domingo 19 julio, 2026

Viva la vida

El sentido de la cordura

Que, a menudo, perdemos el sentido de la cordura, quizá la orientación, la estabilidad emocional y, con ello, se trastoca nuestra forma de vida, que realizamos acciones que hacen que nos mintamos a nosotros mismos, que nos movemos con evidentes escrúpulos ante situaciones que se escapan a nuestro control social y, entonces, nos tildan de desequilibrados, de fragilidad mental, de perturbación en la psique.

Y, sin embargo, todas esas consecuencias, la mayoría de las veces son involuntarias, no dejan de ser mecanismos de defensa para protegernos de nosotros mismos, cuando lo que ocurre es todo lo contrario, nos topamos, entonces, con nuestras propias limitaciones.

En Viva la vida de Sara González, el planteamiento es que se tilda muchas veces a personas con problemas internos como desestabilizados, cuando no con la indiferencia o el olvido, el apartamiento, los tratamientos con psicofármacos, no para evitar que vuelvan a caer, sino, lamentablemente, para que den pocos problemas o los menos posibles.

Con gran sentido del humor, esta propuesta de Sara González, una dramedia que explora la fragilidad mental frente a esa sociedad que apuesta por la contundencia de las ideas, donde no pueden existir las dudas, los miedos, la soledad, porque esas personas serán mal vistas y mal vividas.

Sin embargo, el texto y la puesta en escena apuestan por el resurgimiento, por el optimismo dentro de la calamidad, por los lazos y los vínculos que se establecen entre la gente cuando tienen que compartir penurias, fatalidades, caídas al abismo.

Desde que el doctor Esquerdo creó un sanatorio u hospital donde los afectados por enfermedades psíquicas ya no eran tratados con displicencia y como si fueran delincuentes, la salud mental y los estigmas que conlleva han dado paso a un tratamiento más humanizado y sin caer en el error de la compasión.

Sara González incide en que, al menos, la existencia se hace menos aburrida, hay otros alicientes y el deseo de superación siempre está ahí, al alcance de la mano y de la voluntad.

Son varios temas los que la obra trata con un gran tratamiento en la materia, desde el paso del tiempo, la dificultad de afrontar un fracaso en las relaciones personales, la dependencia de psicotrópicos, drogas o elementos sociales que, supuestamente, ayudan a triunfar, la soledad, la incomprensión, la sensación de vacío ante una vida que no merece la pena vivirla, pero sí, Viva la vida, con sus altos y bajos, con sus dificultades y sus distancias, sus errores y desprecios.

Intervienen en el elenco Txuss Revill, la propia Sara González, Adrián Gómez, Gonzalo Palmero y Beatriz Rosa. Hay que alabar que esos temas no son amables, por decirlo de alguna manera, el suicidio, las adicciones, la baja autoestima, pero con humor y ritmo nos lleva desde el pesimismo y oscuridad a la esperanza y a la consecución de la libertad personal.

“Mas no todos igual trato me dais, que amigos tengo aún entre vosotros, doblemente queridos por esa desusada simpatía y atención entre la indiferencia”, que son unos versos de Luis Cernuda que bien pudiera recitar Salva, ‘el poeta del manicomio’.

Nadie es una persona horrible.

INFORMACIÓN

VIVA LA VIDA

Producción, dirección, dramaturgia, escenografía: Sara González

Elenco: Txuss Revill, Sara González, Adrián Gómez, Gonzalo Palmero y Beatriz Rosa.

Espacio: Teatro Lara – Sala Lola Membrives

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