Especulación a manos llenas
Alberto Morate
Nos creemos que valemos mucho, pero nos pueden comprar por partes o por enteros. Como los pollos. A veces, materia de primera calidad, otras, despojos.
Temblando e implorando, no vaya a ser que nos descuarticen en vivo.
Carlos Zamarriego nos plantea en La mano que se puede, también, invertir en el ser humano. Y que nos convertiremos en muertos vivientes a expensas del mejor postor, dejando de lado las conciencias, que no sirven de nada.
Empezarán por la mano derecha, además, la que más usamos, si no eres zurdo, para demostrarte que, cercenado, vienes a ser, solamente, un subproducto.
La mano derecha, la que pide, la que se aferra a lo que se tiene, la que se pone en el corazón cuando algo nos afecta, la que masturba, la que deshabita el viento, la mano necrosada del trabajo duro, la mano extraviada y moribunda de los artesanos y los obreros que cierran los puños.
Es un montaje singular de una propuesta diferente, que se nutre de lo que está pasando a nivel social y parece que no vemos, que especula a manos llenas dejándonos a nosotros vacíos.
Ruina del hombre, ruina de la sociedad, negocio comercial, secuestro de la libertad, tentáculo de apropiación indebida disfrazada de transacción legal que se absuelve a través de contratos con letra pequeña.
Una mano, La mano, y luego la otra mano, un pie, las piernas, los brazos, el torso, la cabeza, nada queda fuera del proyecto, usted es un producto nuestro.
No tendré que matarte, tú solo te has condenado, te has suicidado, te has convertido en nuestra inversión, eres nuestro sueño, además, debes darnos las gracias, te estamos haciendo un favor, ni una palabra, ni un gesto.
La mano muestra el orden establecido, aunque no sea el correcto. Es el pan de cada día, aunque no nos demos cuenta de ello.
La mano se interpreta a cuatro cuerpos, es decir, cada función serán unos actores u otros, Ángel Velasco, Steven Lance, Víctor Castilla, José Pastor, turnándose remotos para no convertirse en leyenda, en el hombre tapado de negro, el que pierde la salvación, el del silencio pálido, el ciudadano común sin visos de salvación, estremecido y a merced de los grandes especuladores del negocio.
Se alargan las manos, pierden su fuerza y no por artrosis, sino porque estamos vendidos, comprados, hechizados, engañados, esclavizados por las deudas, explotados en la sociedad de consumo, porque si no unimos nuestras manos, nuestras pobres manos, estaremos terriblemente solos.
FICHA ARTÍSTICA
LA MANO
Dirección: Carlos Zamarriego y Ángel Velasco
Idea original y Dramaturgia: Carlos Zamarriego
Elenco: Ángel Velasco / Steven Lance, Víctor Castilla / José Pastor
Producción: LaZeta Teatro y Perita Producciones
Teatro Lara




