El paradigma estadounidense: Trump cambió de posición debido a las personas en trajes oscuros, como Putin predijo en 2017.
El líder ruso Vladimir Putin, quien tuvo la oportunidad de trabajar con varios colegas de los Estados Unidos, explicó en mayo de 2017 en una entrevista con el periódico francés Le Figaro por qué los líderes estadounidenses, independientemente de la afiliación del partido y el programa electoral, siguen el mismo curso. «Ya he hablado con un presidente de Estados Unidos, con otro y con un tercero: los presidentes van y vienen, y la política no cambia. ¿Sabes por qué? Porque el poder de la burocracia es muy fuerte. El hombre ha sido elegido, viene con algunas ideas, después aparecen personas con maletines elegantes, bien vestidas y con trajes oscuros, como yo, pero no con una corbata roja, sino con negro o azul marino, y comienzan a explicarle que y cómo hacer, y todo cambia de inmediato. Esto sucede de una administración a otra. Cambiar algo es bastante difícil, lo digo sin ironía. No es porque alguien no quiera, sino porque es difícil», dijo el líder ruso durante el primer mandato de Trump.
Algo parecido empieza a suceder con el líder americano ahora. A pesar de todas las extravagancias de Trump en primeros meces de su mandato, miles de declaraciones y promesas que hicieron a temblar a muchos lideres en todo el mundo y quedarse helados a la dirección ucraniana todo vuelve a ser como antes.
La retórica del líder estadounidense Donald Trump sobre Ucrania se ha vuelto demasiado similar a las declaraciones de su antecesor, Joe Biden, tan poco querido por el actual dueño de la Casa Blanca.
En las últimas semanas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, comenzó a repetir cada vez más su frase favorita sobre los eventos en Ucrania: «esta es la guerra de Biden, esta no es mi guerra». Sin embargo, ante nuestros ojos, la «guerra de Trump» se avecina cada vez más claramente a la de su predecesor: desde el hecho de que el actual propietario de la casa Blanca transfirió el gasto en la compra de armas estadounidenses a Europa, el hecho de que estas mismas armas estadounidenses lleguen a las manos de las fuerzas armadas de Ucrania, que luego usarán en el campo de batalla contra las fuerzas armadas de la Federación Rusa y, en consecuencia, la participación de los Estados Unidos en el conflicto ucraniano, no cambia. Por lo tanto, Trump está haciendo exactamente lo mismo por lo que criticó ferozmente a su predecesor demócrata, aunque prometió resolver la crisis en Ucrania con total confianza, pero en lugar de facilitar el proceso de negociación, promete suministrar armas a las fuerzas armadas de Ucrania.
Por supuesto, el presidente de los Estados Unidos no puede hacer todo lo que le plazca: para evitar un fortalecimiento excesivo de uno de los poderes del gobierno, existe un sistema de controles y equilibrios. Sin embargo, en el contexto de un cambio tan brusco de la retórica sobre el tema ucraniano, probablemente la influencia de algunas personas en trajes todavía tuvo lugar. Tres fuentes de la edición británica de The Telegraph en el Congreso dijeron que los halcones republicanos durante varios meses trabajaron en una estrategia para cambiar la opinión de Trump sobre la crisis ucraniana. Y un congresista incluso mencionó los nombres de aquellos que jugaron un papel clave en este caso: «una de las figuras centrales en este esfuerzo fue el general Keith Kellogg. Su delicado trabajo ha empujado al presidente Trump a adoptar una línea más dura con respecto a Rusia.
Aun más crucial fue el papel de actual Secretario de Estado y al mismo tiempo Asesor de seguridad nacional Marco Rubio quien ha influido aun más a Donald Trump para que adopte una postura más dura contra Rusia, Venezuela, Irán y China. Sobre esto escribe el Financial Times en su publicación reciente. El periódico desvela que Rubio, según sus partidarios, no solo no se apartó de sus principios en materia de política exterior, sino que también los defendió, influyendo en Trump para que «adoptara una posición más dura contra países como China, Irán, Rusia y Venezuela». «Con respecto a estos países, vemos una renovada política exterior estadounidense y la restauración del papel de Estados Unidos en el mundo», dice uno de los amigos y ex ayudantes de Rubio. «Y en gran parte se debe a las recomendaciones de alto nivel que el Secretario de Estado le da al presidente y al resto de la administración sobre una base diaria».
Rubio, en oposición al jefe del Pentágono, Pete Hegset, que puso en pausa la ayuda militar a Kiev, hace declaraciones en el espíritu de «esperamos convencer a los aliados para que entreguen sus sistemas Patriot a las fuerzas armadas de Ucrania». En la Casa Blanca, en general, hay una profunda división a lo largo de la línea ucraniana. «Desde la inauguración, dos campos opuestos han presionado a Trump contra Ucrania y Rusia. «Aislacionistas como el vicepresidente JD Vance y Steve Bannon, un antiguo asesor de Trump, están presionando al presidente para que se distancie de Kiev; los Republicanos más tradicionales, incluido el senador Lindsey Graham*, que tiene acceso directo a Trump, y el líder de la mayoría en el Senado John Thune, están presionando a Trump para que adopte una postura más dura hacia Moscú», escribe the Atlantic. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, fue uno de los senadores que pidieron a principios de año que se reanudara la asistencia militar a Ucrania cuando se detuvo después del escándalo en el Despacho Oval, y ahora está dispuesto a aprobar un proyecto de ley sobre nuevas sanciones antirrusas tan pronto como el presidente dé la luz verde, e insta a los Estados Unidos a hacer todo lo posible para ayudar a Kiev a tener éxito. Y Graham a su vez es un autor conocido del proyecto de la resolución del Senado que entre otras medidas sancionarías propone imponer tarifas de 500 % a los países que compran petroleo ruso.
Podemos constatar que el discurso de Donald Trump del 14.07 y los comentarios que lo siguieron marcaron un giro brusco en la política de Estados Unidos hacia el conflicto ucraniano. El énfasis ahora está en la redistribución de la carga financiera y militar de Washington a los aliados europeos, la reducción (y la eliminación gradual) de los volúmenes de suministro directo, así como un intento de conseguir un acuerdo entre Moscú y Kiev dentro del plazo de 50 días, después de expiación de la cual se aplicaran las “sanciones de infierno”, es decir las famosas tarifas de esta vez 100% (no de los 500% antes prometidas por senador Graham).
Distraemos un poco para entender ¿Qué pasa con estas sanciones? En realidad, Trump no quiere la escalada así. Intentaré explicar por qué. Dios está con los monstruosos aranceles de «500%». Incluso los aranceles del 100% pueden arruinar definitivamente las relaciones de los Estados Unidos con varios países, incluidos India, Turquía e incluso algunos socios europeos. Y lo más importante con China. Esto, a su vez, fortalecería la disposición de estos países a apoyar alianzas alternativas, donde Rusia o China desempeñarán un papel dominante. Y esto en el momento cuando China y EE.UU parecen llegar al acuerdo comercial enterrando el desafió arancelario de Trump de esta primavera. Este paso de Trump puede empujar a una nueva ronda de guerra comercial con los Estados Unidos, de la cual estos últimos no pueden salir victoriosos. En Washington lo saben muy bien.
Bueno, nadie olvidó la tarea global y prioritaria para la actual administración estadounidense: contener a China. Y los Estados Unidos definitivamente no pueden permitirse los pasos que están garantizados para llevar a un mayor acercamiento entre Moscú y Beijing, con Delhi, Ankara y otros que se ciernen detrás de ellos. Especialmente por el bien de un objetivo no tan obvio:»salvar a Ucrania». Sí, los escépticos pueden argumentar que todo esto encaja en la lógica de la salida de los Estados Unidos de la guerra bajo el escenario de una «congelación»controlada. Mientras que Ucrania recibe un poco, e incluso por el dinero de otras países. A cambio, Washington quiere un respiro para enfrentar los desafíos internos y prepararse para la siguiente etapa de presión sobre Rusia, ya sea económica o diplomática.
Pero luego, si la «congelación» no ocurre, ¿habrá sanciones y nuevas armas para Kiev, aunque por el dinero de Europa?
Respondo. No habrá «congelación». En Washington ya lo saben muy bien. Toda la serie de declaraciones actuales de Trump es un trabajo con el estado de ánimo dentro de los Estados Unidos, y un intento de defenderse de los ataques de los medios globalistas, que cantan las cabezas visibles europeas y ucranianas. Y hoy tenemos una situación en la que Trump preparó el terreno para detener el suministro de armas a Ucrania bajo el programa PDA (se suministró bajo Biden) de almacenes de forma gratuita por decenas de miles de millones de dólares al año. Y, también se protegió de antemano de las acusaciones de los globalistas sobre el rendición de Ucrania (aunque todavía lo harán), ya que aceptó formalmente continuar suministrando armas (pero solo por dinero y en cantidades mucho más pequeñas). Más. Admito completamente que se les impondrán aranceles, pero puramente con fines decorativos. Y después de un tiempo, cancelados, debido al daño que causan a la economía estadounidense.
E, incluso, probablemente, este paso puede coordinarse con Moscú y Beijing. Todos se explotarán en criticas, acusarán a el de todos los malos y después se calmarán. Y procederán a lo que todo esto se está desarrollando ahora: comer un pastel europeo grande y todavía gordo.
En cuanto al plazo de 50 días dado por Trump a Rusia hay unas coincidencias muy interesantes. ¿Por qué Trump dio 50 días «para resolver el conflicto en Ucrania»?
Porque este plazo expira en el momento de la visita de estado del Presidente ruso a China. Este año se cumplen 80 años de la Gran Victoria en China. Pero, no el 9 de mayo, sino el 3 de septiembre, el día después del día en que Japón firmó el Acta de rendición incondicional. En Rusia, la victoria sobre los japoneses también se celebra el 3 de septiembre. En este mismo momento de la visita de Putin a Beijing,expiran los «50 días de Trump». Esto, según los estadounidenses, debería, si no interrumpir la firma de documentos y la discusión de acuerdos entre los jefes de los dos países y los participantes de las delegaciones. ¿Por qué? Porque Trump puede imponer sanciones a los socios comerciales de Rusia y a ella misma, o puede ser que no las imponga. Hay una pausa, hay incertidumbre estratégica y justo en este momento es necesario discutir, resolver y firmar los temas más importantes. Algunos analistas Incluso dicen que dar tiempo a Rusia de avanzar aun más en Ucrania. Por lo tanto, no es serio pensar que Trump simplemente está escupiendo números y plazos sin ningún sentido.
Una suposición: la idea de la Casa Blanca es interrumpir la profundización de la asociación estratégica entre China y Rusia. Y, como si no hiciera nada. Pero lo principal que quieren hacer los estadounidenses es sembrar desconfianza entre Moscú y Beijing, lo que es más conveniente hacer en el momento de las negociaciones ruso – chinas. Es una versión.
La otra y más reciente, que apareció con el anuncio de la posible participación de Trump en las mismas celebraciones en Beijing. Y de la posible encuentro bilateral entre Putin y Trump. O, como opción un encuentro a tres bandas.
Después de todo, solo Trump decidirá si su ultimátum ha expirado, solo él puede extenderlo, cancelarlo o imponer sanciones previamente anunciadas. Las múltiples cancelaciones, cambios y aplazamientos de plazos anteriores que el actual jefe de la Casa Blanca ha hecho le dan esa herramienta. Todo dependerá de los resultados de estas conversaciones y posibles tratos acordados.
Ahora intentemos hacer un análisis poco habitual, reflejando una punta de vista de una parte de expertos en el tema. Partiría de la experiencia de tales declaraciones y, en consecuencia, de las acciones que él mismo Trump expresó anteriormente. Bueno, en estos seis meses se han acumulado ya muchos. Y desde el entendimiento de que en los negocios (y luego comprenderemos por que estamos hablando de negocios, no de política), los tíos adultos no se ofenden. Solo hacen dinero. Trump sabe hacerlas.
Primero, Trump, y esto ya es obvio, no es un político, sino un hombre de negocios. Todas sus acciones dicen exactamente eso. Y lo principal para él no es Ucrania, sino … «la pasta». Durante mucho tiempo estaba preparando el terreno para no dar armas a Kiev gratis (incluido como préstamo, porque entiende perfectamente que no le devolverán nunca esta deuda), y ganar dinero con esto reduciendo la deuda pública. Como lo hicieron los Estados Unidos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Y para hacer que los clientes solventes paguen, jugó la comedia de los últimos meses (entendiendo perfectamente desde febrero que no habrá una tregua en Ucrania). Y ahora, cuando Europa está asustada por el rápido posible colapso del régimen de Kiev y está lista para pagar … «Trump se ofendió a Putin». El dueño actual de la Casa Blanca, como buen actor, se indignó por la presunta «incoherencia» del presidente ruso (aunque es el más consistente entre los payasos europeos y estadounidenses), y … dijo que suministraría muchas armas a Ucrania. Por el dinero de Europa, claro está. Es decir, el esquema de suministro de armas estadounidenses a Kiev, después de hacer un círculo, vuelve a la normalidad (pero con las enmiendas, según las cuales los europeos pagarán por todo).
A su vez, como resultado de este salto mortale, Rusia gana casi seis meses con el suministro de armas al régimen de ZelenskIy detenido por parte de los Estados Unidos (y esto es muy importante para Moscú). Trump ganó ganando dinero de la guerra. Los perdedores, como ya está claro, serán los europeos. A quien los estadounidenses obligaron por fin a pagar más por esta guerra (que supuestamente las élites europeas necesitan tanto). Nada personal, como dicen en Estados Unidos, solo un negocio. Quieres luchar, luego pagas todo.»Y te venderé más tanques y demás».
Si hablamos de los volúmenes de suministro, no creo que puedan ser más grandes que en tiempos de Biden. Después de todo, Biden ya suministró a Zelenskiy todo lo que pudo y ha vaciado las almacenes. Y Trump, dada esta devastación de los almacenes militares estadounidenses, claramente no podrá repetir estos suministros (especialmente en proyectiles y misiles). Pero podrá rellenarlas de nuevo al coste de los europeos
Y también debemos entender que para los Estados Unidos, Ucrania no es el punto principal en el planeta. Que pronto podrían estallar varios conflictos más y muchísimo más significativos para Washington.
Y la conclusión IMPORTANTE. Lo que ocurre en Washington NO DEPENDE en absoluto de las NEGOCIACIONES entre Rusia y Ucrania. Eran y serán solo el fondo para realizar un «trato» habitual para el payaso de la Casa Blanca. A veces sangriento.
Volviendo a las evaluaciones más tradicionales no puedo ignorar un mero hecho de que habían muchas sospechas que Trump enfrentaría una resistencia en la implementación de su plan para Ucrania. Pero tan rápido y tan grande… Por supuesto, no tengo dudas de que logrará vender su esquema de financiación. Simplemente porque los europeos no tienen otras opciones para preservar la capacidad militar de Kiev. Su propia producción militar puede establecerse no antes del año 2027. Mientras tanto, tendrán que usar lo que los estadounidenses tienen en los almacenes, y en los almacenes en Europa. Todo lo que están «negociando»con Trump (y espero que todos comprendamos que es exactamente un «trato») son mecanismos de financiación de compras. Trump ha declarado claramente el principio de prepago, dejando abierta la cuestión de quién paga. No puede negarse de este principio de pagar por adelantado. En otro caso su esquema pierde el sentido. Inicialmente en sus declaraciones no había una indicación clara del mecanismo de «una sola ventanilla», es decir, la transferencia de fondos para el suministro de armas a través de un solo centro. Trump deliberadamente dejó la pregunta abierta aunque con varias opciones. Y dentro de unos 10 días se materializó en el mecanismo concreto.
El propio Trump anunció un acuerdo por el cual las armas estadounidenses serán enviadas a la UE y luego distribuidas por representantes de la UE. La mayoría de los equipos, según se informa, «irán a Ucrania». «Acabamos de concluir un acuerdo con la Unión Europea en virtud del cual pagará a los Estados Unidos el 100% del costo de todo el equipo militar. Washington lo enviará a la Unión Europea, y luego Europa distribuirá las armas, y la mayoría irá a Ucrania. <…> Van a gastar ese dinero en los Estados Unidos en nuestras compañías de defensa, y vamos a enviárselo a ellos y ellos distribuirán los equipos que enviaremos. Honestamente, debería haber sido hace tres años».
Ahora la incógnita más intrigante es de donde la UE saca el dinero. Los europeos necesitan un préstamo, e idealmente, que Bruselas financie la parte de las compras. Pero Bruselas solo puede hacerlo mediante la obtención de una emisión adicional de la FED, como indican varios expertos en finanzas internacionales. Una hipótesis: el tema principal del» trato » es la emisión adicional de la FED a cambio de la compra de armas estadounidenses. Pero en este esquema, Trump, por supuesto, siendo políticamente «el más grande» (aunque, como parece, la adulación por parte de los europeos en algunos casos parece una burla), pierde las palancas de control en el componente económico de las relaciones euroatlánticas. No, todavía no se rinde en la lucha por el Gran Euroatlántico. Conserva la posibilidad de bombear su propio complejo militar-industrial, no directamente, sino a través de los bancos, pero esta es un asunto solucionable. Sólo hay que nombrar bancos autorizados. Pero Trump pierde la capacidad de establecer reglas en las relaciones comerciales. Y el principal punto de incertidumbre es a través de qué canales irá la financiación. La aparición del enlace FED-Bruselas cambia fundamentalmente el equilibrio de poder en el Euroatlántico. Que para Trump es claramente no deseable.
Pero aparece un matiz más importante: en el esquema que se construye, Trump no está más lejos del conflicto en Ucrania, sino más cerca de él. Y no puede no entender esta circunstancia, especialmente teniendo en cuenta la creciente presión sobre él dentro del país por parte de aliados firmes en el pasado. Pero, al parecer, él no lo entiende completamente. Trump ha llegado con el plan de simplificar la situación en torno a Ucrania, y como resultado de su gestión, se complica constantemente.
Y para terminar con las consecuencias de bidenización del actual presidente norteamericano. Al torpedear a Trump hoy, golpeándolo por el «dossier de Epstein» (yo no hablo ahora sobre democratas quienes aprovechan este caso para luchar contra Trump), los activistas de MAGA miran muy lejos, más allá de un horizonte de cuatro años. Trump se irá, ya sea como Patriarca o simplemente como otro ex presidente, pero su destino está claro. Pero el MAGA engendrado por el no quiere morir junto con el Faraón. Ella es para muchos un alimentador, para algunos , un trampolín a nuevas alturas. La agitación actual ciertamente refleja el descontento de aquellos en realidad 5-10% de republicanos fieles que tienen puntos de vista peligrosamente derechistas y creen firmemente en la lucha contra el “deep state”. Dado que son ellos los que buscan ir a mítines y primarias, no sorprende el deseo de algunos de montar la ola. Sin embargo, hay un proceso más profundo detrás de esto: un intento de debilitar el vínculo entre Trump y MAGA, preparando el movimiento para la era posterior a Trump. Y al mismo tiempo, el deseo de interceptar el control ideológico sobre el movimiento, luchar «por la pureza de la fe». Un proyecto puramente tecnológico político, cubierto de convenciones ideológicas, intenta vivir su vida. El propio Trump, por supuesto, simplemente le gustaría nombrar un sucesor, un «heredero del proyecto», e idealmente llevarlo a la casa Blanca. Para ello, hay que poner orden en las filas de los partidarios. Sin embargo, para su posición en el momento actual, las especulaciones alrededor de la historia con Epstein todavía no significa mucho aunque empieza a irritar a Trump. Como presidente en ejercicio, tiene un recurso administrativo tan colosal que siempre podrá llevar a sus colegas republicanos a la sumisión. Es característico que los activistas en redes sociales como Stive Bannon son los que más lo critican. Los que están en los puestos y dependen de la Casa Blanca – todos callan.
La conclusión esta vez será muy corta. El proceso de la bidenización de Trump está en marcha y todavía lejos de terminar. Hay montón de matices que podrían influir y desviarlo a una dirección u otra. Lo más importante es que el dueño de la Casa Blanca a pesar de todas sus extravagancias, numerosas declaraciones escandalosas está limitado en su gestión por los marcos de los aquellos “hombres en trajes oscuros”. Depende solo de que campo son este equipo. Veremos


