciones, de ficción y engaño, de falsas apariencias y confesiones inconfesables.

Puede parecer enrevesado, pero ciertamente el texto en boca de sus personajes es hilarante, repleto de guiños, de complicidades, de vuelta a lo mismo y de nuevos descubrimientos. Los diálogos se van entrelazando con agilidad, inteligentes, con mucho sentido del humor, y proporcionan tema para hablar, a su vez, de engaños, de manipulación personal, de dudas, de confianza, de infidelidades, de amistad, en un enredo que, en vez de desliarse, parece que se va enredando cada vez más.

Para ello colaboran excelentemente todo el elenco: un Joaquín Reyes, no tan sorprendente, porque es lo que nos esperábamos los que no esperábamos este registro y altamente sorprendente porque solventa su personaje con la credibilidad del mentiroso compulsivo, haciendo reír sin tregua y por derecho propio. Los demás, que están a su misma altura, pero con la fingida inocencia que requieren sus personajes, Natalie Pinot, Raúl Jiménez y Alicia Rubio, hacen que pasemos un rato muy entretenido y agradable, donde nadie, de ellos, se cree nada y donde todos guardan las apariencias.

Y así, en este juego de la verdad y la mentira, nadie se libra de ser el objetivo de lo que se pergeña, pero sin acritud ni malas formas, que los personajes se hacen entrañables, cercanos, simpáticos, descentrados y humanos, muy humanos, aunque se lleven las suposiciones al límite.

La percepción de la realidad. Aquel que considera que son necesarias ciertas mentiras para no dañar, la mentira piadosa, para que la paz social se mantenga en calma, pero cae en su propio señuelo cuando el afectado y al que consideran que lo engañan es a él. Es la doble vara de medir. Para ti lo ancho y para mí lo estrecho, o viceversa. Por otro lado, la obra cuestiona también la fragilidad o la sedimentación de las relaciones de pareja, de la amistad, de la convivencia.

En definitiva, comedia que nos hace reír, pero que plantea los resultados de mantener mentiras o de ocultar la verdad o, directamente, de ser honestos, pagando las consecuencias que se deduzcan de estos hechos. ¿O acaso es mentira esta afirmación?

Pues eso.

INFORMACIÓN

LA VERDAD

Texto Florian Zeller 

Traducción Mauro Armiño
Dirección
 Juan Carlos Fisher
ELENCO: Joaquín Reyes, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Natalie Pinot

Producción en Gira Barco Pirata Producciones Teatrales

Espacio: Teatro Infanta Isabel

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