miércoles 15 abril, 2026

Tal como éramos

Nuestro parque automovilístico lo formaban los Seat 600, Simca 1000, Citröen 2 caballos, o Renault 4L Los taxis eran Seat 1500 negros, con una raya roja en los lados.

La cosa mejoró con los Seat 127 , R5 o Dyane 6

El vino en España era sinónimo de Jérez y Rioja. Los vinos más conocidos eran Federico Paternina y Campo Viejo, o Señorío de Sarriá.

De alto precio teníamos el Vega Sicilia Único, y su Valbuena de 3º o 5º año. El Valbuena tercer año ya no lo hacen. No les compensa.

El vino de mesa, como Savin o Casa, venía en botellas de cristal de vidrio, que tenían precinto metálico y un tapón chato de plástico. Se mezclaba con gaseosa La Casera, Revoltosa o Pitusa.

Existían bodegas en las que se compraba el vino a granel

El coñac era la bebida por excelencia: Veterano, Soberano, Centenario o 103. Soberano es cosa de hombres.

El whisky español era DIC o Doble V, y los escoceses Johnny Walker, White Horse o Vat 69.

El whisky de lujo era el Chiva’s Regal. El de malta no se conocía.

En ron podías elegir entre Negrita y Bacardi.

La violencia machista también era cosa de hombres. Si alguna se atrevía a denunciar las lesiones, la policía le convencía de volver a casa con el marido que había tenido un mal momento.

Fuera de las zonas de producción no había cultura del aceite de oliva. Se desconocía lo que era el aceite de oliva virgen extra (AOVE).

El aceite de oliva era malo para la salud. Así lo decía la publicidad de la Asociación Americana de la Soja. Se promovían en su lugar aceites vegetales industriales (canola, soja, maíz) como alternativas más «saludables» y modernas.

La margarina era muy sana. Y llevabas al colegio bocadillos de margarina con azúcar. Se merendaba un bocadillo con unas onzas de chocolate Elgorriaga o Valor. Un poco más tarde podían ser de Nocilla untada.

El tabaco que más se fumaba era negro: Celtas, Ideales, Ducados, Rex, Aguila o Record.

El que prefería rubio fumaba Bisonte, Piper mentolado y Fortuna a partir de 1974.

A los que preferían tabaco americano o inglés podían comprar en los kioscos cigarrillos sueltos de Lucky Strike, Winston, L&M, Chesterfield, Pall Mall, Camel, Player’s o Benson & Hedges.

Se podía fumar en todos sitios, incluso en transporte público o ascensores.

No existían los supermercados. Había tiendas de ultramarinos o abacerías, en las que se compraban vino, aceite, vinagre, latas, fiambres, legumbres, bacalao, etc. Llevabas tus tus propios envases para que te llenaran los líquidos, y el resto se ponía en bolsas de papel, o envolvía en papel de estraza.

Hoy se tratan de reinventar estas tiendas para evitar los envases plásticos.

Hasta en barrios céntricos de Madrid existían lecherías con sus vacas, que servían la leche a la gente. Leche que era necesario hervir. La nata de la leche se tomaba con el desayuno.

El café soluble era Nescafé, o el Eko de cereales. La cafetera era la italiana, o el café de pote. No existían las cápsulas

Los relojes eran Festina, Certina o Duward, y había que darles cuerda. Eran el regalo imprescindible para la primera comunión, junto al misal y la medalla.

La primera comunión era a una hora temprana de la mañana por el ayuno para comulgar, y se celebraba después con un chocolate con churros para la familia.

Con la paga comprábamos en el kiosco el tebeo del Capitán Trueno o Hazañas Bélicas, y bolitas de anís, chicle bazooka o chupa chups.

En casa de nuestros abuelos los caramelos estaban en unas latas muy bonitas, toffees El Avión, La Cafetera o  Viuda de Solano, y los Vasquitos y neskitas.

Ibamos a Francia a comprar las vajillas de Duralex y Vereco, que todavía no se podían comprar en España.

Las peluquerías tenían unos tubos anunciadores tricolores rojo, azul y blanco, que hoy vuelven a estar de moda.

El pelo se cortaba a tijera, y había verdaderas discusiones con los padres para que nos dejaran llevar el pelo un poco más largo.

Aparte de Coca o Pepsi, podíamos beber Fanta, Trinaranjus, Mirinda, Orange Crush o Royal Crown. Los cascos se devolvían, y podías sacarte unos céntimos si hacías el recado.

Coca Cola lanzó TAB como primera bebida baja en calorías en los 70.

Si quieres ver cómo eran los escaparates de la Gran Vía es muy recomendable ver El Crack de José Luis Garci, que retrata los escaparates de entonces.

No existían las tiendas de superlujo que hoy inundan la milla de oro de la calle Serrano. Solo existía Loewe en la Gran Vía.

Cristóbal Balenciaga se fue a París a triunfar. Chanel venía a Madrid cuando la duquesa de Alba organizaba un desfile benéfico.

La música la oíamos en discos de vinilo, de dos caras. También en la radio podíamos oír los 40 principales. Más tarde aparecieron los radiocasetes pequeños para oír casetes, y grabar canciones de la radio.

En Semana Santa no podías poner el tocadiscos.

No existía el divorcio. Se podía acudir a la anulación canónica, o al ahí te quedas.

La televisión tenía dos canales, el normal y el llamado UHF. Los sábados ponían después de comer una película de John Wayne, que veíamos en familia.

Las películas o series estaban calificadas con rombos. Si tenían dos rombos no podíamos verlas y teníamos que irnos a la cama.

Las películas de cine tenían una calificación moral. 1 infantil, 2 para mayores de 14, y 3 para mayores de 18 años. También la 3R era para mayores de 18 años pero con reparos, y 4 gravemente peligrosa.

Nuestras madres necesitaban la “licencia marital” para trabajar, abrir una cuenta bancaria o viajar, hasta mediados de los 70.

A los homosexuales, por el mero hecho de serlo, se les podía aplicar la Ley de Vagos y Maleantes.

La violencia sexual contra las mujeres, podía con frecuencia comentarse con el “si es que van provocando”.

Si necesitabas llamar por teléfono en la calle, tenías que ir a un bar y comprar una ficha telefónica para poder hablar.

Hoy viajamos en crossover o suv, en los que los hijos van viendo cada uno su película u oyendo su música, sin hablar.

El azúcar es veneno, y los niños no lo pueden probar hasta los tres años.

Ya no se operan las amígdalas. Existen enfermedades nuevas como la bronquiolitis. Hay  nuevas plagas como covid, gripe aviar o ébola.

Con los móviles se puede no solo hablar, sino acceder a internet, pagar la cuenta, hacer fotos, y oír tu música preferida a través de Spotify.

Las viejas enciclopedias han sido sustituidas por internet, y el saber universal de Wikipedia.

Podemos elegir vinos estupendos de cualquiera de las denominaciones de origen españolas. Vinos que se venden por todo el mundo, para desgracia de franceses e italianos.

A la copa de vino blanco se le añade una uva congelada para conservar el frío.

El coñac ya no es la bebida nacional. Hoy se llevan las bebidas “premium”. El calificativo ha triunfado.

Podemos elegir entre ginebras más secas o más frutales. Al gin tonic, en lugar de cáscara de limón, se le puede añadir pepino, cardamomo o frutos rojos. Se utiliza hielo seco para no aguar la bebida.

Tenemos a nuestro alcance los más raros whiskies de malta, o rones envejecidos.

Hoy elegimos el Aove de nuestra variedad favorita: picual, arbequina, hojiblanca, cornicabra, etc.

Nuestros quesos de denominación de origen compiten con los franceses o suizos. Los parisinos enmudecen con nuestra torta del Casar.

Los chefs españoles triunfan por todo el mundo. En España hay más de 300 restaurantes con estrellas Michelin.

Está prohibido fumar en todo sitio público o cerrado. El cigarrillo ha sido sustituido por vapeadores, que son incluso peores para la salud, según los médicos.

El pelo nos lo cortamos hoy en Barber’s Shop. Los hípsters pueden recortarse la barba y cuidarla con aceites esenciales por el módico precio de 60 €.

Han proliferado locales para cuidado de uñas y pestañas.

Los bazares de todo a cien suelen ser propiedad de chinos. Coloquialmente se habla de ir al “chino”, como bazar o tienda de ultramarinos próxima.

Hoy puedes viajar por muy poco dinero por el mundo, buscando por internet oportunidades de viaje.

Las parejas se van a convivir juntas antes de casarse, si es que deciden casarse. O aplazan el casamiento a cuando tienen un hijo.

La mujer no tiene obligación de tener hijos, o de tenerlos en pareja.

Los homosexuales tienen sus derechos legalmente reconocidos. Y existe el delito de odio contra la intrasigencia y la violencia.

La violencia de género sigue existiendo desgraciadamente, pero al menos se trata de afrontar el problema.

España es una sociedad democrática y desarrollada, integrada en la Unión Europea.

Nuestro PIB se sitúa en torno a los puestos 12 o 14 entre los mayores del mundo. El sexto en Europa, tras Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Rusia.hogar paterno.

Nuestro PIB per cápita es de 38.040 € anuales.

Hemos pasado de las penurias de la posguerra que vivieron nuestros padres, a ser una sociedad opulenta.

El reverso de esta moneda es que la generación de nuestros hijos es la primera que va a vivir peor que sus hijos, desde la guerra civil española.

Los sueldos desde la última crisis financiera han bajado significativamente.

Se ha generalizado el mileurismo.

Según el Servicio Estatal de Empleo, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 16.675 € anuales de cuantía para 2025, lo cobran unos 2,4 millones de trabajadores en España. La mayoría de los perceptores son mujeres (65,8%) y personas jóvenes (26,8%).

Según la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), el riesgo de pobreza y/o exclusión social se ha reducido en el último año del 26,5 % al 25,8 % de la población, unos 12,5 millones de personas. Es decir, al menos 1 de cada 4 personas en nuestro país se ha mantenido en riesgo de pobreza y/o exclusión social en la última década.

El coste de la adquisición o alquiler de vivienda se ha incrementado fuertemente.

Muchos jóvenes no pueden acceder a una vivienda, y se ven obligados a seguir en el hogar familiar.

Los pisos se dividen y se alquilan por habitaciones, para aumentar los ingresos del propietario, y abaratar un poco el acceso al alquiler.

Nuestros hijos pueden viajar a Praga o Roma por 20 €, pero no pueden permitirse una vivienda.

Algo debemos estar haciendo mal.

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