Los Jueces son el balón de un partido barriobajero. Un bando afirma que prevaricarían. Grave acusación. Actuarían contra el Gobierno Frankenstein o Frente Popular (según Rubalcaba o Varela). Cuando van contra el PP, en cambio, son justos. Otros rechazan esta visión. Estamos en un atolladero del que hay que salir. Solo puede ser con el esfuerzo de todos.
Los sanchistas dicen que los jueces son de derechas. Por eso perseguirían injustamente a Sánchez, su familia y sus partidarios. ¿Creíble? Más bien, tinta de calamar. Deben respetar al Poder Judicial y su independencia. Eso es lo constructivo y el sanchismo se equivoca. Nada tiene de un PSOE mejor representado por Page, Presidente autonómico, Jordi Sevilla, aspirante a liderarlo, Nicolás Redondo, intelectualmente sólido, José Luis Corcuera, una roca socialista, Rodríguez Ybarra, una memoria al quite, sin olvidar a Felipe González al que añoran la mayoría de los españoles. Los que apoyan a los Juecesvaloranque sepan enfrentarse al “Puto Amo” (dixit Oscar Puente) y sus pretorianos, algunos sentenciados con muchos años de cárcel. El hermanísimo con nueve años de inhabilitación. “Dura Lex, sed Lex”.
Zapatero vuelve ahora a la superficie de aguas intranquilas o indignadas. ¿Estará inquieto? Se entendería porque no se entienden otras cosas. De Moncloa fue al Consejo de Estado. Lo abandonó, se entusiasmó por la dictadura chavista, la extrema izquierda del Grupo de Puebla y apoyó la amnistía a los golpistas catalanes. ¿Deseará una España republicana, confederal y bolivariana? Debe aclararlo.
El Juez Calama piensa que dirigía una trama de tráfico de influencias para el rescate de la aerolínea Plus Ultra. Zapatero clamó su inocencia este jueves en una televisión amigable buscando al Pueblo contra el Juez, pero es Zapatero contra sus socios y amigos con versiones irreconciliables. Las joyas serían una cortesía de un amigo invisible que olvidó en una caja fuerte. Se queja de daño reputacional. Truman aconsejaba salirse de la cocina si no se aguanta el calor de los fogones.
Sánchez sería una isla impoluta en un océano donde nada una “banda de ladrones” según Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal (una pandilla de pederastas vino a contestarle Bolaños). Algunos creen, sin embargo, que algo sabría. Nadie le señala rellenando ilícitamente sus bolsillos. Su perversión sería el poder a cualquier precio político, aunque un medio de pago podría ser ver sin ver. ¿Por qué volvió a darle a Ábalos un escaño sabiendo que ya no podía ser Ministro sin contaminar al Gobierno? En la Isla de la Perfección hay costes por no divisar las aletas dorsales de los tiburones. Estamos aún más abajo en el índice de percepción de corrupción que con Rajoy … Sánchez debiera apartarse de “motu proprio” por el bien del país. Algunos, como Sáenz de Cosculluela, piden elecciones y que no se presente.
El muro divisivo de la izquierda que destroza a España se eleva más con otros albañiles de la derecha. ¡Volvamos al espíritu de la Transición! No intentaban estrangular al adversario, hoy enemigo tanto para insultos como, parece, para un paredón. Los peores, Tellado y Puente. Este último anima a Puigdemont a venir a España sabiendo que quedan cuestiones pendientes a pesar de la sentencia del Tribunal europeo que no se opone a la amnistía. Le detendrían. ¿Quiere Puente incendiar el bosque catalán? Se encrespa irresponsablemente al respetable. El PSOE debe cambiar de dirigentes y de forma de actuar.
Todos los sondeos (salvo Tezanos) apuntan a una victoria del PP en unas elecciones generales y una gobernanza con Vox. El PSOE debiera evitar que el PP dependiese de Vox en una Investidura. Un gobierno de gran coalición sería una fórmula o que ayudase desde la oposición pactando la Investidura y temas de Estado. No es posible seguir con esta polarización, odio, corrupción y una instrumentalización de las Instituciones (ahora la Guardia Civil). Un verdadero PSOE debiera dar el ejemplo y exigir que los demás se comporten bien. Si Sánchez sigue en La Moncloa o se atrinchera en Ferraz, será imposible. El cambio ha de ser empujado por la sociedad e implementado por los políticos.
Rajoy afirmó que la selección gala era una “sin franceses”. ¿Con piel negra no se puede ser francés? Un comentario racista. En Francia se indignaron. Sánchez dijo a su homólogo francés, acertadamente, que se sentía avergonzado. Debió disculparse el gallego. Lamine Yamal fue más sensato pidiendo que el futbol sea para unir.
Nuestros políticos desprecian la responsabilidad. El ambiente es irrespirable. No dan la talla. Feijóo debió rectificar a Rajoy, entre otros motivos porque Rajoy “desnacionalizó” a varios jugadores de “La Roja” que no descienden de visigodos. En la final, la selección española fue una piña nacional y vencieron. Debieran seguir los políticos su ejemplo patriótico. Esforcémonos todos.


