A pesar del fracaso

Sin tu ayuda no tengo impulso, me falta sangre, voluntad, iniciativas. Temo la caída. Pienso, o puedo pensar, que no soy nadie. Nadie somos, todo se olvida, todo vuelve, y se ponen lápidas para recordar.
Flop. Fracaso. Quince años de la compañía de danza de Antonio Ruz, que lo celebra con este dúo de expresividad corporal que lo dice todo sin palabras. Es la vuelta al viento. Es remover la tierra y hacer de las relaciones personales algo heroico. O puede que combate, seguramente aire.
Brazos, tronco, cabeza, manos, piernas, en una búsqueda del éxito, pero lo que más aflora es el fracaso y hacemos ‘flop’.
Ejecutantes como David Vilariño y Gonzalo Alonso que dialogan, disputan, colaboran, pelean, se sostienen, bailan, y no olvidan. Mantienen a raya el mar, con su movimiento de idas y venidas, a las nubes, cambiantes, a la lluvia, torrencial a veces, suave otras, y el viento ondulando las flores, las mieses, las ramas de los árboles que sostienen, a pesar de brusquedades, los nidos.
Todo eso veo, aprecio, siento, constato. Y nadie. O todos. El silencio en el patio de butacas, escuchamos solamente el respirar y algunos gemidos de los danzantes, nadie se acuerda de nada, el mundo ha quedado aislado ahí fuera, nos lo están contando ellos, sabemos lo que pasa a través de sus cuerpos, y además, ahí no hay banderas, no hay fronteras, aunque sí haya campo de batalla, también hay esperanza en la que llorarte. A pesar de ello, a pesar del fracaso, a pesar de lo que sucede, a pesar de los nombres, del fuego, del odio, de la política, de las sombras.
Suenan los huesos cuando se mueve el cuerpo. Los huesos y los músculos como una botella de plástico que contamina los mares. Suena una canción sin estribillo, o excesivamente repetitiva y machacona que funde la nieve, que hace caer las piñas de los pinos, que ya no puede extraer carbón de la mina, porque se ha agotado.
Nos hablan en la ficha del espectáculo de poesía. “Este proyecto de investigación coreográfica indaga en la poesía que subyace de la imperfección de las relaciones humanas”. Cierto. Es poesía hecha cuerpo y movimiento, verso de sueños rotos, condena de la tecnología que nos acecha.
Estamos tiznados de envidias, de zancadillas, de egoísmo, y solo la colaboración, la solidaridad, la resiliencia para adaptarse, para reforzar unos nuevos inicios pueden salvarnos del aislamiento y la soledad, de la amargura y del fracaso. Hay que intentarlo, al menos.
Ya Séneca nos aleccionó con aquello de «una persona inteligente se repone pronto de un fracaso, un mediocre jamás se recupera de un éxito» o algo parecido, cito de memoria. Autocontrol, que es lo que tienen estos dos intérpretes bajo las directrices de Antonio Ruz, Flop para crecer después, para no relajarse en los laureles, para investigar sobre uno mismo, los demás y los sentimientos que le desbordan.
Todo es anterior, excepto el llanto. Pero eso, eso es otra historia.

INFORMACIÓN
FLOP
Dirección, coreografía y vestuario: Antonio Ruz
Danza y colaboración coreográfica: David Vilariño y Gonzalo Alonso
Música original: Aire
Clarinete (grabación): Gonzalo Alonso
Con el apoyo de: Centro Coreográfico Canal, Madrid, C.C. Sanchinarro, Madrid y La Normal Centro Coreográfico Córdoba Espacio: Sala Cuarta Pared


