Actores, Objetivos cumplidos y pendientes, agendas visibles y ocultas
La primera fase del Acuerdo de Paz Trump para Gaza e Israel se ha cumplido con resultados tangibles: alto el fuego, canje de rehenes y prisioneros, y alivio humanitario visible. Sin embargo, el futuro del acuerdo dependerá de un delicado equilibrio entre las fuerzas políticas israelíes, las divisiones palestinas y los intereses cruzados de las grandes potencias. Lo conseguido marca un avance diplomático relevante, pero los próximos pasos —más políticos que militares— serán mucho más difíciles.
La paz no está garantizada; apenas se ha abierto una puerta. El desafío será mantenerla abierta mientras las agendas visibles y ocultas de todos los actores se cruzan en un tablero donde nadie está dispuesto a perder.
“Visión para la Paz, la Prosperidad y un Futuro Brillante para Israel y el Pueblo Palestino”, 2017/2020
La llamada “Visión para la Paz, la Prosperidad y un Futuro Brillante para Israel y el Pueblo Palestino”, presentada por Donald Trump, fue más que un documento diplomático: constituyó la hoja de ruta de una reingeniería geopolítica regional. Su primera fase, desplegada entre 2018 y 2020, reorganizó el equilibrio de poder en torno a Israel, desplazando el eje del conflicto palestino hacia una integración árabe selectiva.
Esa etapa inicial cumplió la mayoría de sus metas declaradas:
• Reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel (2017);
• Traslado de la embajada estadounidense;
• Acuerdos de Abraham (2020) con Emiratos, Bahréin, Marruecos y Sudán;
• Aislamiento de Irán mediante sanciones reforzadas;
• Inédita cooperación tecnológica y de defensa entre Israel y el Golfo.
Permanecieron, sin embargo, cuestiones sin resolver: el estancamiento palestino, la falta de avances políticos sustantivos y la integración incompleta de Arabia Saudí, actor esencial que optó por la prudencia ante riesgos internos y su rivalidad con Teherán.
En Israel, el plan se enfrentó a tensiones estructurales. El entorno del Likud y de Benjamín Netanyahu lo promovió como herramienta de legitimación y fortaleza ante Irán. En contraste, los sectores centristas —Gantz, Lapid— advirtieron sobre el coste internacional y los riesgos de aislamiento frente a la UE. Mientras tanto, la resistencia de los grupos ultranacionalistas y parte del ejército frenó toda cesión territorial, condición necesaria para avanzar hacia la llamada “entidad palestina no soberana” prevista en la segunda fase.
El Plan Trump fue, en esencia, una arquitectura de poder regional más que un proyecto de paz. Washington buscó asegurar la supremacía tecnológica, energética y militar de Israel en el marco de la competencia con China y Rusia. La normalización con los países del Golfo configuró un bloque proestadounidense de contención frente a Irán, bajo una narrativa de cooperación económica y seguridad compartida.
La Unión Europea se mantuvo crítica, defendiendo las resoluciones de la ONU y la solución de dos Estados, aunque las divisiones internas (Hungría, Austria, República Checa) debilitaron su posición. Rusia intentó ofrecer una mesa alternativa, frustrada por su guerra en Ucrania. China, en cambio, avanzó discretamente, expandiendo inversiones estratégicas en infraestructura israelí.
Acuerdo de Paz 13 de octubre de 2025
En este contexto de realineamientos, la firma del Acuerdo de Paz en Egipto el 13 de octubre de 2025 marca el tránsito de la visión a los hechos: un intento de institucionalizar el nuevo orden regional bajo liderazgo estadounidense, con Egipto como mediador y Arabia Saudí ya incorporada al bloque de normalización.
La primera fase: logros y flecos pendientes
Tras meses de negociaciones mediadas por Egipto, Qatar, Turquía y Estados Unidos, la primera fase del plan culminó en octubre de 2025 con la liberación de 20 rehenes vivos y los cuerpos de otros cautivos israelíes, a cambio de 1.950 prisioneros palestinos, incluidos 250 con cadena perpetua. El acuerdo fue calificado por el propio Donald Trump como “la base de una nueva paz posible”.
El alto el fuego, aunque frágil, permitió una apertura humanitaria inicial en la Franja y la llegada de ayuda básica a los desplazados. Sin embargo, permanecen flecos críticos:
- La desmilitarización de Hamas, sin consenso ni mecanismos verificables.
- La gobernanza transitoria de Gaza, aún sin autoridades designadas.
- La definición política del futuro palestino, que el plan apenas menciona.
- Devolución de los cuerpos del resto de rehenes israelíes.
Israel: entre la oportunidad y el riesgo de fractura interna
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha presentado el avance como un éxito diplomático. Pero dentro de su coalición, los ministros Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich han acusado al gobierno de “premiar al terrorismo” y amenazan con romper el Ejecutivo si se cede más terreno. Según Reuters, Trump habría presionado directamente a Netanyahu para sostener el alto el fuego y preparar la “fase dos”, centrada en reconstrucción y administración civil.
La división interna en Israel es, en realidad, uno de los mayores riesgos: el equilibrio entre mantener la seguridad y aceptar concesiones mínimas determinará si el proceso sobrevive.
Los actores palestinos y el dilema de la legitimidad
Hamas, debilitado pero no derrotado, ha mostrado pragmatismo al liberar rehenes, buscando aliviar la presión militar y conservar poder político en Gaza.
La fragmentación interna de las organizaciones gazatíes se ha convertido en un factor decisivo. Mientras Hamás mantiene un control cada vez más disputado sobre el territorio, Israel ha reconocido su cooperación con clanes y milicias locales opuestas a Hamás, como el liderado por Yasser Abu Shabab, con el propósito declarado de estabilizar zonas y reducir la resistencia armada).
La estrategia, está vinculada de manera indirecta al plan de paz respaldado por EE. UU. y Egipto, busca crear actores “interlocutores alternativos” dentro de Gaza Sin embargo, ONG internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional advierten que el armamento de facciones rivales puede derivar en un nuevo ciclo de violencia interna y descontrol de armas. En consecuencia, el acuerdo se presenta como una paz frágil, sostenida sobre un equilibrio inestable de fuerzas locales, intereses regionales y una población exhausta por la guerra.
La Autoridad Palestina, por su parte, aspira a retomar un rol administrativo, aunque teme ser utilizada como pantalla sin poder real. La competencia entre ambas facciones podría estallar si no se definen claramente los roles durante la transición.
De momento, la idea más aceptada por los mediadores es la creación de un “gobierno tecnocrático transitorio” bajo supervisión internacional, apoyado por un fondo de reconstrucción coordinado por Egipto y la Unión Europea.
Las potencias regionales y globales: apoyo cauteloso, intereses cruzados
Los mediadores regionales —Egipto, Qatar y Turquía— se han erigido como garantes del proceso. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han expresado apoyo condicionado, insistiendo en que la reconstrucción no puede reforzar a Hamas.
La Unión Europea ha respaldado la iniciativa, subrayando la necesidad de una solución política “basada en dos Estados”, mientras que Rusia y China han dado una bienvenida fría al plan, denunciando su “vaguedad” y su falta de garantías sobre la soberanía palestina.
En realidad, cada actor persigue un objetivo distinto: Estados Unidos busca un triunfo diplomático previo a las elecciones; Egipto desea estabilidad en su frontera; y la UE aspira a evitar una nueva crisis humanitaria. El riesgo, una vez más, es que la multiplicidad de intereses diluya la coherencia del proceso.
Las siguientes fases: cuatro escenarios probables
Los analistas internacionales coinciden en que, más allá del optimismo oficial, las siguientes fases del plan se jugarán entre el realismo y la fragilidad. A partir de la información disponible, pueden esbozarse cuatro escenarios:
Optimista: Transición gestionada con gobierno internacional en Gaza, reducción real del poder militar de Hamas y retorno gradual de la Autoridad Palestina. Sería el modelo de éxito diplomático, posible solo si Trump, Egipto, Qatar y la UE logran sostener un marco de incentivos y verificación.
Moderado, el más probable: Progreso lento y parcial: alto el fuego estable, ayuda fluida, pero sin desarme completo ni autoridad política consolidada. Las tensiones israelíes y palestinas mantienen un equilibrio inestable, aunque funcional.
Pesimista: Estancamiento político con imposición parcial israelí y administración tecnocrática sin legitimidad. Sería un “pseudofin” de la guerra, con riesgo de nuevas explosiones sociales en Gaza.
Colapso del acuerdo, el menos probable: Un atentado o crisis interna en Israel podría romper el alto el fuego y devolver la región al ciclo de represalias. Sería el fracaso total del plan, con consecuencias regionales imprevisibles.
Conclusión: la paz como equilibrio inestable
La primera fase del Acuerdo de Paz Trump demuestra que incluso las guerras más enconadas pueden producir ventanas de oportunidad. Pero sin una estructura de verificación internacional, financiación garantizada y un consenso interno en Israel y Palestina, los logros de hoy pueden evaporarse en semanas.
Fuentes
White House Archives / Peace to Prosperity (2020)
Al-Ahram Weekly (El Cairo, 13/10/2025): cobertura oficial de la firma.
Reuters, Associated Press, BBC Arabic (informes sobre la cumbre de El Cairo).
European External Action Service (EEAS), comunicados sobre Oriente Medio (2024–2025).
Brookings Institution, Carnegie Middle East Center, International Crisis Group.
Jerusalem Post, Al Jazeera Centre for Studies, The New Arab (reacciones regionales).
UN News y United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA), informes sobre la situación palestina.
Russian International Affairs Council (RIAC) y China Institute of International Studies (CIIS), análisis de equilibrio regional.
Reuters, “Israel and Hamas agree to first phase of Trump’s Gaza peace plan” (09/10/2025).
Financial Times, “Netanyahu faces backlash as Trump pushes Gaza deal” (05/10/2025).
The Guardian, “Trump hails end of Gaza war as Israel begins prisoner releases” (13/10/2025).
Time, “The World Reacts to Israel-Hamas First Phase Peace Agreement” (09/10/2025).
Middle East Monitor, “Arab states urge Hamas to step aside for peace plan long rejected by Israel” (30/07/2025).
EEAS – European External Action Service, “Statement on occupied Palestinian territories” (10/2025).
AA / Anadolu Agency, “China rejects U.S. proposal on Gaza, backs Arab-led peace plan” (09/10/2025).
Reuters (Lavrov), “Russia: Trump plan vague on Palestinian statehood” (13/10/2025).
(DW, 6 jul. 2025, Infobae, 6 jul. 2025, The Times of Israel, 7 jun. 2025


