Yo no duermo
Cuando duerme conmigo se me olvida un pasado equivocado.
Cuando duerme conmigo las líneas del horizonte se amplían y quedan de lado las rutinas, lo cotidiano, el aburrimiento.
Cuando duerme conmigo se detiene la noche y los sufrimientos quedan agazapados.
Pero… resulta que duerme conmigo, ¿o contigo? ¿Cómo se pueden llevar dos vidas paralelas y no habernos enterado, nosotros, su mujer a la que, supuestamente, quiere y el hombre al que ama también?
Con texto y dirección de Eduardo Román, este triángulo amoroso pierde su inocencia cuando se desencadena un aciago accidente. Encontraremos en el mismo, no solo unas circunstancias de infidelidad y engaño, sino también de descubrimiento, de sentimientos desbordados y costumbres sociales, de prejuicios emocionales en las relaciones, de corazones abiertos y un torrente de sentimientos.
“Cuando duerme conmigo” dice Laura, Elena Ballesteros, olvido todo, hasta ahora, cargada de éxitos y de responsabilidades, estable dentro de lo comúnmente permitido, cerrados a los ojos de una realidad que no desea ver, así, de repente. Pero “Cuando duerme conmigo”, dice Vicente, interpretado por Jorge Pobes, se curan las heridas y las inestabilidades, dejo de estar en el punto de mira de una sociedad a la que aún le cuesta asumir las opciones sexuales.
Cuando duerme conmigo ninguno se siente vigilado, ni la desesperación se cuela por debajo de la puerta, y no hay competencia, ni nadie sale victorioso porque no hay batalla.
Sin embargo, Ramiro, el marido, el amante, ha ocultado la luz que hace transparentes las relaciones. No es que no haya sido sincero, es que ha habido silencio. Un silencio mudo, quizás, para no hacer daño a nadie.
La representación es un muy buen teatro de texto, precisamente hablando de silencios. Los dos intérpretes se muestran con la palabra cómodos, creíbles, sin necesidad de exageración, se hacen entender en sus apreciaciones, me refiero a que se comprende cada ilusión y cada decepción, cada punto de vista, las razones que argumentan los dos para desear y pretender a la pareja de su vida. Esa es la dignidad del texto, eso hace que la puesta en escena sea solvente, que la función transcurra en un santiamén, que se selle una complicidad entre protagonistas y espectadores.
Cuando duerme conmigo, (utilizo mucho la figura retórica de la repetición, la anáfora, porque también la obra tiene mucho de poético, dentro de su realismo literario y social, tan cercano, tan reconocido y nuestro), la dignidad se olvida, la robustez se pierde, la pasión se alcanza.
Cuando duerme conmigo no me encuentro solo, o sola, se sella el pacto de frontera del mar y el cielo, hundo los pies en el barro y siento cosquilleo, la tierra me susurra amor, desaparecen los miedos, solo pienso en ti, sueño despierto.

Cuando duerme conmigo, yo no duermo.
FICHA ARTÍSTICA
CUANDO DUERME CONMIGO
Dirección y Texto original: Eduardo Román
Elenco: Elena Ballesteros, Jorge Pobes
Vestuario: Tess Marie Román
Música Original: Gustavo Gini
Producción General: Gonzalo Pérez Pastor
Espacio: Teatro Infanta Isabel

