Creo que llego a tiempo para escribir y enviar esta carta a los RRMM. Voy a cumplir 62 años y aún creo en ellos, al menos en esto sí sigo creyendo. Me ha terminado de abrir los ojos la reunión familiar y de amigos de esta Nochebuena, os cuento por qué.
Nos hemos juntado a cenar este año bastante gente ya mayor, que ve cerca su jubilación, con más achaques de los que la sanidad es capaz de atender; jóvenes profesionales, llenos de proyectos, que siguen viviendo con sus padres y que tienen más preguntas que respuestas sobre su futuro; había menos niños de los que nos juntábamos antaño, niños que van creciendo, de momento, ajenos a lo que les queda por vivir; y algunos amigos, una de ellos ciega y con ELA y otro de ellos su cuidador, inmigrante latino sin papeles que lleva por aquí más de 7 años y medio.
Llevo muchos años sin necesitar algo de verdad importante. Pero este año, por lo que sea, se me acumulan los deseos a cumplir en 2026, porque la conclusión que saco de estos últimos años es que la gente necesitamos urgentemente que suceda algo importante que le cambie el rumbo y el ritmo a todo lo que nos viene aconteciendo, porque nada se resuelve y todo se complica más cada día. Por eso necesito escribir esta carta a los RRMM, que llevaré a Correos inmediatamente para que llegue a tiempo a su destino.
Queridos Reyes Magos.
Me llamo Carmen. Soy ya una persona mayor, viuda, trabajadora, con una familia y unos amigos a los que procuro cuidar y proteger, vieja militante socialista y española. Y sí, soy republicana, quizá en eso podáis pensar que no soy coherente al dirigirme a vosotros, sólo quizá. Sin embargo, y precisamente por todo eso que soy, necesito pediros 4 cosas que quiero que hagáis todo lo posible por traerme este año, sin falta. Dejaré, como siempre, mi zapato limpio en el alféizar de la ventana que da a la entrada de casa.
En realidad lo que necesito no es solo para mi, es para todos los que habitan conmigo mi casa grande, que es España. Espero que no penséis que os pido demasiado. Creo que este año me he portado bien, he guardado las formas, he sido prudente y quizá algo más moderada de la cuenta. Y he tratado de entender lo que sucede por todos los medios a mi alcance.
Pero por mucho que he hablado con gente que sabe mucho de esto, analizado escenarios, estudiado propuestas de todo tipo, atendido discursos de muchos colores y comparado ideas, no logro que cambie el diagnóstico que, más o menos, todos compartimos sobre cómo estamos. De hecho, la conclusión general es que tenemos magníficamente híper diagnosticada la situación.
Lo que voy a pediros no son caprichos, son verdaderas necesidades, tenerlo en cuenta. Realmente lo que os voy a pedir nos hace mucha falta, porque los que tenemos están agotados, están anticuados, han cumplido su misión y finalizado su tiempo. También tenemos aprendidas las lecciones sobre para qué nos han servido y sobre lo mucho que nos han afectado. Pero necesitamos seguir, esto es lo más importante de todo. Por eso quiero pediros estas cuatro cosas:
Un nuevo proyecto de modelo de país, actual y moderno, que nos permita mirar al futuro con la esperanza de que nosotros y nuestras siguientes generaciones nos sintamos seguros en relación a todo eso que las personas necesitamos tener para ser felices y poder decidir libremente donde y cómo queremos vivir, sintiéndonos protegidos e iguales entre nosotros.
Un nuevo proyecto de modelo social, para toda la gente, plural y democrático, que convoque y una a la más amplia mayoría en torno a lo importante, o sea, que nos garantice que los derechos fundamentales que nos dimos constitucionalmente se cumplan religiosamente y, a poder ser, que se amplíen y fortalezcan. Un modelo donde quepamos todos, holgadamente.
Un nuevo proyecto de modelo de partidos políticos, que sean verdaderos instrumentos de transformación social y que sean propiedad de la gente, no solo de los militantes. Que tengan proyectos políticos gobernables para todo el país, con sentido de Estado y buscando la igualdad y la cohesión social. Programas políticos que se hayan construido democráticamente en el seno de un sano debate y con consenso interno. Y que tengan a los mandos del partido y del programa político a los mejores de entre los más capaces, a los más limpios, transparentes y dialogantes de entre los mejores y a los más trabajadores al servicio único de lo público de entre los que den un paso al frente para asumir tamaña responsabilidad.
Como soy militante socialista, quisiera añadir que todo eso nos hace mucha falta a la familia socialdemócrata, una falta “especial”. Vosotros que sois RR Magos, sabéis a qué me refiero, porque “todo lo veis y todo lo sabéis”. Yo procuro hacer todo lo que está en mi mano para aportar trabajo e ideas que nos fortalezcan para prestar el mejor servicio posible al país y a su gente. Somos muchos los que estamos ahí, pedaleando cuesta arriba -al sol y llueva, truene o nieve- para que las cosas vayan moviéndose hacia un nuevo punto cardinal, pero es una tarea titánica que, además, no es compartida por toda la familia. Ya sabéis, en todas las familias cuecen habas.
Un nuevo proyecto de modelo de Gobiernos, que entiendan que gobernar un modelo de país y de proyecto político, para un nuevo modelo de sociedad, necesariamente requiere ejercer un liderazgo que convoque apoyos mayoritarios, porque supone integrar, consensuar, converger y acordar, sin salirse de los márgenes de lo constitucional. Implica conocer bien el país, su arquitectura de Estado, a sus gentes y sus verdaderos problemas y expectativas. También requiere conocer bien el mundo y sus circunstancias. Implica trabajar la gobernanza del proyecto político propio, pero conociendo bien los de las demás alternativas políticas, para buscar los puntos en los que convergen y trabajarlos en común. Ejercer así las tareas de gobierno, de manera responsable, serena, predecible y armónica, debe poder trasladar a la sociedad esas mismas vibraciones, para que todos sintamos que vamos en el mismo barco y hacia un puerto al que haya decidido llegar la mayor cantidad de gente posible.
Parece que os estoy oyendo comentar entre vosotros “esta mujer no está en sus cabales”, “como si fuera tan sencillo como escribirnos una carta”, “somos Magos, no todopoderosos”, “¿donde encontramos todo eso?”, “¿todo eso ya nos lo habían pedido antes, no os suena?” o “¿por qué no pide cosas normales, como todo el mundo?”. Vale, lo acabo de entender. Tenéis razón al pensar todo eso y más. Esta no es la vía para poder conseguir tener esos cuatro proyectos, quedó convencida. La vía es seguir trabajando en ello con la gente que piensa que es posible hacer las cosas de otra manera. No llevaré esta carta a Correos, de acuerdo, eso sería lo mismo que largar el problema a un tercero cuando lo que tengo que hacer es seguir trabajando con la gente que cree que no es posible quedarse mano sobre mano mientras todo se sigue descomponiendo.
Pero como vosotros “todo lo veis y todo lo sabéis”, sabed que todo eso está sobre la mesa. Que mucha gente del común nos hemos remangado para trabajar en ello y que más pronto que tarde presentaremos una buena propuesta, que será diferente, tendrá ese “algo” que mucha gente necesita ver y escuchar para poder volver a creer en algo, aunque reconozco que la gente ya estamos hartos de ver y escuchar, da igual qué.
Y ya que estamos, queridos RRMM, para ir cerrando esta carta, puestos a pediros algo que sí que me podáis regalar, como sé que vais a pasaros por todas las casas de este país la noche del 5 de enero, os pido que cada paquete que dejéis bajo el árbol o al pie del nacimiento tenga un pequeño detalle de color rojo. Un lazo, una bola, un ramito de acebo, una etiqueta, un cascabel, unos lunares, una moña, una cinta con las puntas rizadas, una campanita, unas rayas en el envoltorio, cualquier detalle vale.
Con eso espero que la gente como yo, del común, que suele fijarse en esos detalles, entienda el guiño de complicidad que les hacemos un nutrido grupo de compatriotas socialdemócratas, para que estén atentos, porque pronto van a tener noticias del trabajo que tenemos entre las manos y que pondremos en su conocimiento y al servicio de todos. Porque vamos a necesitar que todos, o al menos los más posibles, sepan que en este país existe una alternativa al “más de lo mismo” que quizá sea de su interés, liderada por personas capaces, diferentes a “los de siempre”.
Queridos RRMM, solo me queda agradeceros vuestra comprensión y vuestro trabajo. Deseo que este año os resulte todo fácil, que podáis llegar a cada casa a dejarnos a todos al menos un paquete de felicidad. Yo, como siempre, os dejaré unas galletas glaseadas y unos vasos de leche (este año el glaseado es de fresa 😉). Y para los camellos dejaré agua y unos tomates.
Adornaré la mesa con unas rosas rojas, no tenéis pérdida.
Carmen.
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