La sombra de lo que un día fuimos
La infancia es un tiempo frágil y borroso cuando uno se hace adulto. Nos empeñamos, no en olvidarla, pero sí en darla de lado cuando nos creemos con la madurez suficiente como para no tenerla demasiado en cuenta, como un mal menor que tuvimos que pasar de manera silenciosa.
La infancia es el temor, los miedos, las dudas, la curiosidad, sobre todo, donde todo nos produce extrañeza, y asombro.
“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…” decía Antonio Machado en sus Campos de Castilla, y podría ser, también, un silencio de ternura, una mano aferrada a otra mano, la presencia de adultos que ahora no tienen memoria, es, o fue, la paz y la alegría, la inocencia, el punto de partida de lo que somos hoy, es el encanto de la vida.
Y en Infancia, texto y dirección de Nerea Barrios, que se representa en el Teatro de Las Aguas, con interpretación de Araya Rodríguez y Mel Pescuezo, una niña personificada en la infancia de un cuarentón, quiere hacerle ver que no todo debe ser producir, generar beneficios, propiciar negocios, dedicarse a un hedonismo sin sentido, sino que debemos ser conscientes de lo que vamos dejando como huellas, como sedimento de nuestro paso por la vida, de nuestras conductas que repercutirán en la naturaleza, en el trato con los demás, en la consecución de unos principios que no se basen solo en el éxito personal.
Esa Infancia que es nuestra conciencia, la sombra de lo que un día fuimos, dándole la importancia necesaria para entender que, a partir de ella, afrontaremos el futuro que es ahora, en este momento, la manera de fecundar nuestro bienestar, pero interior, no solo el que se compra con dinero, la forma de salvarnos de una irreparable caída en el egoísmo que irá creciendo si no atendemos a la demanda de recordar lo que un día fuimos.
La obra se desarrolla con toques de humor, señalando la importancia de continuar con coherencia, pero, sobre todo, emoción y sentimientos, cordura y equilibrio, aquellos pasos que dejarán huella en nuestro propio devenir, reflejo de espejo de nosotros mismos.
Pasos y acciones que habremos de recordar, discerniendo lo que es auténtico de lo que es solo banal, mentira, prescindible.
Es una llamada de atención a la debacle actual del egocentrismo, de la poca preocupación por el entorno, de los excrementos que vamos dejando sin percatarnos de ello y del mal que hacemos a nuestra propia subsistencia en un mundo demasiado comercial, económico e individualista.
FICHA ARTÍSTICA
INFANCIA
Texto y dirección: Nerea Barrios
Intérpretes: Araya Rodríguez y Mel Pescuezo
Teatro de Las Aguas


