Juan López. Inspector de Educación.
La Educación es esa tarea que consiste en formas, personas responsables y libres, tarea capaz de dar sentido a toda una vida, pues su objetivo último es precisamente descubrir el sentido de la vida al alumnado. Tarea apasionante de enseñarles a pensar, a soñar, a ser ellos mismos y ellas mismas, a ser autónomos, a crecer por sí mismos, a ser respetuosos con todos, empezando por ellos mismos, a descubrirles que son personas, seres únicos irrepetibles, nacidos para ser útiles a los demás.
Se trata de que descubran que los mejor que les ha pasado en la vida es ser personas, de poseer la profunda y trascendente dimensión de la dignidad del ser humano, nuestra gran riqueza, la que nos hace merecedores de respeto a todos por igual independientemente de nuestra condición social, económica o cultural, sexo o edad. De que no hay mayor pobreza que perder la dignidad, es decir, la indignidad. Y que la felicidad es esa aventura interior que tiene más que ver con lo que damos, que con lo que recibimos. Es en este contexto educativo , donde es posible una escuela promotora de paz.
Porque la Educación es la transmisión y puesta en práctica de valores que favorecen la responsabilidad, el respeto y el crecimiento personal. Y entre sus fines está la formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos. Para mantener la alerta social o personal contra cualquier forma de violencia.
Eso supone desarrollar habilidades y conocimientos que permitan participar, tomar decisiones, elegir como comportarse en determinadas situaciones y responsabilizarse de las decisiones adoptadas. Conlleva recurrir al análisis multicausal y sistémico para enjuiciar hechos y problemas sociales e históricos, reflexionar de forma crítica y dialogar para mejorar colectivamente la comprensión de la realidad.
Habilidades sociales que permiten saber que los conflictos de valores e intereses forman parte de la convivencia y como resolverlos con actitud constructiva, mediante reflexión crítica y diálogo. Ello supone entender que no toda posición personal es ética, si no está basada en el respeto a los Derechos Humanos fundamentos del humanismo.
Entre las habilidades a destacar están la de saber comunicarse en distintos contextos, saber expresar las ideas propias y escuchar la ajenas, ser capaz de ponerse en lugar del otro y comprender su punto de vista, aunque sea diferente del propio.
En síntesis, EDUCAR PARA LA PAZ, exige:
Un proyecto educativo que ofrezca una visión integral de la persona, superando todo tipo de reduccionismos o utilitarismos, que tenga en cuenta las dimensiones personal, social, corporal, emocional y espiritual del ser humano.
Educar para la responsabilidad individual, la participación y el diálogo social y la defensa del sentido trascendente de la dignidad del ser humano.
Proponer una educación para la convivencia pacífica, el respeto, la cooperación, la solidaridad y la fraternidad entre las personas y entre los pueblos.
Promover la paz interior, sin la cual no hay paz exterior ni paz social.

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