martes 17 marzo, 2026

La España de Hoy y el Conflicto del Sáhara Occidental

Un Laberinto de Responsabilidades y Oportunidades

El conflicto del Sáhara Occidental, es una herida abierta en el corazón del Magreb, persiste como uno de los litigios más longevos y complejos del planeta, 50 años se cumplen en el próximo otoño. Sus raíces se hunden en la descolonización española de 1975, un proceso inconcluso que ha dejado a la población saharaui atrapada en un limbo de incertidumbre y sufrimiento. Desde entonces, la región ha sido escenario de tensiones y enfrentamientos entre Marruecos y el Frente Polisario, mientras la comunidad internacional observa con una mezcla de impotencia y desinterés. ¿Cuál debería ser el papel de España en este intrincado escenario?

Demasiado Tiempo Deshojando una Margarita Seca

La retirada de España del Sáhara Occidental en 1975, sellada por los Acuerdos de Madrid, fue un acto de escapismo que dejó una profunda huella. Al ceder la administración del territorio a Marruecos y Mauritania, España creyó eludir su responsabilidad colonial. Sin embargo, esta «descolonización inacabada« ha generado un debate persistente sobre la responsabilidad histórica y legal de España en el conflicto.

Es crucial recordar el contexto político español de aquel entonces. La transición de la dictadura a la democracia fue un proceso tortuoso, donde la estabilidad interna era una prioridad apremiante. En este clima de incertidumbre, la cuestión del Sáhara Occidental se convirtió en un lastre que los sucesivos gobiernos españoles prefirieron evitar.

Durante décadas, la postura oficial de España se mantuvo en una ambigüedad calculada, abogando por una solución basada en las resoluciones de la ONU y apoyando el referéndum de autodeterminación, pero sin asumir un liderazgo proactivo. Sin embargo, en marzo de 2022, el gobierno español dio un giro inesperado al respaldar la propuesta de autonomía marroquí de 2007, generando controversia y desconcierto, el cual aún persiste tanto en el gobierno como en la oposición.

¿Y Ahora Qué?

El conflicto del Sáhara Occidental ha sido relegado a un segundo plano en la agenda internacional, eclipsado por crisis más recientes y apremiantes. Sin embargo, la tragedia humana persiste, con miles de refugiados saharauis viviendo en condiciones precarias en los campamentos de Tinduf, en Argelia.

La falta de voluntad política de la comunidad internacional y la inacción de los gobiernos españoles han contribuido a que el referéndum de autodeterminación, previsto desde 1991, se haya convertido en una quimera. Los sucesos de 2020 en El Guerguerat, donde el bloqueo del tráfico terrestre por civiles saharauis desencadenó una respuesta militar marroquí, marcaron un punto de inflexión, exacerbando de nuevo las tensiones pero evidenciando que una solución pacífica es la única posible. Fue el canto del cisne del Frente Polisario.

Propuestas para Recuperar el Tiempo Perdido

En este contexto de incertidumbre, España tiene la oportunidad y la responsabilidad de asumir un papel más activo y constructivo. Para ello, es fundamental que el gobierno y la oposición trabajen de manera conjunta, superando la polarización política que viene marcando la agenda de la acción exterior española.

Una Diplomacia Activa y Multilateral: España debe intensificar su participación en foros internacionales, promoviendo el diálogo entre las partes y buscando el respaldo de actores clave como la Unión Europea y Naciones Unidas. La diplomacia activa puede ayudar a mantener la solución definitiva del conflicto en la agenda internacional y presionar por una solución negociada. Esto no se puede conseguir sin que previamente exista un alto grado de coherencia y consenso interno: Es esencial que las fuerzas políticas españolas trabajen hacia una posición unificada, que trascienda las diferencias partidistas. Un consenso interno fortalecerá la posición de España en el ámbito internacional.

 Compromiso con los Derechos Humanos: España debe abogar por el respeto y la protección de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, asegurando que cualquier solución garantice el retorno seguro y digno de los refugiados saharauis.

Apoyo al Desarrollo Socioeconómico: Independientemente de la solución política, España puede desempeñar un papel crucial en el desarrollo económico y social de la región, fomentando proyectos de cooperación que beneficien a la población local.

Un Estatuto de Autonomía para el Sáhara: La experiencia de España en la implementación del Estado de las Autonomías ofrece un modelo valioso para la promulgación de un Estatuto de Autonomía para el Sáhara Occidental, que permita a la población saharaui gestionar sus propios asuntos dentro del marco del Reino de Marruecos.

El próximo 27 de febrero se celebra la 3ª Conferencia Internacional por el Diálogo y la Paz en Las Palmas de Gran Canaria. El MSP es un movimiento político autónomo saharaui que reivindica un sistema de autogobierno para el Sahara Occidental negociado y pacífico

Percepciones de la Sociedad Española

La sociedad española ha mostrado históricamente un fuerte apoyo a la autodeterminación del pueblo saharaui, tenía más que ver como una cuestión de política interna de rechazo a las actuaciones del dictador moribundo.  Sin embargo, ha existido una palmaria falta de información sobre las complejidades del conflicto, la falta de entendimiento de las relaciones de vecindad con Marruecos, en un permanente equilibrio inestable y una cobertura mediática irresponsable por pura ignorancia. Ha sido más vivir en una anécdota ideológica de un pasado irresponsable y el desconocimiento de una compleja realidad en la región.

Marruecos y el Sáhara

Una solución justa y duradera al conflicto del Sáhara Occidental también reportaría beneficios significativos para Marruecos, fortaleciendo su posición internacional, mejorando sus relaciones con la Unión Europea y promoviendo la estabilidad y el desarrollo en la región. Aparte de ello, internamente para Marruecos también significaría proyectarse como una nación que quiere participar en la solución de los problemas con una mayor proyección que la mera reivindicación territorial.

Como afirmó el filósofo español George Santayana en su tantas veces utilizada, pero sabia, frase: «Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo«. España, con su legado histórico en el Sáhara Occidental y su necesidad de tener una plena vecindad cooperativa con Marruecos, tiene la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a una solución que cierre esta herida abierta y permita construir un futuro de paz y prosperidad para la región en un mundo más dispuesto a dividirse que en buscar la fortaleza de superar aliados los retos comunes.   

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