Las elecciones generales peruanas celebradas el 12 de abril de 2026 desembocan en una segunda vuelta para el 7 de junio, en la que el país deberá elegir entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Más que una simple votación, el balotaje se presenta como una prueba de resistencia para una democracia agotada por la inestabilidad, la desconfianza institucional y la fragmentación política.
La última información disponible sitúa a Keiko Fujimori por delante de Roberto Sánchez. Reuters recoge dos encuestas: Ipsos: Keiko 38%/Sánchez 35% y Datum: Keiko 39,8%/Sánchez 35,9%. Es decir, una ventaja de unos 3–4 puntos, suficiente para hablar de favoritismo, pero no de victoria asegurada.
Además, Reuters subraya que Fujimori fue la más votada en primera vuelta con 17,17%, mientras Roberto Sánchez obtuvo 12,03%, lo que confirma que ambos llegan al balotaje desde una primera vuelta muy fragmentada.
Escenario más probable: victoria ajustada de Keiko Fujimori.
Hoy parece el escenario más probable porque llega primera en las encuestas, capitaliza el miedo a la inseguridad y aparece como opción de “orden” ante el avance de la extorsión, la criminalidad organizada y la sensación de Estado débil. La inseguridad se ha convertido en el gran tema de la campaña: las denuncias por extorsión se han multiplicado por cinco en cinco años y los homicidios llegaron a 2.226 en 2025.
Sin embargo, la elección no está cerrada. El dato clave es que Reuters señala un bloque muy alto (alrededor del 27%) de votantes que podrían votar en blanco o abstenerse. Ese porcentaje podría alterar el resultado, sobre todo si el voto anti-Keiko se concentra finalmente en Roberto Sánchez.
Según la cobertura de Ipsos recogida por Infobae, Keiko concentra fuerza en Lima y el norte, mientras Sánchez domina mejor en el Perú rural y el sur. Esto reproduce una fractura clásica: Lima frente a regiones, costa frente a interior, orden frente a protesta social.
El anti-fujimorismo sigue siendo el principal límite de Keiko.
Aunque su rechazo ha bajado, Reuters recuerda que todavía mantiene una tasa de rechazo elevada, en torno al 40%. Eso significa que puede ganar, pero difícilmente con una legitimidad social amplia.
En resumen, la hipótesis más probable es una victoria ajustada de Keiko Fujimori, apoyada en el voto urbano, conservador. Pero Roberto Sánchez conserva opciones si logra convertir el rechazo al fujimorismo en voto útil y movilizar al sur andino y al Perú rural. En cualquiera de los dos casos, el próximo gobierno nacerá con una legitimidad frágil y un Congreso previsiblemente fragmentado.


