Entrevista de La Discrepancia
Pablo Fernández Miranda
Pablo Fernández Miranda nos presenta su última producción literaria «La Caja de los Truenos» en Ediciones GPS donde construye una intriga apasionante desde la evocación de los últimos años del franquismo y primeros de la Transición vividos desde la Universidad. LaDiscrepancia ha tenido la oportunidad de hablar con él.

- La Caja de los Truenos es tu tercer libro publicado, Pisare tus calles nuevamente y Dos Patrias fueron los anteriores. Como en ellos, mezclas novela clásica, recuerdos personales y memoria histórica. ¿Tienes ya un nombre para ese género propio que estás creando? Llevas razón, en las librerías no saben si ponerlos en narrativa o ensayo. Por ponerle un nombre serio lo encuadraría en novela documental y, menos serio, “ensayo camuflado”. Aunque, en esta última, la parte de ficción tiene más peso que en las anteriores y hasta hay una cadena de intriga.
- En esta obra recuperas la historia de los jóvenes que combatieron al último franquismo desde la Universidad. ¿Por qué elegiste ese escenario? Con las y los jóvenes de esa época, la democracia tiene una deuda de reconocimiento.El periodo del final de la Dictadura y el principio de la Transición fue tremendamente convulso y la universidad vivió una época de gran agitación. Durante estos años, los jóvenes se manifestaban, hacían pintadas, pero a la vez cantaban, bailaban, amaban… Sin ese cuadro general nos quedamos en los tópicos.
- El libro enlaza la muerte de Carrero, el proceso 1001 o la huelga de actores —relatados casi como si hubieras estado allí— con la pandemia reciente. ¿Por qué ese salto? ¿Crees que la pandemia marcó un corte en la historia que aún no hemos sabido valorar? Me parece necesario que se sepa cómo, acontecimientos de entonces, siguen condicionando la vida de muchas personas en la actualidad, como los casos narrados en ella pero que desgraciadamente están inspirados en la realidad. La pandemia es un hito crucial. De alguna forma es un pequeño homenaje a la desaparición de buena parte de una generación determinante para estar donde estamos, mi madre entre ellas.
- Describes con precisión las mazmorras de la DGS y a quienes pasaron por ellas. ¿Fue un arduo trabajo de documentación o hablas desde la experiencia directa? Las conocí en directo, pero tuve la suerte de que fue al poco de entrar en la universidad y aún no tenía “antecedentes”, salí sin pasar lo que otros menos afortunados sí padecieron.
- Las mujeres tienen un papel central en tu relato, pese a que aquel mundo parecía dominado por los hombres. ¿Por qué quisiste dar protagonismo a las de entonces y a las de hoy que buscan recuperar el sentido de aquel tiempo? Es que las mujeres estuvieron en primera línea. En los barrios, las asociaciones vecinales estaban formadas sobre todo por mujeres. En la universidad su activismo estaba equilibrado con el de los hombres. En organizaciones como “La Joven” en la que yo estaba, en la dirección había más mujeres que hombres. Su secretaria general era Pina López Gay. Pero además de eso, a la represión, ya dura en sí misma de los que caían en manos de la policía política, hay que sumar, frecuentemente, los abusos y agresiones sexuales si se trataba de una mujer lo cual siempre ha sido un arma de guerra y de represión, una forma de terror utilizada sistemáticamente en la guerra civil y la posguerra. En los años setenta, de otro modo más oculto y soterrado, casi nunca denunciados, pero continuaron. Algunos que aparecen referidos en la narración tienen su soporte documental en las fuentes citadas textualmente. En cuanto a las mujeres de hoy creo que el movimiento es la punta de lanza del progreso, no hay más que ver los resultados tan diferentes entre las encuestas entre las mujeres jóvenes y los varones.
- En un artículo en El País, Jorge Edwards recordaba que a la Unidad Popular chilena le faltó un mínimo consenso que evitara la crisis, y defendía la “mediocridad política” como base de la democracia europea. Desde la perspectiva actual, ¿cómo valoras la Transición española? ¿Cómo ves que en España y en Europa el consenso haya dado paso a la polarización? Hay un claro retroceso en España y en el mundo producto de una ofensiva de las élites más regresivas para acabar con el equilibrio surgido tras la Segunda Guerra Mundial. En cuanto a la Transición, a veces cuestionada sobre todo en lo referente a la amnistía para los verdugos y el mantenimiento de los mismos personajes en los aparatos del Estado, fue el resultado de la correlación de fuerzas, la tasa que hubo que pagar. Mientras se negociaba y se firmaban acuerdos, estaban apuntando con la amenaza de golpe. Aunque no comparto la enmienda a la totalidad de los resultados de la Transición, tampoco estoy de acuerdo con algunas personalidades que cuando surgen opiniones sobre las carencias del proceso, cierran filas como si llevaran una medalla en la solapa y se la quisieran arrebatar. Interiorizamos, sin pestañear, la no prescripción de los crímenes de lesa humanidad en países lejanos, sin embargo, para los de aquí lo cuestionamos.
- Te centras en los grupos de extrema izquierda más activos en la Universidad: PTE, Joven Guardia, ORT, LCR…desaparecieron tras las segundas elecciones, mientras PSOE y PCE ocuparon el espacio. ¿Fueron un “sarampión político” o la expresión juvenil de una revolución soñada? En mi opinión fueron la expresión de una corriente emergente del Mayo del 68 enbuena parte de Europa. La denominación “extrema” proviene de fuera de esas organizaciones para descalificarlas y no se autodefinían así. En un contexto en el que los auténticos extremismos (que sí lo eran) causaron tanta sangre, estas otras organizaciones no son comparables, de hecho, muchas hicieron campaña a favor de la Constitución, cosa que la Alianza Popular de Fraga de la que salió el PP, no hizo. Hubo un momento en el que, para salir de la dictadura, parte de la izquierda se articuló en torno a los acuerdos de evolución pactada y otra apostó por la ruptura (que no pudo ser), como fue el caso de esas organizaciones a la izquierda del PCE.
- Muchos dirigentes de aquellos grupos, incluso del PCE, terminaron en el PSOE o en gobiernos de Felipe González. ¿Fue simple maduración política, falta de cuadros en el PSOE o un “entrismo” calculado? Sartre decía: mal de aquel que a los 20 años no se sienta comunista. Creo que en buena parte fue producto de lo que antes mencioné: apostando por la “evolución” parte de los dirigentes del PCE acabaron en el PSOE. Otros, unos años después, apostaron por crear Izquierda Unida, dónde confluyó buena parte de aquellas organizaciones rupturistas además de otras surgidas con posterioridad.
- Se repite que la democracia española nació con el problema de que Franco murió en la cama y no por acción ciudadana. ¿No crees que, aunque no Franco, al franquismo sí se le venció en la calle? Por más que nos hayan contado la historia edulcorada, me identifico más con títulos de libros como “La Transición contada para adultos” o “La Transición sangrienta”.
- ¿Por qué el título La Caja de los Truenos? ¿Por qué sería importante que lo leyeran los hijos de aquellos activistas anónimos? Cada cual puede interpretarlo a su gusto. Los últimos años de la dictadura y los primeros del postfranquismo fueron de “negras tormentas”. A su vez la intriga del relato entre el tiempo pasado y el “actual” también tiene que ver con tantas cosas que hay que destapar: el derecho a la verdad. Quisiera que la ficción, la cadena de acontecimiento ayude a que quienes no lo vivieron se acerquen a una etapa que hay que conocer para no volver a ella como algunos pretenden.
- Para cerrar, ¿quién es Pablo Fernández Miranda dentro de La Caja de los Truenos? Nada es como fue sino como se recuerda. Por esa razón he procurado evitar ser personaje del relato. Como viví esa época intensamente, separarme de la historia me costó meses de sequía literaria hasta lograr desenfocar a los personajes mediante un laberinto de espejos. Inevitablemente lo vivido sobrevuela, pero los recuerdos personales, que creemos intransferibles, estoy seguro que son similares a los de otros muchos. Ojalá que algunos de ellos se identifiquen y, en un guiño cómplice, nos encontremos en esta memoria compartida.
Muchas Gracias Pablo, y muchas gracias por estas páginas entrañables. Espero que sus lectores lo disfruten como lo he hecho yo.
La Caja de las Tormentas de Pablo Fernández-Miranda
Se presenta en el Ateneo de Madrid (Sala Ciudad de Úbeda) el próximo 24 de septiembre a las 19:00



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