lunes 15 junio, 2026

ELECCIONES EN VENEZUELA Y CONFLICTO CON GUAYANA

En el mes de diciembre pasado, se reavivó la centenaria controversia entre Venezuela y Guyana por la soberanía del Esequibo, provocando tensiones entre Caracas y Georgetown. El 3 de diciembre, el Gobierno de Nicolás Maduro, tras manifestar un “sentimiento antiimperialista” muy de corte “chavista” en las redes sociales, convocó un referéndum, en gran medida simbólico, donde se hacían preguntas a los venezolanos sobre la incorporación de este territorio a Venezuela. Al parecer, la consulta resultó un fracaso, aunque el Consejo Nacional Electoral venezolano habló de un éxito de asistencia. 

Tras el referéndum no está claro qué medidas podría adoptar el gobierno de Venezuela para hacer valer su reclamación, salvo la ocupación militar. Esta situación ha provocado una escalada retórica y movimientos de tropas de ambos países en la zona. Líderes guyaneses han comparado la posible anexión con la de Ucrania. La Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, a la que Venezuela no reconoce su jurisdicción sobre esta cuestión, dictaminó antes de la votación que «Venezuela se abstendrá de emprender cualquier acción que modifique la situación que prevalece actualmente en el territorio en disputa», a la espera del juicio que pretende celebrar en primavera, tras años de examen y décadas de negociaciones fallidas. 

El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, ha expresado el apoyo de Washington a la soberanía de Guyana en una conversación con el presidente de ese país, Mohamed Irfaan Alí.

Como dirían en Venezuela, vistas estas “pendejadas”, vamos a tratar de analizar algunos acontecimientos y sus posibles repercusiones. El Gobierno de Venezuela y la Plataforma Unitaria de la oposición pactaron en octubre del pasado año en las islas Barbados dos acuerdos importantes: uno sobre garantías electorales y otro sobre la celebración de elecciones presidenciales en el segundo semestre de 2024. Aunque no hay fecha, las partes firmaron respetar el calendario constitucional que establece que deberían ser como máximo en diciembre de 2024. También se acordó un mecanismo de seguimiento y verificación, clave para que se implementen las garantías acordadas.

En resumen, Nicolás Maduro ya tiene el discurso oficial de la campaña electoral: el Esequibo. De hecho, ha dado instrucciones a los organismos estatales para que figure en sus fachadas y se reparta información a los ciudadanos con las razones por las que esa zona pertenece a Venezuela, reiterando que el proceso debe “consolidar la paz, la integridad territorial y la unión nacional”.

Con el Esequibo, aparte de las reivindicaciones históricas, Maduro abre un frente de carácter “nacionalista” que le permite llevar la iniciativa electoral y tener el control del proceso; a la vez podría tratar de meter en una trampa a la oposición. 

¿Qué venezolano va a estar en contra de que el Esequibo, un territorio en litigio, que correspondía a la Capitanía General de Venezuela española, forme parte de su nación? De hecho, antes del debate en la Asamblea sobre el pasado referéndum, Nicolás Maduro, ya había indicado que la “respuesta de todo el pueblo venezolano es ir masivamente a votar el Referéndum del 3 de diciembre” y rechazó lo que llamó «colonialismo jurídico». 

Sobre el pasado referéndum, diversos medios de comunicación lo califican como un fracaso por la baja participación, debido a la indiferencia de un electorado que vive en la pobreza o en extrema pobreza. Recordar que, según la ONU, cuatro millones de venezolanos siguen necesitando ayuda humanitaria en América Latina. Otros consideran que con este nuevo llamado a las urnas busca distraer la atención sobre el excelente resultado de las primarias opositoras realizadas el 22 de octubre y la proyección política que este proceso dio a María Corina Machado, a la que, por el momento, el Gobierno no permite su candidatura.

En octubre, en las primeras primarias del país en 11 años, la oposición venezolana se unió en torno a María Corina Machado, una exlegisladora de centroderecha que ha atacado a Maduro por la creciente inflación y la escasez de alimentos, «un gobierno autoritario que se enfrenta a una situación política difícil siempre está tentado a buscar un tema patriótico para envolverse en la bandera y conseguir apoyo, y creo que eso es en gran parte lo que Maduro está haciendo», no obstante, Corina Machado, la candidata elegida por la oposición para representar al espacio en las próximas elecciones presidenciales, también ha publicado comentarios en sus redes sociales bajo la consigna «el Esequibo es nuestro».

En este contexto, no se puede descartar que, Maduro, en medio de una difícil campaña para su reelección, pueda tratar de intensificar el conflicto y declarar un estado de emergencia que permita al Gobierno postergar las elecciones. 

Algo de historia

Venezuela declara su independencia de España (1810) en el territorio que correspondía a la Capitanía General de Venezuela, donde estaba incluida la zona que llegaba hasta el margen izquierdo del río Esequibo. Los británicos tomaron posesión de las colonias de Demerara, Berbice y Esequibo, que pasaron a formar parte de la Guyana Británica. Antes de eso, lo que hoy es Surinam estaba la Compañía de las Indias Neerlandesas. 

Como no estaba definido el límite occidental de la Guyana Británica, el Reino Unido comisionó a Shomburgk para que estableciera los límites entre Guyana Británica y sus vecinos, entre ellos Venezuela, que en 1841 planteó que había sido despojada de sus territorios ubicados al oeste del Esequibo. El Reino Unido y Venezuela acordaron que la zona en controversia no sería ocupada y la definieron como territorio en disputa. 

Con la mediación de EEUU, Venezuela y el Reino Unido (1897) se comprometieron a respetar el resultado de un arbitraje internacional con la participación de Reino Unido, Rusia y EEUU, este último en representación de Venezuela. El Laudo Arbitral de París otorgó a los británicos la soberanía sobre toda la zona objeto de controversia y dejó a Venezuela una porción de tierra hacia el sur en la desembocadura del río Orinoco. Venezuela denunció (1962) ante la ONU que hubo perversiones en el procedimiento arbitral y dejó claro que consideraba el fallo del Laudo como nulo e írrito. En una carta póstuma de uno de los árbitros estadounidenses evidenciaba la que, asegura, fue una supuesta componenda del presidente ruso en el tribunal con los representantes británicos para lograr una decisión unánime y contraria a Caracas.

En 1966, se firma el Acuerdo de Ginebra en el que el Reino Unido admite que existe una controversia sobre ese territorio. Ese mismo año, Guyana logra su independencia y se inicia una negociación entre ambos países. Con los buenos oficios del primer ministro de Trinidad y Tobago, Eric Williams, Venezuela, Guyana y el Reino Unido firmaron el 18 de junio de 1970 el llamado Protocolo de Puerto España, que estableció un plazo de 12 años, contados a partir de la rúbrica, durante el cual “no se haría valer ninguna reclamación que surja de lo dispuesto en el artículo 1 del Acuerdo de Ginebra y se suspendería el artículo 4 de dicho acuerdo”. Las partes acudieron nuevamente a la ONU (1986) para solucionar la disputa y acordar un mediador. 

Fueron tres y el último de ellos, Norman Girvan, falleció en 2014 sin haber logrado una solución. Tampoco hubo nuevas solicitudes desde las partes hacia la ONU para que se designara a un nuevo mediador. 

En 2015, Exxon Mobil descubre petróleo en el área que reclama Venezuela. Guyana demandó a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia (2018) para que esa instancia confirmara la validez del Laudo Arbitral de París de 1899. 

En diciembre, la CIJ dictaminó que tenía competencia para conocer el caso, algo que Venezuela no reconoce (2020). Venezuela emitió una declaración en la que reafirma el dominio sobre el Esequibo (2021). Guyana reaccionó a tal declaración considerándola una amenaza a su soberanía e integridad territorial. 

Geopolítica y Geoestratègia

La zona en reclamación está en el noreste de Sudamérica. Son casi 160.000 km2, con salida al océano Atlántico y ubicada entre las desembocaduras de los ríos Orinoco y Esequibo. 

La población es de unos 125.000 habitantes, de los más de 791.000 habitantes de Guayana.

Guyana controla la zona reclamada por Venezuela desde 1966, cuando logró su independencia del Reino Unido, y representa aproximadamente unos dos tercios de la totalidad de su superficie del país, por lo que una «anexión» de Venezuela supondría una amenaza existencial para el país caribeño. La región tiene gran cantidad de recursos minerales como bauxita, oro, diamantes y manganeso, así como, “importantes reservas de uranio, petróleo y gas natural».

En los últimos 20 años, el PIB per cápita de Guyana ascendió de US 955 en 2002 a US 18.989 en 2022, según datos del BM. Guayana pasó entonces de tener una producción de petróleo «inexistente» y de formar parte de los acuerdos de suministro de petróleo apuntalados por Venezuela a producir miles de barriles de petróleo. Venezuela reconoce que el conflicto con Guyana «se avivó» en 2015 cuando la estadounidense ExxonMobil anunció el descubrimiento de un primer yacimiento en el océano Atlántico. Guyana dio entonces el aval a ExxonMobil para extraer petróleo y Venezuela mostró su disconformidad. ExxonMobil, que hizo el descubrimiento, sugiere la existencia de entre 800 millones y 1.400 millones de barriles de crudo de alta calidad. La proyección que hacen los expertos es muy ambiciosa. Se prevé que Guyana produzca 1,7 millones de barriles de petróleo por día para 2035, lo que podría ponerla entre los primeros puestos de la lista de los mayores productores mundiales de petróleo en alta mar, superando a EE. UU., México y Noruega.

Conclusiones

La causa de los enfrentamientos entre Guyana y Venezuela derivan de la propiedad de los yacimientos petroleros descubiertos en las costas del Atlántico. En una zona reclamada por Venezuela, con raíces históricas de compleja resolución. Hasta 2015, es la primera vez que este tema crea conflictos, antes había estado dormido, debido a que era políticamente más interesante para el gobierno de Venezuela mantener alianzas con Cuba o con el Movimiento de Países No Alineados, al que pertenece Guayana, que reclamar el territorio del Esequibo. 

Para entenderlo mejor, tenemos que retrotraernos a la política exterior impulsada por el fallecido presidente Hugo Chávez desde 1999, que dio especial preponderancia a la “diplomacia petrolera”, término que define el uso de la ingente reserva de crudo del país sudamericano para apuntalar sus intereses político-estratégicos. Hugo Chávez fue durante 14 años (1999-2013) presidente de Venezuela y promotor de la Revolución Bolivariana, que influyó significativamente en otros países de la región. Chávez creó en 2005 Petrocaribe, un acuerdo con 17 países del área del Caribe para vender petróleo venezolano a crédito y bajo interés, y Guyana estaba entre los países beneficiarios. 

El hundimiento de la actividad económica en Venezuela (entre 2013 y 2021 la economía perdió más de tres cuartas partes de su tamaño), ha provocado que el Gobierno haya centrado sus proyectos en las zonas del  llamado “Arco Minero”, rica en minerales, para intentar obtener los recursos que ha perdido con la caída de la producción petrolera. En este contexto, el descubrimiento de vastas reservas de petróleo en aguas de Guyana, que también reclama Venezuela, es el origen del conflicto.

Mientras Venezuela, en vísperas de un año electoral, anuncia que quiere «recuperar» esta región, Guyana lucha por garantizar su integridad territorial. Por el momento no se percibe la intención de llegar a un conflicto abierto entre ambos países.

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